Ayer vi la peli y me pareció muy divertida.
El girito de que esté en la misión de forma forzada me pilló por sorpresa, la verdad. Y me gustó.
Es cierto que en lo personal aparecen dos cosas en la película de lo que soy un obseso. Primero, las diferencias en el lenguaje. La segunda, aquello que no somos capaces de imaginar.
En cuanto al lenguaje, es muy, muy blandita. La sensación era la de poner la barrera, el conflicto, pero luego pasárselo por alto siempre que sea beneficioso. Lo que más me choca es cómo Rocky sí entiende a Grace sin razón aparente. No digo esto como crítica, sino como algo que explica bien el tono de la peli, que no quiere echar fuera a nadie ni profundizar.
En cuanto a lo segundo, imaginar una forma de vida completamente distinta a la nuestra, pues tiene sus cositas que a mí me han rascado algún picorzito y lo he disfrutado. Rocky será una marioneta de piedras, pero no tiene ojos, no tiene cara, su boca no tiene nada que ver con su expresividad, tienen cultura y costumbre que se alejan de las humanas (¡y le sacan partido narrativo! que al final lo de dormir con uno vigilando es muy guai) y la nave ¡no tiene paredes! No es impresionante, pero sí juguetón e imaginativo.
En cuanto a la ideología de la peli. Creo que ahora entiendo un poquito más el cinismo que puede despertar porque baila con la idea de “una nueva tecnología va a salvar el mundo” y aunque la película se intenta apartar de esos discursos, es fácil hacer esa lectura.
Como me explicaba mi padre, bastante metido en estos temas, “hay que confiar en que la humanidad sea capaz de encontrar una nueva tecnología que consiga revertir los problemas a los que hacemos frente”. Algo que curiosamente somos incapaces de explicar sin que aparezca una nueva fuente de energía de la nada. Algo que nos permite seguir haciendo las cosas como las hacemos, sin responsabilizarnos ni necesidad de parar, porque la solución aparecerá. No de la nada, de las mentes brillantes, pero aparecerá. Lo siento, pero no voy a subirme en este barco.
Pero también creo que es fácil dejarse llevar. Porque es blandita, porque es graciosa, optimista y, sobre todo, porque me daba la sensación de que esta peli va dirigida a los niños. Sé que suena loco, pero era la sensación que tenía y, aunque sé que tiene tantos códigos de cine adulto como de infantil, pensaba que todo esto estaba apelando a mi niño interior, que quería ser astronauta, conocer aliens y escuchaba a su padre cuando le hablaba de ciencia como si le hablasen de magia (por lo guai, no por irreal).
Eso si, no me toques los cojones. A un proyecto que (en teoría) está llevado a cabo por toda la humanidad vas y le pones un nombre religioso.