Raul1974
Me llamo Raúl, en Bluesky @fer.
Tengo 50 años, me dedido al derecho del trabajo y como tod@s por aquí soy un rojeras.
Nací y viví hasta los 18 en Alicante, ahora vivo en Cerdanyola del Vallès, en Barcelona.
En el colegio era un empollón y escribía la sección de cine de la revista. Con unos 16 años redacté la de Beltenebros (de Pilar Miró) sin haber visto la peli, no estoy orgulloso pero temo no ser el primero en hacer algo así…Mi madre me compró El espejo en el espejo, que era un libro de Michael Ende posterior a La historia interminable, lo leí con 12 años sin entender absolutamente y se lo dije orgulloso a mi profesor. Alguien me explicó, pasados los años, que ese profesor pensaba que yo era un gilipollas, y probablemente tenía razón.
Juego a videojuegos una hora al día mientras hago bicicleta estática, empecé con la pandemia y ha sido mi manera de encajar en mi vida una afición que empecé en los 80 con el ordenador MSX. Los juego absolutamente de todo tipo, aunque mucho menos a los RPG. Estoy convencido de que los mundos abiertos son básicos para mi salud mental. Por otra parte, estoy convencido de que las horas jugando con mi hijo a cooperativos (los de Lego en la Wii, Splinter Cell en la XBOX360, y después del divorcio online en A way out) han dado lugar a la relación tan cercana que tenemos hoy día, cuando él ya tiene 20 añazos. Vamos juntos una vez a la semana al cine, y eso me flipa.
Mi trabajo en casa me ahorra desplazamientos y me permite ver de promedio algo más de una película al día, pero gente con Marta y Alberto, o Jaime Lorite, me hacen repensar las películas de forma maravillosa. Ponerse las gafas del choquejuergas para ver cine abre muchas posibilidades.
También veo las series que creo pueden merecer la pena. No he visto ni Lost ni Juego de Tronos, así que supongo que no soy un seriéfilo.
Mi pareja se duerme cuando elijo pelis que creo que le gustan y eso me da mucha pena.
Mis favoritas actuales en Letterboxd:
-El último gran héroe
-Tommy
-El milagro de P. Tinto
-Barry lindon (lo siento Marta…)
#batallitas:
Cuando, en los 90, jugando a juego Quake tiré un pared y descubrí un easter egg (que no sabía ni que existieran) alcancé la máxima felicidad videojueguil que recuerdo. Ver Pozos de ambición en la sala grande de los cines de Aribau un domingo por la noche totalmente solo es otro de los momentos culturales más flipantes que recuerdo.
Vaya rollo, ¿no? Supongo que también eso soy yo.