¿A qué deben dedicarse los políticos cuando salen?

¡Buenas!

Tenía muchas ganas de saber su opinión sobre este tema al que tengo un tiempo dándole vueltas. Lo recordé hace con esta entrevista (pueden escuchar a partir del instante 2:47:41, aunque toda la entrevista merece la pena):

Como no encaja en ninguna de las etiquetas, la pongo aquí en off-topic. Sé que como muchos son amantes de la cultura, espero que alguno le anime hablar un poco sobre cultura política.

Yo no soy española, aunque llevo un tiempo aquí aprendiendo mucho de ustedes, y algo que me ha llamado la atención es esta pregunta:

¿A qué creen que debe dedicarse una persona que se dedicó a la política cuando sale de ese mundo?

Mucha gente me dice que deben dedicarse únicamente a la docencia o volver, si es que tienen, a su plaza de funcionario. No obstante, yo creo (no sé si ingenuamente) que eso restringe mucho los ámbitos a los que una persona se quiere dedicar. El argumento que suelo escuchar a favor de esta postura es que los políticos como cuentan con un capital político, información privilegiada, contactos, etc. es peligroso que trabajen en la empresa privada (lo que se suele oír es lo de la puerta giratoria hacia las energéticas). Yo creo que ese argumento tiene sus puntos válidos, pero no veo que pueda aplicarse a personas con un perfil bajo o intermedio que se hayan dedicado de lleno a la política y ya quemada quiera salirse.

Hay personas que, más que apelar a que el hecho de que un político se dedique al ámbito privado podría tener consecuencias negativas para el conjunto de la sociedad, señalan que es una cuestión de incoherencia. Por ejemplo: un político que haya criticado a la empresa privada, salga, monte su empresa y aproveche su fama para posicionarse mejor en el mercado.

Por otro lado, hay quienes dicen que es sano que los políticos no siempre ejerzan dentro del ámbito político. De esta forma, dicen, estaría asegurado que políticos nunca olviden que también son ciudadanos (tomando en cuenta que la mayor parte de los ciudadanos trabaja en el sector privado) y que, por lo tanto, deben actuar en beneficio de ellos; además de que esto permiten un relevo generacional y de liderazgos.

Hay otros que creen que es mejor que el político no salga de ese mundo porque es quien cuenta con mayor experiencia. Figuras que están en consonancia con esta idea como las del senado vitalicio siguen vigentes en muchas legislaciones.

Ustedes, ¿qué opinan?

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A ser asesores de Endesa o Telefónica :clown_face:

Bromas a parte, buen melón que has abierto. Es difícil, porqueuchos de nuestros políticos son de profesión políticos, han formado parte de un partido toda su vida y no han trabajado en nada más.

En mi barrio vive Antonio Baños, que fue diputado en la Generalitat por la CUP, y el señor no sé a qué se dedicará ahora, pero no está en un consejo de administración de una gran empresa seguro. Pero este señor no tiene nada que ver con los Alberts Riveras o los Pablos Casados.

En definitiva, que se dediquen a lo que quieran o puedan, que eso nos dice qué clase de personas pusimos al frente del país, y espero que eso nos haga reflexionar.

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Yo creo que si las esferas de decisión política no estuvieran absolutamente invadidas por el poder económico y empresarial, la cosa no sería tan complicada. Pero claro, si tu acción política repercute positivamente en la cuenta de resultados de grandes empresas, supongo que la salida natural es meterte en una de esas empresas (o chiringuitos creados ad hoc, que para el caso es lo mismo) como la sabandija traicionera que has sido.

En mi opinión, cuando un político sale de su cargo institucional debe buscarse la vida como todo hijo de vecino, con las limitaciones que un sistema saludable debería imponer para evitar chanchullos, corruptelas y decisiones políticas viciadas por el interés particular (ejemplo fácil: prohibido estar en un consejo de administración toda tu vida; en bares, panaderías o librerías no tienen de esa mierda, que miren curro ahí).

Y quizá la movida está en el origen, como también se apuntaba: peña que medra en un partido desde su más tierna pubertad, lo que hace imposible que la ideología política se distinga de buscarse las habichuelas. El otro día leí una propuesta que me gustó y que podría incidir en esto: hacer listas cremalleras que incluyan a todas las clases sociales en las listas electorales (algo parecido a las listas paritarias por género). De esa forma, el licenciado en Derecho que viene de las juventudes del partido compartiría lista con una trabajadora que lleva currando desde los quince años.

Pero sí, es un buen tema, os leo con interés.

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