Es que trabajar en la industria del entretenimiento se presenta (abierta y explícitamente) como una de las pocas formas de ascender socialmente. Es así de triste todo. Te pasas la juventud puteada para (con mucha suerte, mirad la tasa de suicidios) vivir mejor que tus padres
Qué terrible y triste.
En base a mi todavía escaso conocimiento, por lo que sé de amigos locales: los idols desde muy jóvenes se encierran a trabajar y entrenar en las academias, pero es que la vida del resto de estudiantes es más o menos lo mismo. Para que nos hagamos una idea, los estudiantes CENAN en la escuela de las horas que meten al estudio. Lo más ricos se van a academias privadas durante la tarde. Si no te quedas en la escuela hasta las 8-9 de la noche, es como si te estuvieras “pelando clases”.
Al final da un poco igual lo que hagas, vas a estar explotado igualmente.
Los idols, a poco que sean famosos, recuperarán esa inversión y con la fama pueden tener otras oportunidades. Habrá casos que no, otros que si… Ya depende de cómo evolucione su trayectoria.
Edit: bien es cierto que aquí la gente cena a las 5-6, pero vamos, que por mi parte todo lo que sea quedarse en la escuela más allá de las 3 de la tarde es barbarie.
Acá un fiel seguidor chileno que busca por todas partes escuchar alguna idea original sobre lo que ve, cosa que con ustedes encuentro siempre.
Me entusiasma incluso escucharlos hablar sobre una película que me interesa tan poco como esta, y a pesar de que el tono lúgubre del capítulo se me hizo difícil de digerir
.
Vista la peli y escuchado el podcast, y ante lo mucho y bueno ya dicho en el hilo, solamente añado dos cosillas:
La primera, que parece que eso de la Marca España no fue algo especialmente original, ya había otros países mucho antes pensando en qué imagen querían dar de sí a través de la cultura. Me parece un temazo, y seguramente una de las vías inagotadas (diría que inagotables) de los estudios culturales.
La segunda, y para mí, más importante: Choquejuergas, primero como podcast, después sumándose el foro, es un lugar feliz en mi vida. Un sitio donde aprendo, me divierto, me siento interpelado pero también escuchado, donde no me dan zascas y en el que lo más valorado es azuzar una conversación cada vez estimulante sobre el mundo que nos rodea.
En las charlas en la uni, @MartaTrivi y @alcoronag dijeron esta frase: “el anti-intelectualismo es fascismo”. Choquejuergas es una trinchera brutal en esa dinámica. Ánimo con la bajona, y, en cualquier caso, muchas gracias por todo lo que hacéis.
Acabo de terminarme el capítulo. Lo primero es que muchas gracias por amenizar nuestro verano, es siempre una alegría encontrarse un episodio nuevo ![]()
Me he quedado con muchos pensamientos y discurso interno sobre el debate en torno a los fandoms y quería aportar mi granito de arena, y justamente mi perspectiva como mujer ya que es algo que Alberto menciona al principio del capítulo. Lo primero es que no busco con esto corregir o entrar en una polémica, aprecio mucho a las personas que se exponen en internet y dan sus opiniones porque para nosotros los espectadores desde un posición pasiva es muy fácil señalarlas y decir qué están mal en ellas, pero no es mi intención hacerlo desde esa perspectiva. Bueno después de todo este disclaimer quiero un poco contarles mi experiencia personal con ser fan y los fandoms.
Para muchas personas disidentes (mujeres, personas queer y especialmente mujeres queer) los fandoms han sido siempre un lugar seguro que no encontrábamos en otra parte, han sido un refugio. Pertenecer a un fandom no es sólo admirar a alguien y mucho menos tener fe ciega en tu ídolo. De hecho, en mi experiencia, la mayor parte de críticas vienen de dentro (pues somos los que más conocemos todo) aunque siempre están los cuatro ultras que tienen cero reflexión.
Pertenecer a un fandom es pertenecer a una comunidad de iguales que tienen inquietudes muy parecidas a las tuyas, y por lo tanto encontrar un lugar donde en muchos casos por primera vez puedes ser tú misme. Recuerdo que mi primo en los 90, un maricón de pueblo con un padre homófobo, encontró su sitio, su identidad y su comunidad en el club de fans de Mariah Carey y gracias a eso pudo tener sus primeras experiencias con otros chicos en entornos no traumáticos. Lo mismo pasó años después con mis amigos y Lady Gaga. Y lo mismo me pasó a mi cuando, después de años con agorafobia, pude ir al Eras Tour y sentirme absolutamente segura rodeadas de chicas como yo donde nos cuidábamos entre todas. Evidentemente si nos quedamos en Twitter los fandoms son la cosa más tóxica que hay, pero ¿qué no es tóxico en twitter? Pues eso, solo venía a aportar mi experiencia para poner un poco más de luz en estos lugares que a muches nos han salvado la vida porque entiendo que al no vivir estas experiencias pueda costar llegar a estas conclusiones ![]()
¡Gracias un besito y perdón por la tremenda chapa!
Jo, qué bonita aportación… Gracias por compartirla!!
Qué maravilla tu comentario, gracias por compartir tu experiencia. Me ha recordado a la YouTuber SarahZ, que es una de las pocas personas “mainstream” que veo hablar sobre el fandom con la seriedad que se merece. Creo que hace una gran labor dando a conocer lo apasionantes que pueden ser esas comunidades online. Hasta hace poco solo había oido hablar de ellas en términos despectivos, supongo que en gran medida por ser “de chicas”, y sus vídeos son geniales para ver que en realidad son grupos interesantes y necesarios.
Quiero matizar mi comentario sobre los fandoms, porque releyendo sonaba mucho más destroyer de lo que pretendía. Leyendo tu comentario, estoy totalmente contigo: no iba en contra de las comunidades ni de los espacios donde la gente se reúne por lo que le apasiona. Al contrario: sé que pueden ser refugios estupendos, y yo mismo sigo en un par que son casi una segunda casa, con amistades muy valiosas.
Mi opinión creo que viene condicionada por dos factores. Primero, que muchos fandoms donde me he movido han estado dominados por un público masculino, y he tenido que buscar mucho para encontrar espacios aseados, sobre todo en grandes franquicias frikis. Segundo, que lo que me incomoda no son las comunidades en sí (cuando son positivas e inclusivas, me parecen importantísimas) sino la lógica que se impone alrededor de la palabra “fan”. Es una etiqueta que, para mí, no debería ser aspiracional, pero que a menudo se usa así, como una categoría que “nos iguala”, cuando en realidad no significa nada por sí sola. Ser aficionado a un producto cultural no debería tener más peso que eso, y creo que tomar distancia de esa etiqueta (ya sea ignorándola o soltándola del todo) nos hace menos vulnerables a la alienación con la marca. Un ejemplo reciente: Disney ha llegado a un acuerdo con Gina Carano, actriz de The Mandalorian, tras el conflicto por sus tuits negacionistas (del COVID, del genocidio palestino, y profundamente tránsfobos). Aun así, muchos fans celebran su regreso como si no pasara nada, omitiendo todo esto, poniéndose a la defensiva con quien es crítico y celebrando volver a verla en Star Wars. Ahí veo los peligros de esa lógica acrítica del fanatismo. Vamos, que sigo creyendo que las comunidades son valiosas y necesarias (yo mismo las disfrutos), pero el término “fan” está demasiado viciado y no aporta ya ningún valor real. Lo que importa son los espacios que funcionan como refugios, las conversaciones compartidas y el entusiasmo que nos conecta. Que alguien se considere o no fan debería ser irrelevante; lo importante es poder hablar con libertad y pasión, en un entorno seguro y respetuoso.
Y por supuesto, no quería invalidar esos lugares ni a quienes los habitan. Quizá mi experiencia viene más de fandoms muy distintos al del K-pop o les swifties, espacios más masculinizados y hostiles con la disidencia. Pero vaya, que las comunidades sanas me parecen no solo bonitas, sino completamente necesarias.
Dicho esto, finalmente vi ayer K-Pop: Demon Hunters y debo decir que turboflipó. Me gustó muchísimo más de lo que esperaba, no sé si me encontró con el cuerpo bailongo o qué, pero vaya fiesta más bonita.
(Yo sí que me tengo que disculpar por la chapa, VAYA TURRA)
Muchas gracias como siempre, Jose. Qué palabras tan bonitas y qué comentario tan inspirador para seguir (qué bien nos lo pasamos en esas charlas jeje)
Poco que añadir a lo que ha dicho @JavierLG; esa es tal cual mi experiencia como hombre cis. Mi militancia en fandoms (por llamarla así) se ha reducido a merodear por las conversaciones de Star Wars y Harry Potter, que son efectivamente los lugares más tóxicos que hay. Es el caso de Star Wars además el que más ambivalencias me ha generado, por lo plenamente masculinizado del entorno (incluso por discusiones que he tenido con amigos de toda la vida, fans igualmente, a raíz de la bomba reveladora que fue Los últimos Jedi).
Dicho esto, soy consciente de que es justamente con otros colectivos donde la plataforma del fandom se ha hecho más valiosa y emancipadora, y en ese sentido creo que @Ray no podría haberlo descrito mejor.
Sin negar que la masculinización de ciertos entornos sea un factor relevante, otros fandoms donde hay menor presencia masculina también pueden resultar bastante tóxicos, aunque quizás con dinámicas diferentes.
No es por contradecir en absoluto lo que apunta @Ray sobre los espacios seguros (grandísimo aporte) y precisamente he tenido la suerte de ir a un concierto de kpop con gente muy fan y majísima. Desgraciadamente, hay sectores de fandoms de kpop que pueden resultar muy tóxicos, con batallitas entre fans de grupos de diferentes, comentarios sobre el físico de los idols o que las relaciones parasociales sean tan extremas que los idols tengan que ocultar su vida amorosa.
Escuchado el episodio nuevo tengo que decir que, aunque no quiero yo que estéis de bajona, me lo pasé muy bien con el vinagrismo que destila.
Como dice @JavierLG es de agradecer que no intentéis hacer como que todo va estupendamente.
Y sobre el tema del vídeo, entiendo que lo empezasteis a hacer cuando lo de las ayudas del ministerio, pero en mi caso siempre pensé que el vídeo en este tipo de podcasts tampoco aporta demasiado, y si es un curro extra de edición pues eso que os ahorráis.
Lo que no sé es si el algoritmo penaliza a los podcast sin vídeo o algo así, pero por otro lado que no haya vídeo permite que Alberto pueda ir sin camiseta, que a lo mejor si se está grabando le da corte. Pros y contras, vaya.
Y después, sobre el tema central del podcast, tremenda masterclass de Marta. Yo, que no ando nada metido en la cultura coreana (sólo conozco lo básico de K-Pop), lo estaba escuchando casi tomando notas.
Además no tenía pensado ver la peli y se me habría escapado la canción de Your Idol que, como dice Marta, es un tremendo melocotonazo.
Es verdad que buena parte de los podcasts actuales, o esa es mi impresión, vienen con el vídeo incorporado. Pero la mayoría son programas que tienen algún apoyo económico detrás, así que al margen de cuál es la visibilidad orgánica que eso nos pueda deparar, hemos considerado que no compensa jeje. Aunque a mí no me desagrada lo del vídeo, igual de cara a algún programa especial se puede recuperar.
(gracias por tus palabras, la verdad que el vinagrismo es algo de lo que nos sentimos orgullosos xd)
Choquejuerguistas, al hilo de varias de las cuestiones suscitadas con este episodio, quería preguntaros: ¿conocéis el libro ‘Los nuevos reyes del mundo: Bollywood, dizi y k-pop’, de Fatima Bhutto? Estoy pensando en pillarlo, ¿alguna referencia? ¡Gracias!
Ostras acabo de enterarme de que existe y debe ser mío!!
Acabo de terminar el podcast (¡se me acumulan los programas!) y me sumo a las felicitaciones por el episodio y al intento de levantamiento de ánimos, porque ha sido no sólo entretenidísimo sino también súper didáctico.
Toda la discusión sobre el impacto de los fandom (y la conversación que lo ha complementado por aquí) me ha resultado hiper interesante y me ha encantado el choque de posturas.
Que nunca nos falte el choquejuergas ![]()