¿Como os relacionais con: SPOILER?

Buenas tardes, choqueforeros:

Hoy en La prescripción se ha pasado de puntillas sobre un tema y quería leeros (y, supongo, soltar lo mío). Voy a ello.

Querría preguntaros cuál es vuestra relación con los spoilers. ¿Cómo os afectan? ¿Cómo afectan a vuestra relación con la peli o serie que os han spoileado? ¿Cómo os llegan? ¿Los evitáis?

Un ejemplo aquí: los Choquejuergas. Si aparece un choquejuergas de una peli que quiero ver, suelo esperar a escuchar el programa. ¿Por qué? No me molesta en especial descubrir que pasa esto u ocurre lo otro, pero sí me gusta relacionarme y conversar con la obra de forma personal, sin que esté contaminada. Luego, una vez ya he pensado en ella y tengo mi opinión, busco activamente enriquecerla. ¡Estaba muerto desde el principio!

De hecho, cuando escucho un choquejuergas de una peli que no quería ver, suelo acabar viendo la peli porque me han convencido (como 27 años después). ¿Sería mi lectura de la peli la misma? Resulta que no la habían secuestrado…

Es cierto que me gusta que cada experiencia sea distinta. Me gusta jugar por primera vez a un juego de Kojima (el MGS) habiendo escuchado sobre él y sabiendo por dónde van los tiros. Resulta que lo estaba protegiendo desde las sombras. Pero también me gusta mucho comprar un libro del que no sé absolutamente nada. Ni del autor, ni de la trama, ni de su recepción… Que me guste el título, la portada, y sin pensarlo, voy a él. Ponme una bolsita, por favor.

Y muchas de mis pelis favoritas lo son porque mi relación con ellas no es desde el canon, sino desde lo personal. Incluso si es una peli de culto o conocida, no lo era para mí.

Si os apetece, también es divertido explicar cuál es el peor spoiler que os han hecho. En mi caso, un amigo me explicó que Jon Snow resucita. Para entonces yo no sabía ni que moría. ¡Dos en uno!

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En mi caso hace unos años evitaba por completo los spoilers, fue mi mejor amiga quien me ayudo a cambiar mi perspectiva sobre esto y ha mantener un mejor equilibrio, identificando que la sorpresa esta un poco sobrevalorada. Para mi se trata un poco de mantener un balance, subjetivamente elijo que cosas quiero experienciar de primera mano y a cuales quiero llegar con un contexto que siento me permita relacionarme mejor con la obra. Aveces esas conversaciones valen más que proteger una garantía de no condicionamiento, al final sigue siendo un diálogo solo hay que mantener una proporción en cuando quieres que sea solo contigo y cuando quieres partir con ideas previas, en mi opinión son dos formas disfrutables una más individual y otra mas colectiva. Creo que no hay que temer al condicionamiento, creo se puede aprender a identificar.

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Yo tengo una relación ambivalente con los spoilers. Hay productos (series, libros, películas) en las que me molesta mucho enterarme de qué pasa, y otras en las que me da igual.

Normalmente con los Choquejuergas me los escucho todos, independientemente de que haya visto la peli o no. Si es una peli que no he visto aún, lo más probable es que no vaya a verla y el análisis de Marta y Alberto no me produce ningún conflicto. De hecho, es que me encanta oírles hablar de lo que sea, aunque sea de algo que no haya visto y no entienda la mitad de las referencias. Y, si por lo que fuera, al final sí veo el producto sobre el que han hablado, seguramente (aún no me ha pasado) se me haya olvidado lo que dijeron porque mi memoria no es muy allá, sobre todo si no puse mucho interés en el tema en sí del que trataban. A lo mejor si acabaría condicionando mi mirada, pero por ahora no es algo que me preocupe.

Donde sí veo más conflicto para mí es en series (generalmente) donde la gracia está en los cliffhangers. Me pasaba con Juego de Tronos, especialmente desde que la serie dejó los libros atrás porque GRR Martin (eso digo yo en broma: GRR) ¿está atascado? y seguimos sin continuación. También con La Casa del Dragón (del que ya me dije que pasaba de leerme el libro que adapta hasta que terminara la serie). O con Pluribus.

De hecho, uno de los spoilers que más me dolieron (mientras leía los libros de Canción de Hielo y Fuego) fue de una amiga que compartió en una red social lo que sucedía en La Boda Roja. Me enfadó tanto que dejé de hablarle (y bueno, tampoco es que tuviéramos una relación súper cercana, así que creo que ninguno perdimos gran cosa).

Con La Odisea (del que por ahora es el último Choquejuergas) sí que hice por vérmela primero. Tengo un crush de siempre con la mitología griega y ahí sí que quería ir lo menos “contaminado” posible. Pero me llevé una gran decepción por el enfoque del director al respecto.

La verdad es que últimamente veo tan poco producto audiovisual que el problema que antaño tenía con los spoilers ya no me supone tanto conflicto. Mi mujer me contó por error algunas cosas de La Casa del Dragón que supo a través de una wiki de Fuego y Sangre y, no voy a decir que me dejará igual, pero no me afectó especialmente. También es verdad que creo que no es lo mismo que el “error” lo cometa alguien a quien tienes mucho cariño, que otro cuyo trato sea más superficial. Como que es más fácil al primero perdonarle cosas que al segundo.

Y bueno, esto es todo lo que me viene ahora mismo a la cabeza pensando en mi relación con los spoilers.

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Cuánto daño nos hizo LOST.

No me escondo, soy sensible a los destripes porque valoro positivamente el impacto emocional que causan. Nos ayuda a que una historia deje huella en nuestro recuerdo, la revelación que suponen, su sorpresa, se ocupa de crear un espacio especial en nuestra memoria que suele ir acompañado de un inusualmente alto recuerdo emocional, ligándose así con mucha más fuerza a nosotres.

¿Pero a qué precio? Series como LOST, Fringe y otras que ya casi me niego a ver, parecen poner tanto esfuerzo en sus revelaciones y en sorprendernos, en vivir en los foros y en las redes, en las conversaciones entre amigues en las terrazas de los bares, que me hace cuestionarme si hay otro valor en estas. Dejamos de pedirles interpretaciones memorables (Fleabag), diálogos profundos y cargados de lecturas sobre las que sumergirse una y otra vez, que recobran nuevos significados según crecemos (The Wire, Six Feet Under), para dejarnos arrolla por el sunami de la sorpresa.

¿Puede ser que, de igual modo que el jumpscare popularizó un estilo narrativo en el terror donde prima la sorpresa, el cliffhunger sea el equivalente fuera de ese género?

¿Puede ser que el marketing, perverso instrumento del capitalismo, sea la mano tras estos recursos que buscan atraer al público con emociones de consumo fácil? ¿Son, siguiendo este símil, el olor a fritanga que sale de los restaurante de comida rápida?

Pero cómo me gusta a mí ver que la gente habla entusiasmada del último capítulo de Los Ensayos y verlo esperando pasarme el capítulo entero boquiabierto.

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Mi relación con los spoilers ha ido cambiando con los años, y seguramente seguirá haciéndolo.

Pero una cosa es segura: Choquejuergas fue un antes y un después en como me relaciono con ellos. Antes les tenía más miedo, evitaba textos o vídeos en los que hablasen demasiado de los detalles de las películas, videojuegos, etc. Sobre todo en cuanto a obras que de primeras ya me interesaban. Ahora, salvo en contadas excepciones en las que el factor sorpresa es importante, me suelen dar bastante igual, e incluso me molesta que ciertas personas hagan una crítica mordiéndose la lengua cuando la enjundia está precisamente en lo que no quieren contar para no «chafar la experiencia». Ya sabéis, todo eso que se repite en nuestros queridos programas de Crítica vs Recomendación/Guía de compra.

Además, suelo ir con cierto retraso y no me muevo por la cultura más actual, por lo que muchas veces, aunque me exponga a spoilers, mi memoria no les da tanta importancia y me olvido para cuando veo la peli o lo que sea. De hecho, ayer mismo vi Mickey 17, y no recordaba spoiler alguno de cuando escuché su correspondiente Choquejuergas.

Ah, y me parece importante comentar también que gracias a algunas críticas (muchas de Alberto y Marta) que realmente se meten en harina me han podido interesar cosas que de primeras no me hubiesen llamado la atención.

En general, creo que habría que cambiar esa relación de aversión del público en general a los spoilers que se ha ido fomentando en redes como la anteriormente conocida como Twitter y similares.

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Supongo que llego un poco tarde a esto, pero: me parece un debate interesantísimo porque (aunque igual la cosa ha aflojado un poco en los últimos años) para mí el spoiler es el gran enemigo de la lectura crítica.

Esta idea de que conocer el devenir de la trama va a imposibilitar que disfrutemos de una obra cultural solo tiene sentido si miras la obra como un producto de consumo de usar y tirar. En realidad, el “qué” casi nunca es tan importante: el tono, el estilo, el mundo ficcional… pueden sostener un argumento mínimo o casi inexistente, pero un libro con una historia súper interesante es insoportable si no está bien contada. Por eso creo que me resulta tan chocante el miedo al spoiler: a mí me interesa mucho más entender cómo se llega a un momento de la trama, qué universo se construye alrededor, cómo funciona la narración, que los hechos en si mismos.

Creo que me estoy enrollando, pero aprovecho para recomendar La última frase, de Camila Cañeque (una artista plástica que murió, por desgracia, el año pasado… dejando escrito un libro que justamente habla sobre las últimas frases). La autora explica que le resultaban absolutamente irresistibles las últimas frases de los libros, hasta el punto en que siempre empezaba a leer por ahí. Después ya decidía si echar atrás, conociendo el final desde el principio.

Yo no voy tan lejos pero no suelen molestarme los spoilers. Me parece mucho más grave cuando alguien te suelta: “en tal escena hay un plano secuencia” o “en tal capítulo un cambio de narrador”, etc.

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Estoy bastante contigo en esta. Pero también pienso q se podría tener el pan con manteca por los dos lados. Es decir, ir de nuevas y llevarte la sorpresa, ahí tienes eso q sirve solo para una vez, consumo rápido y luego la conversación cultural más profunda con spoilers y con todo.

Lo jodido creo q es q de lo segundo no hay mucho, pq claro cuando se analiza, videojuegos/película se evita caer en el spoiler y entonces muchas veces es una papilla sin sabor fuerte q no da para mucho. Porqué claro no se consibe hablar de una obra mucho más allá de su lanzamiento y ahí si veo claramente como la cultura se ve y se consume más como producto q como otra cosa y es una pena

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No suelo seguir cosas de actualidad por evitar el FOMO. Si me como un spoiler de algo, suelo dejar ese algo en barbecho y no verlo hasta que ni me acuerde del spoiler con claridad. Por eso, cuando sale algo que me interesa suelo evitarlo por todos los medios. Sea crítica de una película, juego, etc.
En redes sociales eso es más difícil. Por ello, en el caso de comerme algo, simplemente voy a otra cosa. Hay cosas que disfrutar a patadas, el problema es centrarse en lo ofertado solo por las plataformas de streamming. Si te centras en eso, es más fácil comerte spoilers recientes que te chafen la experiencia. Estoy más o menos en la línea de @Sasague Me suelen dar un poco igual de normal, pero si es algo que me interesa, aplico el barbecho.

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