De Hamnet a Train Dreams: Sobrellevar el dolor

El pasado sábado vi en un mismo día Train Dreams de Chris Bentley y Hamnet, de Chloe Zhao. Ambas son adaptaciones de novelas (Denis Johnson y Maggie O’Farrell respectivamente). Las dos están nominadas al Oscar a Mejor Película.

Ambas películas me han gustado. Ambas considero que comparten rasgos: Son filmes que buscan conmover con desgracias como punto focal y la catarsis para recuperarse, pero creo que he sabido conectar mejor, al menos en este punto de mi vida con Train Dreams. No sé si ya las habéis visto, pero en ese caso, ¿qué os han parecido?

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Yo ya he podido ver las dos, y las dos me han gustado.

‘Sueños de trenes’ creo que conecta muy bien con todo el imaginario norteamericano (grandes paisajes, hombres rudos de pocas palabras y rígidos códigos, historia-río de décadas), aunque, paradójicamente, diría que crece en lo pequeño: miradas, gestos o escuetas confesiones que definen al personaje sobre el que gira todo.

‘Hamnet’ es otra movida para mí: intelectualmente hablando, disfruté mucho más con el libro. Pero, amigos, lo que lloré viendo la peli no tiene nombre. El tercio central lo podría haber rodado un mono con pistolas que me habría dado igual: todo me ha apelado de manera tan bestia que aún no he tenido narices de pensarla un poco más (tengo hijas gemelas, quizá me venga por ahí la flojera).

Las dos están lejos de ser perfectas, pero me han pillado por banda de tal forma que no paso del ‘buah chaval’ todo el rato. Así que espero a leeros.

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Yo estoy siendo muy pesadito con Train Dreams, no tanto porque espero que la gente la ame tanto como yo, sino porque me gustaría leer y que haya conversación a su alrededor.

Puede ser que la película no de para mucha conversación también. Es innegable que vemos mucho duelo y sin duda hay takes muy interesantes. Me gusta ver como alguien pierde “el amor de su vida” pero luego vuelve a mirar a otras personas. Incluso si no se acaba lanzando.

Pero lo que más me interesa es el minimalismo de su vida. El que la vida sea lo que pasa entre cuando trabaja y vuelve a trabajar. Para mí es ahí donde Train Dreams me abraza. Cuando habla del trabajo.
Y es extraño porque siento una desmitificación hacia esos trabajadores que se parten el lomo y blabla, pero claro, todo es tan bonito que lo hace romantico al mismo tiempo. Pero no se queda solo en su paisaje. Romantiza las conversaciones de bar (o en la fogata, en este caso). Frank Gallager hace del mejor Frank Gallager que existe. Y sin duda siento que hay una reflexión hacia el modelo unifamiliar, la masculinidad y etc. Desde la tristeza. Mostrando lo mierdoso que es y a lo que nos lleva (la soledad), pero siempre desde el punto de vista masculino. En muchas cosas es una de cal otra de arena o algo a medias. Pero incluso así es mi película favorita entrenada en 2025 (según letterbox).

Y luego, sé que es fácil fijarse en la fotografía de esta película, pero que fotografía… Adolpho Veloso ha entrado usted en mi radar.

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A ver si veo Train Dreams de una vez! Ya que está nominada al Oscar y tanto le ha gustado a @NinoCine_akaGenis jeje.

Hamnet la verdad es que no me ha gustado nada; no ya solo es que traicione el libro en mi opinión queriendo plegarlo todo a la catarsis y desnivelando la ambivalencia de O’Farrell, es que Zhao (ya lo venía sospechando) es una directora muy regulera y la mayor parte del tiempo la peli no me ha transmitido nada, de tan subrayado como está todo.

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Aún no he visto ¿Sueñan los trenes con ovejas eléctricas? pero Hamnet si, y no puedo estar más de acuerdo con Alberto.

Para empezar, soy muy fan de la novela y en términos generales me gusta hablar de las películas por lo que son y no por lo que yo creo que deberían haber sido, pero hay decisiones que no termino de entender, como el abandono del orden no cronológico. Sobre todo el problema de la película es que no se atreve a hacer lo que hacía la novela: quitar a Shakespeare de en medio para centrarnos solo en el duelo de Agnes. Al intentar darles el mismo peso a los dos acabas empatizando más con él, que es la figura que ya conocemos. Hay momentos en los que Agnes parece más una “loca salvaje” que esa mujer con un control absoluto de su entorno, sobre todo porque la peli prefiere que ella “vomite” sus miedos en mitad del parto en lugar de dejarnos ver poco a poco cómo se distancia su relación y las consecuencias que tiene esto para ella.

Además, (unpopular opinion) el casting no ayuda. Ver a Paul Mescal, que es un hombre enorme, siendo apaleado por su padre o pidiendo permiso para casarse, rompe totalmente la atmósfera y hasta provocó risas en la sala donde la vi. Creo que habría sido mucho más valiente contar con dos parejas de actores que mostraran el crecimiento real de los personajes: una pareja joven para los inicios y luego a Paul Mescal y Jessie Buckley para la madurez. Y poco puedo decir de el final con “On the Nature of Daylight", que se siente como un chantaje emocional bastante barato.

Hay alguna idea de dirección que me gustó, como la idea de sonido de conectar a la familia con el duelo a través del silbido o la rima entre el agujero del bosque y la puerta del escenario de Hamlet. Pero en términos generales es una película que cuanto más pienso menos me gusta.

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La verdad que mi experiencia con Hamnet fue positiva, aunque he de decir que para disfrutarla tuve que evitar pensarla demasiado.

Tiene unos primeros minutos en que me pareció que la película iba bien y me predispuso positivamente: me gusta a nivel de iluminación, color y textura de la imagen; la actuación de Buckley es avasalladora desde un comienzo (excesiva, quizás, pero magnética); si a eso le sumas la música de Richter que para mi es un punto débil, y la buena impresión que me causó que Zhao cambiara sus planos temblorosos y desprolijos y los cortes antojadizos de Nomadland por un estilo controlado y, aparentemente, con más intención (al menos estéticamente, no tengo muy claro si también narrativamente), yo estaba bastante entregado.

Pero llegado el segundo tercio de la película los problemas son bastante evidentes, en cuanto se regodea burdamente en el dolor y lo refriega en la cara en escenas que pudieran tener sentido aisladamente, pero se suceden una detrás de otra sin piedad. Me produjo una incomodidad cercana a la verguenza ajena. Creo además que ahí se acaba cualquier construcción del personaje de Agnes, que solo está ahí para sufrir.

Luego llega el final que sí me parece genuinamete poderoso a nivel de imágenes y montaje, a pesar de la insistencia en los subrayados. El ya mencionado On The Nature of Daylight por muy manoseado que sea es abrumador y, si por un lado, seguir recurriendo a él carece de cualquier originalidad y es un poco facilón (lo que a la hora de pensar la película, le resta puntos), también supongo que no es que alguien se lo pueda apropiar solo por usarlo antes, y si el resto de la música es del mismo compositor casi que tiene más sentido aquí que en otras películas. Además, creo que la escena hubiera funcionado igual con otra música, lo que no sentí, por ejemplo, con Arrival.

Encuentro razón a casi todas las críticas que he leído hacia la película (porque yo mismo fui conciente de sus numerosos defectos) así que no se qué pensaría con un revisionado. Habitualmente las películas que fuerzan tanto el llanto me dejan frío, pero al final Hamnet me hizo bajar completamente la guardia y llorar un rato de buena gana. Que no será la experiencia más elevada, pero bueno, es algo.

La novela no la leí así que fui libre de expectativas en ese sentido.

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Es que mi gran problema es justo ese, no sólo que está resobada si no que ya en Arrival se usó de forma perfecta que cualquier cosa posterior va a ser un uso peor y menos justificado. @whoisinthebunker tiene un texto sobre el uso en Arrival que es muy bueno :eyes: