Escribo estas líneas todavía con la piel de gallina y manos temblorosas. Este asunto de los “Rebuilds” (Nombre provisional abierto a sugerencias) me lleva rondando la cabeza años, pero como si fuera un protagonista de shonen, ha sido un catalizador emocional lo que me lleva ahora a escribir. Mi intención no es más que traer a la mesa este curioso fenómeno que ha ido apareciendo muy lentamente pero que creo que recoge de manera muy singular algunos de los aspectos de nuestra forma de relacionarnos con las obras en la actualidad
Por Rebuild me refiero a una obra que vuelve a contar una historia que ya se contó pero construye algo más sobre ella. No es solo un “reboot”, ni un “remake”, ni una secuela. Pero a a veces es todo eso a la vez. Y todas las obras que he visto que hacen algo como esto tienen una característica única, dialogan con la obra original. Plantean alternativas, cuestionan decisiones, proponen preguntas. Son un ejercicio infinitamente más interesantes que el habitual reboot donde alguien decide contar su propia versión. En los casos que conozco, la persona que creó la historia original ha participado en el Rebuild, y todos ellos se han hecho bastantes años después de la obra original, lo que hace que se sientan como una introspección, volver a una vieja obra con más conocimiento, con más experiencia vital y con ganas de reexaminar viejas formas de ver la vida. Pero, quizás lo más interesante de los Rebuilds sea que no se limitan a esto, no solo son un dialogo de la obra consigo misma, también son un diálogo con la audiencia. En todos estos se pueden apreciar momentos que son casi provocaciones, no por el simple hecho de sorprender (creo yo) sino para obligar a la audiencia a pensar en lo que ocurrió en la original. Es una forma de crear muy contemporánea, en una época en la que las obras pueden llegar a millones de personas, ser vividas, discutidas, amadas y odiadas y en la que todo esto puede regresar a la gente que las creó, que a su vez pueden contestar de nuevo.
Llevo desde el título usando el término “Rebuild” sin explicar porqué. Evangelion es una serie de anime que seguro que les suena incluso a quienes no siguen este medio les suena, precisamente porque fue una obra extremadamente popular y comentada. Todas las obras que han recibido un Rebuild lo son. Un tiempo después de acabar la serie, el equipo sacó una película que le intentaba dar un final paralelo o complementario, y en esa película ya empezaba a ver las ganas de dialogar con la audiencia y sus sentimientos, pues incluía imágenes de cartas de odio recibidas por el estudio por la serie original, además de imágenes de espectadores de carne y hueso supuestamente viendo la propia película en el cine. Serían bastante años más tarde, cuando se anunció que se iba a hacer un remake de la serie original, una tetralogía de películas para traer la historia a nuevas audiencias con un aspecto de lujo. No sería hasta el final de la segunda película que entenderíamos las implicaciones del término Rebuild.
Decía que escribía estas líneas con manos temblorosas (ya estoy más calmado) y es que vengo de ver el capítulo más reciente de Bleach. Bleach es un shonen (anime para adolescentes, a menudo con mucha acción) que fue muy importante en mi adolescencia, pues sus páginas y capítulos me acompañaron en momentos muy difíciles. Su tono melancólico y su protagonista que cuya única motivación es proteger a sus seres queridos, cuyo primer arco de personaje es superar la pérdida de su madre, encajaron instantáneamente conmigo y el resto es historia. Cuando Bleach se acercó a su final se hizo evidente que la obra se estaba cerrando con prisas (los rumores dicen que el autor tenía problemas de salud), y con un anime cancelado unos años antes, a los fans nos entró un sentimiento agridulce: habíamos conseguido llegar al final, pero se habían quedado cosas por decir. 10 años. 10 años esperamos y volvió el anime para llevar a la pantalla el último arco. A lo largo de los capítulos se fueron colando pequeños cambios. Cambios de ritmo, pequeñas escenas que rellenaban los huecos y le daban más cohesividad al mundo, reorganización de escenas. Pero junto a estos pequeños cambios también se añadieron cambios más grandes que han estado dirigidos a darle cariño a la obra original, momentos en los que el autor, el equipo del anime y las fans parecen abrazarse con júbilo dejando atrás las penas y decepciones acumuladas durante más de una década. Muy probablemente Bleach sea la obra menos interesante para hablar de este fenómenos del Rebuild, es un shonen, no es tan profundo, pero ha servido de catalizador para ponerme a escribir, así que estoy deseando ver que opináis de esta forma de acercarse a las obras. De FFVII se ha hablado bastante, de Scott Pilgrim no se porque no tengo mucha relación con esa obra. ¿Habéis observado este fenómeno en más sitios?