Luchando en la era de la abundancia y la dopamina

Cuando era un mozuelo, llegaban pocos juegos a casa. Uno en el cumpleaños, otro en navidad y quizás durante el año se podía rascar algo si se reunían una serie de condiciones perfectas (ofertas en las tiendas, juntar dineros tras varias visitas de los abuelos, que tus padres no te dijeran “es que ya tienes demasiados y te pasas todo el día con la maquineta”). Esto hacía que cada juego se exprimiera al máximo, campañas que se empezaban una y otra vez, probar nuevos modos de dificultad, intentar explorar todos los secretos y buscar el 100%. Si el juego no te enamoraba y habías fallado uno de las pocas oportunidades que tenías de comprar algo, pues tocaba conformarse y darle más oportunidades. Juegos con campañas que dieran para decenas de horas o juegos sin modo historia eran pozos de tiempo impagables.

Una vez llegaron las primeras nóminas, sentía que ya no había límites. Las rebajas de steam y los mercados de segunda mano fueron alicientes para ampliar una colección que trajo un problema impensable para mi yo adolescente. Y no es la falta de tiempo el factor más importante, al margen de lo que puede influir. Es cierto que también han aparecido otros intereses y compromisos sociales que desvían el tiempo y la energía. Pero lo que lleva quebrándome la cabeza todos estos años es la falta de motivación. El saber que tengo un finde donde puedo no leventarme del sofá, que todavía hay ventanas de tiempo que pueden emular a mi yo adolescente haciendo temporadas enteras en el F1 06 o el FIFA 06. Pero resulta que:

  • Veo decenas de juegos por empezar y decidir qué jugar me cuesta horrores.
  • Empiezo algo pero me canso con una facilidad pasmosa.
  • Los tutoriales y cutscenes largas me dan una pereza terrible.

La montaña del backlog es enorme y más alarmente es la falta de motivación y poca predisposición para jugar, incluso cuando tengo el tiempo para ello.

El cine muchas veces tiene una suerte parecida, con el añadido de notar problemas de falta de atención. Un método que suele funcionar es básicamente ir al cine: allí me siento obligado a no mirar el móvil y la experiencia en sala suele motivarme. Incluso aunque la película no me enamore, ver casi cualquier cosa en pantalla grande siempre es más disfrutable.

El problema viene cuando trato de ver cine en casa: las opciones disponibles me abruman, no sé bien qué elegir y cuando por fin decido me encuentro poco motivado, sin mucho interés y acabo mirando el móvil más de la cuenta (y eso que me he quitado el instagram).

Con la lectura no me pasa mucho y creo que se debe al control de la “escasez” que hago con mis libros disponibles. No tengo kindle ni nada por el estilo, todo lo que leo lo hago en papel así que tengo que comprarlo o pedir préstamos a la biblioteca. Ambas opciones implican que en casa hay pocos libros pendientes por leer, de forma que me es fácil ponerme a ello. Además, por mucho que haya una lista larga de pendientes que tengo ganas de atacar, hasta que no termino lo que tengo en la mesa, no voy a comprar o pedir más.

A priori, con los videojuegos he cortado el grifo y no compro nada a no ser que sea algo que vaya a ponerme a jugar YA DE YA 100%. El problema viene en cómo atacar el backlog. ¿Qué consejos me podéis dar? ¿Cómo hacéis frente al backlog cuando se os va de las manos?

Con el cine, sigo sin saber bien qué hacer y eso que solamente uso FilmIn. La abundancia de opciones sigue siendo enorme. Supongo que es verdad aquello de lo malos que somos los humanos para tomar decisiones cuando se nos dan demasiadas opciones.

Algunas técnicas que estoy intentando:

  • Organizar la lista de pendientes en base a las ganas que tengo de jugarlo/verla.
  • Intentar participar en foros y otras conversaciones sociales para unirme a la conversación y tener más motivación para jugar/ver. Cineforum por ejemplo, o el simple hecho de que alguien comente X obra en el foro.
  • Hacer ciclos temáticos de cine: ver varias películas del mismo director, elegir un país, un subgénero, etc.

¿Qué otros metodos se ocurren? ¿Qué os gusta hacer para notaros más enérgicos y motivados, además de evitar las distracciones y generadores de dopamina actuales, para ver más películas y probar más juegos?*

*Ojo, no estoy hablando de esto en un sentido productivo de “tenemos que ver X películas al año porque hay que aprovechar al tiempo”, si no de intentar reconectar con ciertos hábitos culturales y reducir mi tiempo de youtube/móvil.

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Me siento un poco reflejado con lo que cuentas, así que voy a hacer un poco de introspección a ver si sirve de algo (spoiler: no).

En cuestión de juegos, me va por rachas, como todo un poco. El otro día (1 de agosto) leí que era el aniversario de Golden Sun y me decidí ponerme con él de una vez por todas. He estado todo agosto y parte de septiembre con el juego poquito a poco. Y oye, me ha gustado mucho. Tanto que me he empezado La edad perdida del tirón. Y por ahora le estoy dando a eso en detrimento de otros juegos. Tengo suerte que puedo jugar camino al curro y en el mismo curro si no viene mucha gente. Y ese tipo de juegos que puedo parar en cualquier momento y retomarlos sin dificultades me entran fetén. También me gusta tener un juego confort de fondo para otros ratos. Normalmente es el FIFA (en este caso EA Sports FC 26), pero a veces cambio. Los juegos deportivos me van bien para estas cosas. Además, puedo jugarlo casi en automático y lo puedo combinar con podcast o vídeos de youtube porque no me requiere exceso de atención. Me cuesta un poco más combinar el FIFA con ver el fútbol, porque acabo mezclando situaciones. ¿No íbamos ganando? Ah, coñe, que era el FIFA.

Creo que nada de esto solucionada nada en tu caso :sweat_smile: . ¿Cómo elegir? Lo que apetezca en ese momento, pero sin pensárselo dos veces. La verdad es que hace varias semanas que no me pongo a ver una peli, pero cuando lo hago intento que sea con el móvil lejos para no caer en la tentación (y líbranos del mal, amén). Ése puede ser un buen consejo. Casualmente hoy he visto este vídeo y, bueno, cosas.

Mi consejo no es bueno, pero abraza el caos. Un poco la filosofía de Bart que acaba destrozando Sprinfield me salió de ahí. No te lo pienses dos veces y si tienes que pensar mucho, cierra los ojos y pito pito gorgorito. En el curro tengo un bolígrafo que viene con un dado integrado. Ahora puedo ludificar todas mis decisiones. Necesito encontrar uno para traérmelo a casa y así decidir qué ver o qué jugar. No decido yo, es el azar. Y una vez decidido algo, atenerme a las consecuencias. Para decidir qué película ver, sobre todo si estoy indeciso entre varias, siempre suelo escoger la que dura menos. Las películas de hora y media me parecen una maravilla y cada vez cuesta más encontrarlas. Por otro lado, también te dejo este tema del foro que inicié la semana pasada sobre las consolas emuladoras chinas, tal vez eso te pueda ayudar. Elegir un juego antiguo (¿jugarte toda la saga Pokémon? ¿Aprovechar la salida del Fire Emblem y pasarte el remake del original en Game Boy Advance? ¿Lanzarte de cabeza a los JRPGs clasicorros para saber qué los hacen tan especiales para tanta gente?) y darle caña a casi cada rato. ¿Qué me dices de meterte en un ascensor y jugarte cuatro microjuegos del WarioWare? Increíble. Y las consolillas más baratas las puedes llevar en el bolsillo sin miedo, total, son 20-30€.

Espero que algo de toda esta ensalada de chascarrillos te pueda servir de algo. Como he dicho antes, abraza el caos y lánzate a la aventura.

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Primero: Buen vídeo @BlogdeBori

Segundo: Voy a copiarte recomendando un canal, si bien no dedicado a ello, se hizo popular con este tema: Daryl Talks Games.

Tercero: En el otro lado del espectro frente al caos, soy de los que prefiere tener un sistema flexible. Una recomendación -estúpida quizá en 2026- que puedo hacerte es abrir una newsletter -no haré spam, lo prometo- a raíz de Paula de Eurogamer que montó una. La newsletter no está para que te respondan, es una manera de obligarte a mantener un ritmo. No hace falta que debas fustigarte a la semana, puede ser un proyecto trimestral, mensual, o anual incluso. Lo importante creo que es evaluar tu disponibilidad, y no hacer que tus sesiones estén muy distanciadas. Como con el ejercicio, necesitas cierta rutina, o la fatiga del día a día podrá con tu hobby. En resumen, por un lado está el resumen de tus “sesiones”, por otro los ratos que decides dedicar a las mismas a fin de dar con una dinámica apta a tus necesidades.

Cuando estás esperando en el médico, una cola, o cosas así; son ratos impredecibles cuya duración no depende de ti, y ahí es fácil tirar del móvil. E igual que es fácil hacerlo en esos instantes, más lo es estar en la mierda tras un día asqueroso y no tener ganas de nada salvo ver una pantalla hasta sobarte. Si sabes los ratos libres que puedes controlar, ahí te puedes “obligar” a exprimirlos. Eso sí, sin el móvil u otras distracciones, aunque sea 1h a la semana. Como dice el vídeo posteado por @BlogdeBori, nos hemos acostumbrado a tirar demasiado del móvil para lidiar con cualquier rato de inactividad. Aburrirse, ayudaba a aclararte la cabeza y centrarte en otras cosas, pero ya no. Toca forzar una franja de tiempo; repito, en base a tu disponibilidad (es un hobby, no eres influencer), que dedicar a ese hobby o actividad. En mi caso; la newsletter me sirve a modo de obligación, que me ata a una rutina. La newsletter es una excusa para, una vez he disfrutado de algo, reposarlo y comentar cuatro apuntes chorra que comparto con los pobres desgraciados que deciden leerse mis “two cents” sobre X. Un poco como si fuera un comentario de texto *guiño *guiño.

Si no quieres escribir a un público, puedes abrirte un blog personal, un Notion, o algo así; que sirva de registro personal. Como si fuese uno de esos hilos es rrss sobre aquello que has visto, pero personal. Hay gente que lo hace solo con un excel. Y sí, hay webs que se especializan como Goodreads o Letterboxd… Pero está bien tener un registro independiente de esas redes sociales, que puedes consultar en cualquier momento (además de hecho por ti). Cosa que me lleva a…

Cuatro: ¿Cómo elegir qué abordar?
Una forma puede ser repasar ese registro. Por ejemplo; me he dado cuenta que este año estoy tirando mucho de títulos de Steam, o juegos de Y género. El registro te ayuda a ver con mayor perspectiva tus hábitos y tendencias. Igual te apetece dejar en barbecho los juegos, y dedicarte un mes a cine. O igual vas a hacer una pausa, porque ha salido la nueva temporada de Ted Lasso, o One Piece de Netflix (me lo invento). Creo que es una buena forma de conocer tus tendencias, y romperlas (o no, depende de tu humor). Así, no caer en la monotonía y hastío. La elección de un género diferente, plataforma o medio en general puede darte un cambio de aires. Puedes incluso combinarlo con el consejo de @BlogdeBori con el boli!

En cuanto a como salir de ese bache sobre la abrumadora oferta… Ahí sí que estoy sin ideas. Creo que para disfrutar de algo es más importante la constancia que no la elección perfecta. A veces he reservado un juego o película para una ocasión especial, días en los que sabía que tendría tiempo… Pero tras la primera sesión, no funcionar. Así que mi consejo sería en no obsesionarte con la elección perfecta. Busca excusas un par de días, recurre a tu método de elección favorito, y como ha dicho @BlogdeBori “abraza el caos y lánzate a la aventura”. La elección ideal puede que no te llegue en el momento ideal.

Recuerdo un fin de año en mi peor trabajo. Me toco trabajar solo en navidades vigilando una fábrica en el culo del mundo. Me llevé la Vita al trabajo, una de segunda mano, que jamás había usado para jugar algo y me puse VA-11 Hall-A. No quiero volver a jugarlo. Me encantó. Llegó en el momento correcto por puro azar, y ahora asocio ese juego a buenos ratos, pasando un frío que te cagas en las manos. Y eso que apenas he jugado VN! Nunca sabes de dónde o cómo llegará esa serie, peli, comic, libro o juego perfecto.

Perdón por la chapa. Espero que algo de toda mi verborrea te sea de utilidad ^^u

Pdta: Cinco: Entre cosa y cosa date un tiempo de barbecho. Permite al aburrimiento entrar en tu vida, así darle a la quijotera sobre el viaje que has cerrado (juego, peli, libro, etc.).

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Pues yo considero que con el cine tengo una relación excelente. Controlo lo que veo, pero veo lo que quiero, cuando quiero y como quiero. Y creo que, en mi caso, pasó por un tiempo forzandome un poquito y abriendome a ver distintos tipos de cine y ahora puedo verlo todo a mi manera. Y si hoy no me apetece ver nada, no miro nada. Y si llevo una semana sin ver nada, pues no pasa nada.
Creo que lo importante para mi es ser honesto conmigo mismo. Siempre que voy a ver una peli pienso “que le apetece a mi cuerpo”. Y creo que las watchlists atentan contra esto. La de pelis que tengo guardadas en filmin y en el usb y la mayoria de dias acabo descargando una nueva en el momento porque “me apetece esto hoy”. Y me parece mucho mas importante a mi.

Con la lectura tal vez mi problema es que no me gusta dejar libros a la mitad y al forzarme a acabar alguno, se me hace bola y acabo leyendo con pocas ganas. Pero tampoco me molesta en especial.

Ahora, soy el peor videojugador de todos los tiempos. Estoy a nada de pasarme un jueguito que me ha gustado, pero creo que encadené cuatro, CUATRO juegos que fuí completamente incapaz de seguir y ha sido durillo. Dragon Quest VII reamke (cute pero malisimo, lo siento), Dragons Dogma 2 (creo que elegí mal la clase, pero me pareció un juego absurdamente malo), Pokemon Negro 2 (jope tenia buen recuerdo pero se me hizo bola) y Alan Wake 2 (a ver, este es cosa mia pk me gusta, pero esque pegar tiros es la cosa mas aburrida del mundo y me pongo nervioso y lo paso mal).

Es una mierda porque con los juegos se me acumulan cosas. El Pokemon era pirata, pero el resto son juegos que me costaron 30 euros y 60 el Dragon Quest. Los dejé a medias, pero les desique mas de 10 horas a cada uno y, lo que es peor, no me quitan el gusanillo de querer jugar y quiero jugar otro, asi que acabo comprando pk no se piratear juegos de este tipo.
Lo que si me gusta del Genís jugador es que no tengo prisa por jugar los juegos. Ya saldran en oferta y lo del fomo me parece algo super artificial que no se porque nos hemos creído.

Todos compartimos un poco la experiencia de que nos falte tiempo, energia, dinero. Lo que se comenta en comparación a los juegos que teniamos de pequeño se siente cercano, nuestro mundo era distinto. Yo creo que se trata de ser honesto con uno mismo para aprender como disfrutar las cosas uno mismo. A cada uno eso le significara una cosa.

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Me apena leer esto, Genis. El Dragon Quest VII (en su versión de Nintendo 3DS) es mi juego favorito de la saga. Es cierto que siempre se le ha criticado su lentitud en arrancar. ¿Qué es lo que te parece tan malo del juego? Por curiosidad.

Por otra parte, hay que aprender a piratear y hackear el sistema :sweat_smile: .

Ai Blogde, perdón. He sido muy categorico pero por provocar un poco heheh.

La verdad es que me gusta mucho el tono (soy muy fan de Toriyama, seguramente la cosa que me genera más nostalgia del mundo) y disfruté mucho las primeras horas, pero se me deshinchó muy rápido. Mi mayor problema es que la progresión me ha parecido inexistente (y me pasa con muchos juegos). Porque llego a un nuevo mapa, los enemigos tienen +1 en ataque y +1 en defensa. Me compro una nueva espada con +1 en ataque y una nueva armadura con +1 en defensa. Completo el mapa y voy al siguiente. Los enemigos tienen +1 en ataque y +1 en defensa. Me compro la nueva espada +1. La nueva armadura +1. He hecho un bucle de 8 islas o por ahí y lo siento todo igual. Cada historia, cada nuevo personaje, todo es guay, pero en mi opinión, no es como para mantenerme ahí 40 horas más.
Comparto esto para tener conversación, pero tengo muchas ganas de que me contradigas y que me convenzas para darle una nueva oportunidad y callarme la boca :rofl:

Que conste que no es algo que solo he sentido con este Dragon Quest. Siento que hoy día estos sistemas se han quedado sosisimos (estoy con el God of War Ragnarok y siento lo mismo, lo poquísimo que aporta tener una nueva armadura, o cualquier cosa en el Dragons Dogma 2…). A mí me encanta este sentimiento de ir mejorando, conseguir un recurso nuevo, pero siento que se quedan casi en algo únicamente estético. He pensado mucho en esto en las últimas semanas y mi conclusión es que mi sistema favorito es el de Silksong (y Hollow Knight, claro). Porque cada tool no solo te hace ser mejor, sino que te hace jugar más a tu manera.
¿Qué piensas, blogde?

He leído esto, me he ido al gimnasio y he estado rumiando la respuesta. Sin mirar el móvil más allá de lo necesario (entrada, salida y poner el Podcast Reload). Después de ese necesario periodo de reflexión solo puedo decir que no sé qué responder :joy: .

Dragon Quest es la saga más clásica de los videojuegos. Y, en parte lo es, porque sigue siendo el mismo juego que cuando salió y revolucionó todo en 1986. Es gracioso porque el protagonista de Yakuza: Like a Dragon, Kasuga Ichiban, es súperfan de esta saga. Se pasa sin poder jugarla 20 años y cuando puede volver, seguro que siente lo mismo, porque es el mismo juego, pero con gráficos renovados. Por cierto, vuelvo a recomendar esa saga de manera muy fuerte. Puedes empezar por el mencionado aquí si quieres porque deja de ser un A-JRPG a ser un JRPG de los de siempre. No sé si estoy mezclando el VII y el VIII, pero si que recuerdo momentos de ir a farmear limos metálicos porque me encuentro con un muro de dificultad bastante fuerte y necesito nivel para superarlo (je, como en el Like a Dragon). Así que no sé decirte. Me gusta mucho la historia del VII, pero no deja de ser siempre el mismo bucle. Llega un momento en el que se habilitan los trabajos (clases) para los personajes y eso te puede dar un poco de emoción y variedad, porque es como empezar de cero con cada personaje para cambiarle habilidades y demás. Te diría que le des una oportunidad sabiendo que es, básicamente, lo mismo siempre. Que el núcleo jugable no va a variar y que lo interesante es seguir descubriendo lo que quiere contarte el juego. Yuji Horii (creador de la saga) quería hacer “una especie de manga en donde se pudiera elegir las acciones que realizaría el protagonista”. Así que tómalo como tal, las batallas y demás son una concesión para no hacer una visual novel en 1984. Y, a partir de ahí, se ha seguido trabajando.

Al final, cada género tiene sus cosas y sus movidas. A mí, por ejemplo, me gustan poco los metroidvania como Hollow Knight. Pero tal vez sea lo que te interese y te atraiga a ti. Prueba con los últimos Prince of Persia a ver qué te parecen (más el The Lost Crown que el Rogue porque éste es más rogue, jeje, que metroidvania). No todos los juegos son para todo el mundo. Muchas veces es saber qué encaja contigo. No es tanto problema del juego (muchas veces sí) como que se adapte o no a ti o tú te puedas adaptar a lo que propone. A diferencia del cine, los videojuegos exigen un compromiso más a largo plazo.

Espero que todo esto te haya servido de algo :sweat_smile: .

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Es interesante Blogde, te digo algo en privado que me sabe mal desviar mucho la conversación :mending_heart:

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Creo que todos hemos pasado por ahí, especialmente si vivimos unas generaciones anteriores, porque vivimos en la sobreabundancia. A poco que dispongas de una estabilidad económica solvente —lo cual es mucho para los tiempos que corren—, ya puedes permitirte mil y un juegos en ofertas y demás. Además, estamos saturados todo el día viendo análisis, youtubers que juegan, Twitter… y se nos llenan las apetencias de futuros juegos que no se alinean con una vida de 24 horas. Y digo videojuegos como podría decir cualquier otro tipo de obra.

No recuerdo cuándo, pero hubo un momento en el que tuve que decir basta y dejarme llevar simplemente por lo que me apetecía, sea emocional o racional, si es que ambas cosas se pueden separar. Hace años que no estoy al día en el mercado —aún tengo pendiente The Witcher 3 en la estantería— y solo voy a aquello que realmente me llama la atención, siempre intentando no comprar nada nuevo si sé que no lo voy a jugar.

Con los libros y el cine me pasa más de lo mismo, aunque me gustaría ver más de esto último. El día a día no me lo permite hasta que llega el fin de semana, pero, en general, aplico la misma idea: no compres salvo que quieras jugarlo, verlo o leerlo ya; déjate llevar por lo que te interesa y, sobre todo, no lo hagas por hacer ni como si fuera un trabajo.

Hemos convertido el ocio en negocio, literalmente en su negación etimológica, y es por eso por lo que, entre análisis, notas, estrellitas, vídeos de YouTube y demás cosas, al final no nos queda energía para aquello que antes nos hacía felices.

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Eso es importante, dejarse llevar por el momento y no verlo como una obligación. Pese a todo lo que he dicho en el post anterior, de ver esto como un ejercicio constante (adaptado a nuestra disponibilidad), es cierto que esto parece un trabajo. Estar al día ya cuesta, no digamos jugar juegos en su momento y participar de la conversación en redes de la semana/mes. Todas esas cosas alrededor de la actualidad que comentas, nos condicionan. Es agotador perseguir el fomo, ver juegos interesantes cada día, y al final convertir nuestro día a día en un engranaje más que nos quita las energías que nos quedan tras una jornada laboral agotadora.

Al final, toca dar un paso atrás de todo ello. Así, quizá, mirar más por nosotres que por seguir participando de este ciclo en donde no parece que tengamos control ni sobre aquello que disfrutamos (supuestamente).

Uno más que le pasa lo mismo: tiene tiempo de jugar pero no ganas. Llega un momento que aún teniendo donde elegir ya no disfrutas porque ya ves los hilos de las marionetas. Con los años pierdes la incredulidad y ves que por muchos numeros en llamas tenga el dragón que mates salvar princesas digitales cada vez se siente más vacío. No sé si nos pasa a todos o es un síntoma de depresión.

A mi lo que me funcionó fue dejar de jugar… Videojuegos. Empecé a jugar juegos de mesa con amigos o fans de mi provincia y me motivaba mucho mas. Creo que fue por diversos factores: tener que aprender las reglas y mecanicas ( lo de voy a disparar con la pistola x por probar no se puede), nuevos transfondos e historias (no hay mucho videojuego de la guerra fria o la crisis del siglo III), el reto y la compañía de otra gente que ve la afición como tú, el esperar al fin de semana…

Todas esas cosas me empezaron a llenar más que el enésimo rpg/juego de mundo abierto/shooter y con algún juego de puzzles en el movil ya tenía para matar el gusanillo.

Con la pandemia y la muerte de mi perro volví a jugar porque tenía mas tiempo y me di cuenta que los solitarios no me gustaban. Donde disfrutaba era jugando con otra gente aunque el juego fuera peor. Sea of thieves, Deep rock galactic, WOW… me ha dado mas diversión que cualquier triple A por hacerlo en compañía. Igual a tí te ayuda.

Ahora por circunstancias estoy sin grupo de juego otra vez, pero siempre que puedo jugar con amigos o comentarlo con alguien se me hace mas llevadero. Igual sería una buena idea hacer algún club de juegura (nombre provisional).

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Entiendo a qué te refieres. Con las partidas de Big Walk me he dado cuenta de lo bueno de ir jugando con amigos de tarde en tarde. No tengo grupo de amigos de normal, y los multijugador no me llaman por ser competitivos. Aunque hay alguna excepción como Monster Hunter, pero siempre con desconocidos.

A veces apetece formar parte de una historia, o simplemente disfrutar de aquello que ofrece un juego (por ejemplo si es algo más arcade). Pero también es verdad que con colegas se crean dinámicas que te interesan más, porque es gente real y no NPCs diseñados para que te intereses por ellos cuando suenan los violines de fondo (por decir algo propio de cualquier escena triste).

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Leí el comienzo de este hilo a inicios de semana pero me dije que lo respondería cuando sacara un poco de tiempo de calidad y ganas para ello, porque el tema me parecía muy interesante. Lo que pasa es que, tras leer las respuestas, creo que no voy a aportar mucho nuevo. No pasa nada, la gracia está en compartir la experiencia.

En mi caso, actualmente el problema del estancamiento y la indecisión me pasa con las series y las películas. Llevo unos años que solo soy capaz de ver un par de series (las que se estrenan que más me interesan) y con las películas solo consigo ver alguna en el cine, en casa nunca me apetece. Me cuesta elegir, da igual que me haya puesto películas en una lista de deseados, en el momento en que tengo la opción no me apetece ninguna, etc.

Al final, he asumido que si no me apetece ver algo, pues no lo veo. Tengo demasiados hobbies. Hace unos pocos años también jugaba más a juegos de mesa. Pero me ocurrió que me cansaba de aprenderme reglas nuevas, me aburrí de los solitarios, y la gente disponible para jugar o siempre le apetecían juegos nuevos y a mí no, o solo quería fundirse uno cooperativo que por entonces a mí me costaba de jugar.

En cambio, ahora juego más a videojuegos y leo más, que por entonces me resultaba algo más complicado. Con la lectura pasé una mala racha. Mientras estudiaba la carrera, leía tanto para la facultad, que no me apetecía leer nada más en mis ratos libres, aunque fuera ficción. Luego conseguí leer un poco de ficción a partir de adaptaciones que iban a salir al cine que me interesaban, o de periodos históricos que me gustaban, pero terminé por volver a los libros académicos, porque para estar formado en algo, nunca se lee lo suficiente.

La carrera de historia mató mi pasión por la novela histórica y también por el cine histórico. De ser un género que me apasionaba, de pronto, ya no fui capaz de disfrutarlo de la misma manera. Le encontraba mil fallos, me resultaba insoportable, sentía que los creadores de esos productos elegían el entretenimiento por encima de la fiabilidad histórica, y que eso maleducaba y creaba tropos viciados que luego a los historiadores nos costaba horrores de cambiar. En definitiva, me ponían “enfermo”; y lo peor es que todas esas sensaciones me generaban mucha culpabilidad. No era capaz de conjugar lo nuevo que había aprendido con aquello que antes me flipaba y que había provocado que precisamente eligiera esos estudios. Consideraba que me había traicionado a mí mismo.

Hasta que hace pocos años asumí que simplemente había cambiado. Igual que me había pasado con algunos géneros en los videojuegos (los plataformas o los juegos de acción, por ejemplo), me estaba pasando con la lectura. El tiempo diría si en algún otro momento volvería a ello o no, pero en realidad se trataba de aceptar mis nuevos gustos y ya está. ¿Que solo me apetecía leer ensayos o libros académicos? Adelante. ¿Que de pronto me daba por leer solo clásicos? Bien, vale. Lo importante era no sufrir en el proceso. ¿Para qué? Será por la cantidad de ocio que hay a nuestra disposición.

Evidentemente, como has señalado al principio tú y otros en sus respuestas, antes teníamos menos oferta y sacábamos más partido a los productos culturales. Quizá por lidiar con el aburrimiento, quizá porque la oferta y nuestro poder adquisitivo eran más escasos… Bien, vale, pero lo cierto es que los tiempos han cambiado. Como muchos habéis comentado antes, según fui adquiriendo más responsabilidades y mi tiempo de ocio se veía reducido, más apreciaba el cambio. Añoraba e idealizaba el pasado, pero a la hora de la verdad no me apetecía (incluso con los remakes y las retroconsolas a mi disposición) pasarme todo un verano jugando solo al Crash Bandicoot 2.

Cuando fui padre, vi como ese tiempo de ocio aún se reducía más. Ahí, además de lidiar con la paternidad, me obsesioné con sacar provecho al poco tiempo que me quedaba disponible para mí. Craso error. Esa obsesión, lejos de beneficiarme, me aturdía aún más y me hacía sentir peor cuando me dejaba un producto cultural sin acabar.

Creo que desde que jugué al GTA V al principio de comprarme la PS4 (hará como una década o así) no he sido capaz de acabarme casi ni un solo juego. Y cuando digo acabarme, me refiero a por lo menos la historia principal. Porque claro, en aquel momento empezaron a salir sandbox a patadas con miles de quest, y entonces descubrí que, igual que no era capaz de dejarme un libro por terminar (aunque no lo disfrutara), necesitaba pasarme todas las quest que me salían al paso. Y, por lo general, las secundarias tienden a ser más repetitivas que la cadena de misiones principal, por lo que acababa cansándome jugara a lo que jugara.

Aún hoy no sé lidiar con eso. Con lo de dejarme libros por el camino que no me gustan, sí. Eso lo tengo más entrenado. Pero con los videojuegos… Lo máximo que he conseguido asumir es que voy picoteando. ¿Me encantaría algún día sacarme el platino de algo solo por el hecho de haberlo conseguido? Sí, pero aunque estuve cerca en el Assassin’s Creed II y algún otro, al final me desanimaba, no tenía la suficiente paciencia. Bueno, pues a lo mejor, igual que admití que no pasaba nada por no leer X o Y durante una temporada, podría aceptar que no pasa nada por no ser capaz de lograr esa meta. Hay gente a la que eso le obsesiona, pero yo he descubierto que no es mi caso.

Sí, hay videojuegos que me gustan mucho. Últimamente estoy otra vez enfrascado al Hades 1. Se juntan dos de mis pasiones: los roguelikes, y la temática mitológica (muy bien adaptada en este caso, he de añadir). ¿Podría estar jugando a otro juego nuevo o que tengo por terminar? Sí, pero es que me apetece este. ¿Por qué voy a sentirme mal por disfrutar algo que me apetece hacer ahora aunque sea “repetitivo”? Realmente nunca llegué a descubrir “el final” de este videojuego tampoco. Conseguí muchos objetivos de las moiras, pero otros se me quedaron por hacer. Creo que vencí al boss final cuatro o cinco veces a lo máximo (y me costó lo suyo).

Pero cuando he vuelto, y lo empecé desde el principio aprovechando que lo tenía disponible para otra consola distinta, me di cuenta de que el conocimiento adquirido me permitía ir más rápido en algunas quests, que aún lo disfrutaba más porque ya no me sentía tan novato y… decidí abrazar todo eso y quedarme con esas sensaciones a la hora de jugar. Y si en unos días o unas semanas lo vuelvo a dejar, pues lo dejo, pero ese disfrute no me lo quita nadie.

Por suerte (realmente porque no dispongo de mucho dinero), no me puedo permitir el FOMO. Además, soy demasiado perezoso para ponerme a trastear mucho rato para piratear algo. Antes me convenzo que no lo necesito que frustrarme demasiado intentándolo (y aún así, recientemente me tiré casi todo un día para averiguar como meter el Mickey’s Wild Adventure en mi R65S).

En cuanto a la lectura, como dije, voy por rachas. El objetivo anual de Goodreads al principio me estimuló un poco a volver a coger cierto hábito. Pero también se volvió una obsesión cuando me atravesó alguna de las rachas en las que no me apetece coger un libro ni con un palo. Además, en ocasiones, quiero leer artículos académicos y eso no lo puedo trackear. En fin, la ludificación también tiene sus reversos tenebrosos.

En cualquier caso, este comienzo de año estaba atravesando una de esas rachas. Yo quería llegar a leer más que el año anterior, pero me apetecía menos. La mera obligación no me estimulaba. El tiempo que antes dedicaba a leer prefería brindárselo al rol o a los videojuegos.

Pero entonces, por casualidades de la vida, surgió la oportunidad de apuntarme a un club de lectura de un canal de twitch que sigo. Se eligió un clásico: La metamorfosis de Kafka, un libro cortito pero de un autor que no me motivaba demasiado. Me he leído pocos clásicos en la vida y casi todos por obligación académica. Siempre tenía la sensación de que les iba a sacar poco partido o me iban a aburrir soberanamente.

Sin embargo, eso no pasó. Al contrario, gracias al bagaje cultural que ya tenía, le saqué más provecho del que creía. De pronto, un nuevo universo se abría ante mí y volví a retomar la pasión por la lectura con ganas. Si antes llevar dos libros al mismo tiempo me parecía una proeza, ahora hay meses que llevo incluso tres. Sin presiones o solo con la de cumplir el plazo para leer el libro del club de lectura en el tiempo acordado, pero dan tanto margen que me resulta asequible.

En definitiva, realmente mi consejo (usando para ello el ejemplo que me ha ido brindando la vida) es que te dejes fluir, que abraces el caos como dicen más arriba. ¿Habrá días en los que te agobies por las elecciones tomadas y te arrepientas de alguna decisión? Sí, seguramente. No somos máquinas. Nos influyen un montón de variables en el humor: las expectativas, la presión ambiental, los cambios hormonales… Ya nos cuesta entendernos los días buenos, como para presionarnos más en los malos.

Sí, supongo que como consejo es un poco meh. La cosa es que, y creo que Marta y Alberto lo han señalado alguna vez, el ocio no tiene que resultar productivo. El ocio es ocio. Hay días que lo que toca, por vicisitudes de la vida, es aburrirse. Otros que conectas un montón con aquello que has elegido.

Sí señalo un punto, que se ha mencionado en muchos posts, pero que también siento que me ha afectado mucho y que estoy tratando de dejar a un lado y es romper con eso de mirar el móvil en los ratos muertos. Sobreestimular la cabeza con cosas banales, sin darle tiempo a divagar, a dejar de consumir… solo ayuda al agobio.

¿Tan importante es “estar al día” de algo? Mi opinión es que no. Y ya no hablo solo del FOMO. Antes me costaba horrores (por circunstancias de la vida de las que no quiero justificarme) quedarme solo con mis pensamientos. Era como si sintiera terror a ello. Prefería ponerme de fondo algo, caminar con música o una voz que me hablara, escuchando un directo de twitch o un podcast… La cuestión era no dejar que mi mente vagara, creo que porque tenía miedo a que se recreara en la sensación de fracaso permanente que entonces me asolaba (los denominados pensamientos intrusivos).

Pero una vez que he trabajo psicológicamente sobre eso, me he dado cuenta de que esa voz no era tan recurrente como yo creía. Puedo estar a gusto escuchando los coches pasar mientras camino, fijándome en mi alrededor cotidiano cuando cada día voy a comprar una barra de pan, manteniéndome en silencio mientras desayuno. También intento romper con mirar el móvil mientras voy en el ascensor o espero a que me atiendan en la caja del supermercado. No siempre lo consigo, pero cuando lo hago, me permito pensar.

No sé si me ha ayudado a reflexionar mejor, pero sí he descubierto que he roto con la sobreestimulación mental y eso me ayuda a sobrellevar mejor los días. Estoy menos agotado mentalmente, tengo más paciencia, me noto más feliz. Y creo que eso es importante. Las redes sociales están bien. Yo hay algunas que no he usado nunca o casi nunca y otras en las que entro al menos una vez todos los días. Pero sí he descubierto que cuando el impulso de entrar lo tomo yo de manera consciente, cuando lo hago porque quiero y no por matar el tiempo, me siento más cómodo.

Romper con ese deseo de la aplicación porque te quedes más tiempo (porque a la propietaria de la misma le beneficia) es muy satisfactorio. ¿Es revolucionario? A mí me lo parece. En cualquier caso, os animo a todos a que sigáis con ello. No creo que nunca llegue a la decisión drástica de Marta de no estar en ninguna red social. Me gustan demasiado y siento que me aportan cosas que me son beneficiosas. Pero hasta cierto punto. Cuando he sido más consciente de como canibalizan tu tiempo (cortesía de la divulgación de Roc Massaguer), he intentado romper con esa dinámica. No hay nada como el comienzo de curso para intentar poner en práctica nuevas metas, ¿no?

Un saludo a todos.

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@natxopistatxo Primero que nada: Wow! Incapaz de añadir nada. Creo que buscar un método al caos, o apuntar cosas, puede ayudar; pero no hasta el punto de transformar tu ocio en una segunda jornada laboral. +1 a lo de abrazar el momento, pillando cosas que te gusten en el momento.

Segundo: Si tú o cualquier otro necesita ayuda con la emulación, máquinas chinas, o alguna guía para usar patas de palo; puedo intentar echaros un cable. Entiendo que, como tú, no todos tienen el tiempo para dedicarse a dejar todo preparado. Aunque a la larga te ahorra muchas tardes peleando con la cacharra china de turno, o buscando ese juego pirata.

Tercero: No por hacer spam, pero en el blog mencionado tengo una miniserie de textos relacionados con el mundo de la piratería. Además de un vídeo de cuando traté de hacer de youtuber (spoilers, no fue una etapa muy duradera). En lugar de hablar de cómo piratear, ambas cosas hablan de relacionadas; tales como excusas de la gente, de dónde vienen esos hackers, que son cosas como los everdrive o las R4 de DS, juegos abandonados por publishers (abandonware), etc.

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Acabo de caer que os he mentido (y @BlogdeBori lo sabe). El último juego que terminé hará cosa de un mes y fue el Pentiment. ¡JUEGAKEN! Pero en lo demás, no difiere mucho a lo que he dicho. De hecho, diría que ahora huyo de los juegos de chorropocientas mil horas, porque tengo la impresión de que voy a dejarlo a la segunda semana.

En cuanto a lo primero que dices @Esfera (y te tomo la palabra para lo segundo), todo parte de las triquiñuelas de las facultades. En Historia, muchos profesores nos preguntaban durante las clases si habíamos leído esto o aquello. Todas eran obras fundamentales y a lo largo del curso no daba tiempo a leerlas.

Como tenía posibilidades de entrar en algún grupo de investigación, y como leer libros académicos me gusta, pues lo iba haciendo en mis ratos libres. No lo sentía una carga. Pero con el tiempo me di cuenta de que el mundo académico explota como cualquier otro entorno laboral, y encima te hace creer que quemarse es necesario si quieres optar a plaza.

Al final, con una profunda decepción, decidí dejarlo. Pero me enfadé mucho con los profesores que me habían recomendado esa salida laboral, porque ninguno parecía plantearse el sacrificio que se me exigía. Me sentí carne de cañón, como si solo me vieran como un recurso más.

De hecho, los que más aprecié con el tiempo fueron los que me trataron amablemente y en ningún momento me plantearon seguir en el mundillo. Ahí sí noté que me trataban como una persona, no como un posible trabajador del que tirar.

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¡Otro vídeo de Youtube que me salta sobre el tema! ¡NOS ESCUCHAN! O el algoritmo ya va loco con la de cosas distntas que consumo.

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