En mi casa hay una nueva tradición veraniega. Nos lo pasamos preguntándonos el uno al otro “¿cuándo sale la nueva temporada?”, y, a pesar del entusiasmo, nunca lo recordamos exactamente. The Bear Parte 4 ya está aquí y quería compartir el entusiasmo con los choquejuerguistas.
La primera temporada es un espectáculo. La tercera acierta y falla a partes iguales. Pero la segunda temporada es de mis cosas favoritas de la vida. Me encanta su visión sobre la creatividad, el arte, la colaboración, el aprender, el mejorar, el fallar, el frustrarse, el seguir, el hacer. Todo con una consecuencia artística en el propio hacer de la serie que se retroalimenta brutalmente. He visto la segunda temporada de The Bear de forma impulsiva porque me inspira, me hace querer escribir y me motiva de formas inexplicables.
Es por eso que en mi casa existe una nueva religión: The Bear.
Entiendo por qué os gusta, pienso que debe de estar genial, pero la primera temporada me pareció tan ruidosa, tan agobiante y todo el mundo me caía tan mal que no pasé del segundo capítulo. Esperaré a que termine definitivamente para darle una oportunidad.
Jo, a mí las dos primeras temporadas me flipan, pero la tercera me pareció horrorosa. Me “enfadó” hasta el punto de quitarme las ganas de ponerme con la nueva (que hasta hace unos días no era consciente de que salía ya), porque me parece que alcanza unos niveles de estirar el chicle espectaculares y que todo lo que pasa en la temporada podría resolverse en un par de capítulos de media hora.
Y (ojo, que se viene metáfora culinaria) aunque hay platos en los que el relleno es la clave, en el caso de la tercera temporada de The Bear el relleno me interesó más bien poco. Y hay MUCHO relleno.
Así que creo que voy a esperar a ver qué se comenta de la nueva antes de ponerme con ella.
A mí la tercera temporada no me desagrada, pero creo que falla en muchas de sus ideas.
En primer lugar, me encanta que la tercera temporada se centre en lo malo, en lo tóxico, en esas costumbres que tenemos como intrínsecas al arte o al artista y atacarlas directamente o en todos los gilipollas que hacen que estar aquí metido sea una p#&@ mierda. También me encanta que sea un descenso de Carmen hacia allí.
Pero creo que sí se siente estirada y sin la misma gracia que el resto de la serie. Una parte de mí cree o espera que sea porque han dejado de lado el romanticismo para ir hacia la denuncia. Eso hace que todo se sienta derrotista y dramático fuera del tono que teníamos hasta ahora. Como dijo mi suegra “no estoy aquí por esto” y me parece que da en el clavo. No creo que amemos The Bear por ese derrotismo o tono depresivo. Pero si creo que vale la pena meterse ahí si es para construir algo que, tal vez, se explora en esta cuarta temporada.
Otra cosa es que haya capítulos tan malos como el de Tina (sé que es muy querido, pero me parece malísimo) o el final de temporada (que me parece malo, malo, pero en parte aprecio el intento de mezclarse con la realidad y probar algo distinto). Al menos tenemos el episodio del parto, que es bonico a mas n
Sin encantarme la tercera temporada, yo también la entendí como un retrato de lo peor del mundillo “creativo”, y aunque es verdad que no es lo que me enamoró de la serie, si que creo hay sitios interesantes a los que ir desde este nuevo enfoque, así que tengo muchas ganas de ver la nueva temporada (que por cierto me ha pillado por sorpresa completamente, no tenía nada en mente que salía ya).
Entiendo lo que decís, e incluso comparto que esa búsqueda de retratar la parte más tóxica de la creación artística es una idea interesante.
Mi problema con la temporada fue de ritmo, de tener la impresión de que las tramas estaban todo el tiempo dando vueltas sin avanzar nada.
Pues la cuarta es la tercera potenciada. Llevo 6 capítulos y podrían haber pasado en 2, diálogos y situaciones alargadas y monólogos que podrían ser diálogos mucho más cortos. Me da miedo poner el 7 porque es el largo de la temporada (hora y media) y sucede “fuera” y los de la temporada 1 y 2 que eran así me parecieron bochornosos.
Pues a mi me ha encantado otra vez.
Entiendo el poco entusiasmo por el tono solemne de estas dos ultimas temporadas. Su ritmo bajo, sobretodo comparado con la primera temporada que gustó tanto.
A mi me está encantando, sobre todo la humanidad y el corazón que les veo a todos, será por que estoy en el momento que estoy, pero me está gustando mucho.
Por aquí uno que la ha terminado hace poco y en general contento porque me parece que rompe con las peores tendencias de la T3: exceso de Faks, cada capítulo buscando ser el capítulo “arty” que se colme de nominaciones en los Emmy (que ya que estamos, si esta temporada la nominan a comedia será ya de juzgado de guardia)… Todo eso se ha dejado un poco de lado en esta y siento que se acerca a sus personajes de una forma mucho más honesta, especialmente en el último capítulo.
Para mí la T3 fue un bajón y siento que aquí se repone un poco, sin llegar al nivel de las dos primeras
Concuerdo con @NinoCine_akaGenis en que hay cierta valentía en la serie al decidirse definitivamente por la parte menos galmourosa del asunto, evitando pasarse demasiado al terreno de Chef’s Table que tienen algunos capítulos, muy bonitos pero a la larga insustanciales.
La cuarta temporada se siente más centrada y coherente que la tercera y demuestra que el cambio de tono es una decisión creativa (cosa de ver ese final tan inusitado en su planteamiento). No deja de parecerme a ratos redundante y sus diálogos llenos de dolor y titubeos llegan al límite de la autoparodia, y no se si ya me aburrió su fórmula humorística o es que simplemente con la depresión que inunda todo desentonan demasiado sus arranques caricaturescos (el cameo Brie Larson absolutamente insoportable).
Estoy deacuerdo en todo. Especialmente se nota en el capitulo largo, donde todo se siente como algo que ya hemos visto (y mejor) antes. Yo si diria que la t3 y la 4 no son tan diferentes, sinplemente que en esta pisan sobre terreno mas conocido y atinan mas. Pero cuando me llega, me llega mucho.
Se ha renovado por una quinta y creo que esto ya empieza a pedir un cierre.
Una vez terminada la cuarta temporada, me meto por aquí para decir que, tras una tercera muy bajonera, me he vuelto a conectar con esta, y, tras darle un par de vueltas, me parece que ha sido por dos razones fundamentales:
La primera, que narrativamente se han dado cuenta del profundo estancamiento del chef Carmy y la chef Sidney, y han sabido dialogar con esa laguna y reubicar a los personajes. No olvidemos que Carmy se pega la tercera temporada cambiando el menú y plegando cajas de cartón mientras fuma, y Sidney mirando un puto correo electrónico. En esta última ambos encuentran una salida (profesional y familiar), y los dos últimos episodios me han flipado en gran medida por eso (y por la lucidez con la que muestran que la propia serie ve que su protagonista da para lo que da).
La segunda, que es una serie que definitivamente quiere decir cosas desde lo formal. Hay dos escenas iniciales (la del capítulo de las vieiras y la del de la boda) que, expresivamente, proponen un montón de cosas. En la primera de ellas, en una cocina vacía, Sidney prepara su plato, seguida por una cámara en mano que pasa todo el rato por detrás de una columna, mostrando un pudor y un respeto bestial por lo que está haciendo la chef (a lo que se suma el jugueteo con luces moradas y naranjas reflejándose en el metal del mobiliario), es una pasada. En la segunda, una conversación entre Richie y Sidney se planifica dándole un primer plano muy cerrado a ella (qué bien usa este recurso la serie) y uno más abierto a él, un contraste evidente que pone de manifiesto otro contraste, actitudinal, ante el evento al que se dirigen.
Si alargan el chicle lo terminarán jodiendo, pero una buena quinta temporada redondearía una serie importante en esta época.
¡Que guay! Me encanta compartir el entisiasmo de nuevo con el mundo porque lo que siento por esta serie es muy personal.
A mi precisamente ese “Sidney cocinando con respeto/amor/cariño” son momentos en que pienso que se lo que esta haciendo el guionista y veo que me quieres dirigir a un sitio en concreto. Por tanto, lo veo como poco sutil, aunque funcione bien academicamente. En el de la boda me pasa lo mismo en algunos momentos, pero tiene otros que son brillantes. ¿no pensaste algo parecido?
A ver, sutil, lo que se dice sutil, la serie no me lo parece, jejeje…
Pero sí creo que encara sin ningún complejo el hecho de que no sólo va a contar una historia (de hecho, todo el rollo de la cocina a mí cada vez me da más igual), sino que va a crear atmósferas y a proponer discurso (en este punto señalo que, de vez en cuando, la serie coquetea con ciertas ideas de clase que me gustan), y que lo va a hacer con todo lo que dé de sí el lenguaje audiovisual.
Y ahí, por supuesto, meten la pata más de una vez, pero coño, en tiempos de aplanamiento cultural (otra vez esa idea de ‘Mundofiltro’, gracias por la referencia a nuestros conductores @alcoronag y @MartaTrivi ), a mí me tiene loco tragarme un capítulo de media hora en el que todo es una discusión y se han preocupado por usar los planos y los fueras de campo para decir algo.
Vaya, que me parece una serie mucho mejor interpretada y realizada que escrita, aunque las mentes maestras detrás son, en cualquier caso, muy inteligentes.
Hola! He tardado bastante, pero hoy por fin he terminado la cuarta temporada y simplemente quería compartir lo especial que me parece esta serie.
Como se ha comentado por aquí, se criticó mucho la tercera temporada por su ritmo y su cambio de enfoque, y tras ver a donde lleva eso en la cuarta no puedo evitar defender las decisiones que tomaron con ello. Pienso que la serie es redundante y repetitiva en muchos de sus conflictos y sus tramas, justo porque lo más duro de la situación de los “Bears” es esa incapacidad de salir de ahí: lo intentan, pero les es muy complicado romper esos patrones de conducta que les atrapan. Sin embargo, en esta temporada hemos reconectado con el optimismo y las ganas de hacer que transmitían las primeras temporadas, y es gracias a eso que vemos como sus personajes por fin están consiguiendo salir de ahí, avanzar hacia mejor y hacer las cosas bien.
En lo personal el último capítulo me ha parecido especialmente bueno, con decisiones muy valientes y, sobre todo, muy conscientes de los personajes que tienen entre manos y lo que contar con ellos.