Bueno, pues ha saltado la noticia de que Netflix ha comprado Warner, que como sabemos no sólo comprende IPs de cines y series, sino también DC Comics y muchíiiiiisimas cosas más. Esto para mi es tremendamente malo, corremos el riesgo de herir de muerte a los cines, y lo peor es que encima no era la peor opción. Esa era Paramount y su dueño, el nepobaby David Ellison, amiguisimo de Trump que busca crear una productora de derechas.
Pase lo que pase con el acuerdo, el mundo cultural audiovisual está muy malito.
Yo no tengo mucho más que aportar que decir que el pirateo y compartirlo con quien quiera suscribirse a Netflix (y así evitar que les llegue más dinero) es una manera legítima de luchar contra esto.
Y luego como pregunta ¿qué más tienen relevante de fuera del cine?
Yo estuve escuchando el ‘Comentario de texto’ de ayer, y poco puedo añadir. Pero sí haría un par de comentarios a partir de lo que ha pasado.
El primero, que me parece una coincidencia trágica (en términos personales en primer lugar, por supuesto) que en la misma semana fallezca José Luis Cienfuegos y se confirme esta operación industrial. A todo lo que supone lo segundo se suma, de manera simbólica, lo que significa la primera: la desaparición de una persona volcada durante toda su trayectoria vital a acercar el cine a la gente y posibilitar una conversación pública sobre él que mereciese la pena.
El segundo, que me niego a pensar que esto es el final del cine. Raymond Williams dijo que “ser verdaderamente radical es hacer la esperanza posible, no la desesperación convincente”, así que vamos con ello: lo que ha pasado con Netflix y Warner es malo sin paliativos desde todo punto de vista. Pero, gente como Kaurismaki, Cristian Mungiu, Carla Simón, Justine Triet o Thomas Vinterberg (y no salgo de Europa), ¿va a verse muy afectada?
¿Podría ser este retroceso en Hollywood un estímulo para la toma de conciencia en el resto de cinematografías del mundo, una consolidación de sistemas de protección cultural blindados frente a las zarpas de estos psicópatas?
El problema central es ni más ni menos que el que da a entender Jose: que a la directiva de Netflix no le interesa genuinamente el cine, su modelo de mercado es el contenido, y yo estoy bastante desolado por lo que puede suponer esto para una compañía como es Warner, que aun siendo capaz de unas movidas repugnantes (tampoco ha tenido suerte antes con sus dueños previos) sí ha apostado por el cine de “autor comercial” más que ninguna otra major.
Por lo demás, claro, se exagera con lo de “la muerte del cine” (yo mismo exageraba en el Comentario de Texto), pero es que para mí Hollywood es un poco como el canon: naturalmente que hay más cosas que ver fuera de él, pero está bien que exista y esté bien porque es un punto en común para que hablemos todos. Y este es el mazazo final para Hollywood, ni más ni menos.
No sé cómo pueden afectar estos movimientos a la industria (no me refiero sólo a este caso concreto, en general estas megatransacciones nunca sé interpretarlas). Pienso (quiero pensar, más bien) que mientras salgan las cuentas a Netflix le dará un poco igual lo que hagan en Warner.
Es verdad que estas acumulaciones de poder siempre me parecen negativas por la posición de fuerza que adquieren las compañías dentro de su sector, pero no sé si que Warner ahora sea de Netflix va a afectar a que produzcan una película o una serie determinada.
(Edito: justo puso Alberto su último mensaje mientras estaba escribiendo, y sí que comparto lo que apunta de que más que la muerte del cine este movimiento lo que busca es matar a Hollywood. Ya se verá si lo consigue, porque Netflix también empezó queriendo matar a la tele y con el tiempo cada vez se parece más a la tele “antigua”)
Cierto, el cine de Hollywood sí que ha recibido un golpazo importante (¿el definitivo?), y por supuesto, es una mierda pensar que lo que ha sido la educación cinematográfica de un montón de personas (imagino que no pocas en el foro) tiene mala pinta a medio e incluso corto plazo.
Pero decidme si no estaría bien guapo que ahora Europa, Asia, Latinoamérica o África se encargaran del canon mientras la panda de chalados tecnofachas juegan su particular partida de monopoly.