Debo decir que me ha gustado mucho más pensar sobre el libro que el libro en sí.
*Sobre el estilo estoy de acuerdo con lo que han dicho.
Es una novela que te deja sensorialmente abrumada del asco (habla bien del escritor; en este sentido, ha logrado lo que pretendió).
Por otro lado, se me hace curioso cómo muestra algo para luego explicarte lo que simboliza o, mejor dicho, lo que podría simbolizar (como ya han mencionado, ese uso de símiles con posibilidad, como una especulación «es como si…»), sin que esto le reste intriga a la historia. Es como si te dijera «eso que te estoy mostrando parece que significa esto». A mí este rasgo es de lo que más me ha atrapado, porque lejos de pensar que el autor estaba siendo demasiado explicativo (creo que más bien quiere explicarse cosas a sí mismo), me dio alas para creer que lo que él en realidad quiere decir está en una capa más profunda y no sólo pulula en lo simbólico o alegórico. Es como si él mismo estuviese explorando ese mundo. Por eso creo que no juega con el efecto, no es un narrador que se crea más listo que el lector, él también quiere entender por qué tanta desidia y crueldad, y por eso le da el mismo peso a todo. Funciona muy bien en los primeros capítulos cuando vemos el ángulo de Laing y nos identificamos con él, porque la dinámica del rascacielos nos genera extrañamiento. Hacia el final, el narrador también se ha asilvestrado junto con Laing, es decir, va normalizando la violencia y lo que le parece más llamativo ya no son los grandes acontecimientos del rascacielos sino su dinámica más micro.
** Sobre el tema de la novela me inclino a creer que, por esta naturaleza del narrador de ser el verdadero documentalista del rascacielos, el autor se está permitiendo especular que la causa de tanta violencia viene del capitalismo (y lo que implica: la desigualdad, la envidia, el aislamiento, el individualismo, aspirar la homogeneidad, el aburrimiento, la falta de espontaneidad…), pero no lo afirma como causa única.
Esto me parece genial, porque es un forma de dibujar la maldad de la manera más sinestra: sin causa cierta. Ballard se aferra a que la causa exacta es desconocida, pero que debe existir y por eso insiste en seguir explorando, aunque no acaba de conocerla en su totalidad. No creo que piense que los seres humanos somos malos de base. Creo que lo que quiere decir es que con condiciones (algunas conocidas y otras desconocidas) los humanos pueden ser realmente crueles hasta el punto de irrumpir la cotidianidad de la forma insospechada.
Sabe con certeza, eso sí, que la violencia generalizada se asume fácilmente como normal hasta el punto que se refuerza y genera un placer ciego. Para demostrar esto, Ballard añade el elemento de voluntariedad: los propietarios del rascacielos podrían irse cuando quisieran y sin embargo deciden quedarse poniendo en riesgo sus vidas.
***Yo también como @alcoronag eché en falta el ángulo femenino en la historia, ya que aquí las mujeres sólo parecían objetos que sirven para amplificar lo más grave de la conducta masculina o entes colectivos (aunque de esto último no me quejo). No creo que Ballard piense que el hombre primitivo es por naturaleza machista. Lo creo porque a los individuos más machistas de la historia (los 3 protas) intenta perfilarlos, trata de entender por qué, y especula usando sus relaciones con mujeres en el pasado.