Muy buenas, choquejuerguistas, con algo de demora (que seguro que sabréis disculparme), aquí está el cuarto hilo del club de lectura del foro (los tres anteriores están vivitos y coleando para quien se quiera sumar cuando le apetezca). En esta ocasión, nos ponemos con ‘Mujercitas’, escrita por Louisa May Alcott y publicada en 1868.
Es una novela que supongo que no necesita mucha presentación, siendo como es todo un clásico de las letras estadounidenses que, además, ha conocido varias adaptaciones cinematográficas a lo largo de las décadas.
Comentemos simplemente que fue escrita tres años después de la Guerra de Secesión de Estados Unidos, un momento especialmente sensible en la psique social de ese país, y que su autora, un nombre ineludible de la novela norteamericana del siglo XIX (y ojo, que hablamos del siglo de Melville, Hawthorne o Twain, poca broma), no solo fue una escritora reconocida, sino una destacada activista política y social, alineada con movimientos emancipadores como la defensa de la igualdad de la mujer o el abolicionismo.
Recuerdo que cada cual puede leer y comentar al ritmo que quiera, solo teniendo en cuenta que, si va a haber spoiler, debemos indicarlo.
Pues vengo a aportar algo pre-lectura. Porque, para quien le interese o quiera leer la nueva versión, queria comentar que el año pasado se publico la versión sin censura (supongo que con menos). Para quien lo quiera.
Fenomenal! Creo que Mujercitas es una opción de lectura navideña excelente (y me va a venir bien su ligereza una vez concluya en una semana o así El arco iris de gravedad jeje)
Pues por aquí ya llevo unos cuantos capítulos, comento algunas impresiones.
La estructura de la novela, al menos en lo que he leído, se basa en hilvanar estampas de la vida de las hermanas March que van tejiendo la impresión general sobre la familia y la época. Esas escenas se presentan con gran sencillez, tanto en lo formal como en lo temático, con un estilo entre esmeradamente juvenil y agradablemente humorístico, que estoy disfrutando bastante.
Está claro que habrá que hablar de los personajes (y de la manera en que se dibujan sus caracteres) y de la relación con las adaptaciones cinematográficas (por el conocimiento previó que tengo de ellas voy avanzando en la novela con una mezcla de reconocimiento y extrañeza), pero de momento lo dejo aquí.
Pues vuelvo por aquí para comentar brevemente algo que me ronda desde hace varios capítulos. Para sorpresa de nadie, creo que merece la pena hablar de esta novela y de su relación con el feminismo.
Vaya por delante que no tengo más que primeras impresiones, nada especialmente reflexionado. Pero diría que estamos ante una novela interesante desde ese punto de vista por varios motivos: el evidente protagonismo de personajes femeninos, y distintos entre sí, lo que confiere mayor capacidad para no generalizar con vaguedades y sí perfilar en detalle diferentes derivadas de la representación femenina; la manera en que las protagonistas negocian su agencia en unas condiciones materiales e ideológicas lejos de ser propicias para ellas; la forma en que se describen las relaciones entre mujeres y hombres (mención especial para la idea de amistad entre sexos) ; y, por supuesto, las enseñanzas de la madre, una matizada combinación entre tradicionalismo conservador y estímulo emancipador (o eso me ha parecido a mí).
Bueno, pues ya he leído ‘Mujercitas’. Efectivamente, una lectura muy adecuada para hacer en estas fechas. Creo que se pueden comentar muchas cosas, pero, a la espera de más comentarios, hablaré de tres cosillas.
La primera, el estilo: aunque en apariencia tiene una forma muy sencilla, está atravesado por un montón de incisos a veces filosóficos, a veces morales, y en no pocas ocasiones humorísticos, que enriquecen mucho una lectura amena, pero mucho más jugosa de lo que parece a simple vista.
Para seguir, los personajes, en los que veo dos grandes tipos según su diseño y función en el relato: los arquetipos (entre los que veo a la madre, a Beth o a varios de los adultos que aparecen), que apenas tienen desarrollo dramático y que cumplen un rol con respecto a los demás; y los personajes como tal (Meg, Jo, Amy o Laura, por ejemplo), que experimentan cambios y conflictos que los modelan con el paso de las páginas.
Para terminar, algo que me ha gustado mucho: la ética de los cuidados que traslada el libro (formulada sobre todo por Marmee, la madre, que diría que es un álter ego de la autora), muy interesante por la descripción de la crianza de hij@s (donde se reivindica incluso algo parecido a una partición equitativa de madre y padre) o por la reivindicación del cuidado de una misma (el caso de Meg me parece paradigmático).
No quiero monopolizar la conversación, así que lo dejo aquí a la espera de otras intervenciones, ¡abrazos!
Yo estoy esperando a haber leído un poco más, pero de momento lo que más me ha llamado es el estilo en que está escrito. Sobre todo porque ese estilo tan de cuento (lo más parecido a esto que he leído nunca es Narnia), pero relatando cosas absolutamente banales y cotidianas. Yo que soy un fan absoluto del costumbrismo esto me tiene enamorado.
Yo empecé a leerlo hace muy poquito (siento la tardanza, @Jose) y apenas me he leído un par de capis, eso sí, puedo decir que la forma de narrar la obra de teatro que hacen las chavalas al principio me ha interesado un montón. Dentro de lo sencillote que es el estilo de Alcott, percibo mucha técnica e imaginación por aquí.
Llevo algo más avanzada la lectura y… ¿se me está haciendo bola? Es decir hay cosas muy interesantes a nivel de técnica y estilo (cosas también bastante modernas, como todo el capítulo que parodia a Dickens o aquel pasaje dedicado a que los personajes se inventen una historia sobre la marcha), pero es que me está pareciendo que la novela es bastante, cómo decirlo, sermón. Es como que quiere hacer una enseñanza moral constante sobre la virtud y ser una “buena mujer” que me está pareciendo aburridísima, y no muy feminista precisamente (es casi feminismo tradwife). Que claro en ese sentido hay que contextualizarlo con la época y tal y tampoco me quiero poner presentista en exceso, simplemente que la novela se me está atragantando bastante por este motivo (a la vez que estoy admirando aún más a Greta Gerwig por la adaptación tan genial que hizo)
A ver, el carácter adoctrinados que comenta @alcoronag es evidente y es incontestable. Y a la enésima vez que la señora March les dice a alguna de sus hijas que sean buenas mujeres (en un sentido sumamente conservador, es así) no me extraña que la cosa empiece a cansar.
Si yo he valorado muy positivamente la novela es por los huecos que, creo, trata de ocupar con un discurso que en puntos muy interesantes se aleja de esos convencionalismos de la “buena mujer”. Quizá destacaría dos: uno, son pobres, lo que las obliga a trabajar, rompiendo la idea de rentista asociada a la condición femenina más elevada (y no se corta en poner como unas imbéciles consentidas a las mujeres de clase más acomodada), y propiciando un resquicio de independencia asociada a la capacidad económica; y dos, y vuelvo con mi pedrada de la otra vez, la idea de que la crianza no debe descansar en exclusiva en la madre, abogando incluso por la necesidad que tienen las progenitoras de tiempo libre.
Pero vamos, que no estamos ante un tratado feminista, yo diría más bien que es una obra que recoge en su seno horizontes de avance junto a realidades anquilosadas que obstaculizan ese mismo avance.
Sii, desde luego. Yo creo que el valor está sobre todo en la escritura de personajes y en el espacio que tienen para expresarse; también desde luego en este hincapié en las condiciones económicas. Creo de hecho que estos valores que mencionamos no se me harían tan cargantes si no fueran subrayados una y otra vez (o si cada capítulo no estuviera concebido casi como una fábula individual). Aún así es con lo que me estoy quedando, con el amor que se profesan estas hermanas y la singularidad de sus caracteres.
Me he terminado la primera parte, la susodicha Mujercitas (entiendo que este hilo se amplía a Aquellas mujercitas también?, por lo que veo lo habitual ha sido siempre publicar ambas partes en el mismo volumen y es de hecho el tipo de edición que tengo yo).
Al final le he acabado cogiendo el punto por un par de detallitos: lo principal, que le coges inevitablemente cariño a los personajes (me ha gustado especialmente cómo los últimos episodios le da preponderancia a Meg, que es un personaje que inicialmente me parecía super soso), y por otro lado que he visto cierta sugestión antiautoritaria muy molona, el matrimonio que se consuma en las últimas páginas no deja de surgir como una forma de desplante contra la odiosa y pijísima tía March y eso me ha molado mucho. También cómo ese matrimonio deja entrever defectos en el carácter de Jo, que como al fin y al cabo es el álter ego de la autora cabría esperar que fuera alguien inmaculado y no es así para nada.
Creo que la mayor virtud de esta novela es la construcción psicológica.
Para mi la gran virtud esta en los “cuadros” que crea.
Ahora mismo estoy muy dentro del libro y es porque consigue que me quiera quedar ahí, con ellos y escucharles. Consigue romantizar algunas estampas y de una forma tan… ¿humilde? ¿sencilla?
Yo he leído una edición como la de Alberto, un volumen con las dos partes. Y creo que en los últimos comentarios de ha dado con dos claves: el tono sencillo (al que a veces se le va la mano con la moralina) y la construcción psicológica de los personajes.
Este último punto es una de las marcas de la casa de la novela decimonónica, tan preocupada por la verosimilitud y las nociones de causalidad y consecuencias como motores narrativos.
En ese sentido, escuché hace poco una conferencia sobre literatura estadounidense (parte de un ciclo bastante guapo) que decía que la gran novela americana (algo con lo que estoy un poco viciado últimamente) puede rastrearse en cuatro obras del siglo XIX, que condensan esa literatura nacional: ‘Moby Dick’, ‘La letra escarlata’, ‘Las aventuras de Huckleberry Finn’ y ‘Retrato de una dama’. Creo que ‘Mujercitas’ cerraría el quinteto, por la coherencia ética y estética que tiene con algunas, y la contradicción controlada que representa para otras.
Al final mis sensaciones han sido algo más positivas de lo que se anticipaba en la primera parte, que me resultó realmente cansina con esa estructura a partir de fábulas/cuentos morales donde no parecía que los personajes crecieran demasiado.
No pasa lo mismo con Aquellas mujercitas (que entiendo plenamente que motivara a Gerwig a realizar su adaptación a través de flashbacks), donde hay una mayor madurez y un interés así como más dramático. Sigue siendo un poco tostón lo de Meg, pero el triángulo Jo-Laurie-Amy es super interesante y está realmente bien dialogado, con un ritmo del que apenas había visto retazos en la primera parte. Hay momentos incluso donde se logra una emoción muy poderosa, ya sea por el drama (con todo lo que pasa con Beth y demás) o por la resolución de ciertos arcos (es una preciosidad cómo se sella el destino de Amy y Laurie, y lo mismo con el señor Baer).
De esta novela me voy a quedar (y supongo que no soy especialmente original) con los personajes y sus dinámicas. Alcott construyó por lo menos tres personajes memorabilísimos y supo tejer entre ellos las poderosas ideas sobre madurez que supongo que no dejan de suponer el centro de Mujercitas y la clave por la que esta novela es tan canónica. Me alegro de haber tenido esta experiencia pese a los problemas que le he encontrado a la obra.