Slow Club de lectura #5: Los desposeídos (Ursula K. Le Guin, 1974)

Muy buenas, choquejuerguistas,

Con algo de demora, como ya explicamos en el hilo general del club de lectura, llega nuestra quinta lectura compartida. Y menuda lectura: un clásico de la ciencia-ficción como ‘Los desposeídos’, de Ursula K. Le Guin.

La autora es una de las escritoras fundamentales del siglo XX, y cuya obra en el ámbito de la ciencia-ficción y la literatura fantástica la ha convertido en un referente para la discusión sobre estos géneros (y, a mayor escala, sobre las posibilidades literarias de la ficción especulativa). Su bibliografía, no obstante, incluye también poesía o ensayo (no os perdáis ‘Contar es escuchar’).

En el terreno sci-fi nos encontramos a una autora tremendamente comprometida, tanto con su actualidad más inmediata (el rechazo a la intervención estadounidense en Vietnam que late en ‘El nombre del mundo es bosque’) como con la participación en debates conceptuales de largo recorrido (y eso incluye la naturaleza de las relaciones afectivo-sexuales, las formas de organización socioeconómica o las ambiguas declinaciones de la idea de utopía).

En ‘Los desposeídos’ Le Guin propone un escenario en el que al planeta Urras, un planeta con un claro predominio de la economía de mercado y las dinámicas liberales, se le opone Anarres, colonizado un par de siglos antes por los protagonistas de una revolución anarquista que estableció unas bases ideológicas, sociales y económicas radicalmente distintas. En ese entorno, el físico y pensador Shevek, natural de Anarres, funcionará como gozne entre ambos mundos.

Así que ahí tenéis, una novela con bien de temas y posibilidades para comentar. Y que forma parte, además, del selecto club de ganadores de la triple corona de los premios del género (Locus, Hugo y Nébula).

Como siempre, sin prisa, será un placer ir charlando.

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Gracias por inaugurar otro hilo, Jose!

Tengo ahora mismo un par de libros pendientes (este año voy a mil), pero también tengo muchas ganas de profundizar en Le Guin, que parece una titana máxima.

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Bueno, pues leído el libro, me paso a comentar algunas cosas.

La primera, sobre la estructura de la novela: la movida va de combinar capítulos en tiempo presente (que avanzan con el personaje protagonista desde el inicio de su aventura) con capítulos sobre episodios pasados (que nos muestran la evolución de ese protagonista hasta llegar al punto inicial de la aventura). Confieso que al principio me aburría volver atrás a comprobar cómo hechos decisivos formaban un carácter, hasta que me di cuenta de que la cosa no iba de brocha gorda.

Al contrario, en mi opinión, diría que la construcción de Shevek, el prota, es uno de los grandes valores del libro. Un personaje complejo de verdad, diseñado a partir de la convivencia entre unos principios firmes (basados en el sistema sociopolítico que lo ha criado) y unas dudas crecientes que le conducen a múltiples contradicciones (experimentadas por las tensiones derivadas de abusos en el sistema, o de fallas en su funcionamiento).

Y claro, de Shevek al contraste entre Urras y Anarres tenemos la demostración de imaginación política de Le Guin. Y me gusta ver que la cosa no va de maniqueísmos Simplón es, sino de explorar las grietas y ángulos muertos, siempre con una postura ética y política clara: la revolución utópica es el horizonte innegociable.

Como siempre, para mí es un gustazo leer a esta escritora. Igual que leer vuestras intervenciones, que espero con ganas.

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En mi caso leí el libro hace ya unos años, no he podido releerlo ahora pero vengo a comentar haciendo un poco de trampa.

Es un libro que me encanta, como todo lo demás (poco) que he leido de Le Guin. Creo que no he leído ningún otro libro que trate el anarquismo con tanto cariño y respeto, sin apartar la mirada de los puntos negativos.

Se me mezclan un poco las escenas y las ideas. Recuerdo a menudo las contradicciones con la posibilidad de no estar atado a una profesión sino cambiar según las necesidades pero también las preferencias. Investigar en la universidad pero luego irte a trabajar un tiempo al campo cuando te de por ahí, eso sí que es fantasía de poder. También el miedo que da la presión social como fuerza de represión que persiste después de quitar todas las estructuras de poder.

Luego hay partes que a día de hoy aún no entiendo bien, como el tratamiento del sexo. No entiendo de dónde vienen las descripciones de las cosas de Urras como “sensuales” (o algo similar), o la escena de la fiesta donde recuerdo algo parecido a una violación.

En fin, muchísimas ideas. ¡Qué maravilla de libro!

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