A raíz de la última crítica de Alberto para eldiario.es sobre The Smashing Machine, biopic de Benny Safdie sobre Mark Kerr, uno de los pioneros de las Artes Marciales Mixtas (MMA), a mayor gloria de su protagonista Dwayne “The Rock” Johnson, me apetece hablar sobre la figura del empresario, actor y wrestler samoano.
Reconozco que tanto cómo fan del cine, la TV y el wrestling, no tengo mucho bueno que decir sobre Rock. A día de hoy su presencia es una venta constante de “su marca”: su fallido intento de apropiarse del Universo DC cinematográfico con Black Adam o sus polémicas en rodajes como el de Alerta Roja, Red One o la saga Fast & Furious. Toda declaración de Johnson está pensada para hacerse quedar bien a su marca, a si mismo o a sus negocios como el tequila Teremana. Sólo destaco su buen hacer en la actuación en proyectos como Southland Tales, Dolor y dinero de Michael Bay o la serie Ballers. Él tiene que ser la estrella y el protagonista, nunca el secundario.
Y también hay que hablar del wrestling. Rock siempre vuelve a “su hogar” cuando le va mal, pero se desentiendo de él cuando le va bien. Fue así cuando se encasilló en películas familiares de Disney y volvió a intentar ser relevante y regreso también tras el fiasco de Black Adam. Sin embargo, su peor versión fue en su último regreso tras el fracaso de Red One. El último de sus fracasos es tratar de saboteo la gira de retiro como luchador profesional de John Cena (otro wrestler reconvertido a actor bastante en boga por su papel del Pacificador en el Universo DC cinematográfico de James Gunn), que está teniendo lugar este mismo año. Rock actualmente es uno de los grandes jefes de WWE: Pertenece a la junta directiva de TKO, el conglomerado que forman WWE y UFC bajo el mando de la empresa Endeavor y por tanto tiene poder de decisión. Rock es el principal artífice e ideólogo del “turn heel” (volverse malo en la lucha libre) de Cena. Esto para los seguidores del mundillo era algo sorprendente: Cena había sido un chico bueno en toda su carrera, por todo el merchandising que vendía su figura, además de ser la persona que más deseos ha cumplido en Make-A-Wish (una fundación que trabaja con niños que padecen enfermedades terminales). Rock apareció en TV para ofrecerle a Cena ayudarle a ganar un último campeonato mundial antes de retirarse si “vendía su alma ante él”. Y sucedió… pero a Rock no se le volvió a ver el pelo en los programas de WWE. Cuando sonaron las loas de que The Smasing Machine podía petarlo en la temporada de premios, mandó a WWE a la B para reafirmarse ante Hollywood. Esto dio lugar a un desastre creativo en el inicio de la gira de retiro de Cena sin el tipo que había tenido la idea de como comenzarla. Al final en verano, Cena (sobre el personaje) pidió perdon y vuelve a ser un chico bueno. También hace sonar con más fuerza los rumores de que, cuando en su primer regreso a los rings en 2011, a Rock no le hizo gracia que la intención fuese que “le pasase el testigo a Cena” como la siguiente gran estrella, así que esta pudo ser una ocasión de devolvérsela. A raíz de esto, Rock ha empezado a sumar detractores entre los fans del wrestling, que hace que se le pueda ver como un Hulk Hogan contemporáneo: un icono de este deporte-espectáculo cuya estrella acaba encharcada por su comportamiento detrás de las bambalinas (en el caso de Hogan, sus escándalos, su racismo y tratar de hundir a compañeros; en el caso de Rock, su afán por el wrestling sólo para posicionar su marca, ganar popularidad y luego marcharse con viento fresco de nuevo, sin tratar de hacer quedar bien a otros luchadores por el camino).
En fin, este tema puede ser dado para comentar la peli (que, sinceramente, me apena que los Safdies por separado se embarquen en biopics convencionales y pierdan parte de su garra) o la figura del mismo Rock como un ejemplo de “actor-hombre de negocios” en el Hollywood actual.