¿Cómo analizáis una película?

¡Hola! Perdonad que no me presente en un hilo como el resto, no sé muy bien qué contar :sweat_smile:
Vengo con una pregunta un poco meta: ¿cómo analizáis pelis y series? Explico:

De adolescente aplicaba la consumición pasiva y dejaba que la obra entrara en mi como si fuera suero intravenoso. Ahora trato de hacer un visionado más activo, aunque no siempre me salga. Personalmente intento entender de dónde sale la historia que me están contando buscando paralelismos con otras cosas. A veces sale bien y a veces sale mal. Por ejemplo, la última Nosferatu la entendí como:

  • por una parte una historia de amor tóxica en la que el mostro es un posesivo manipulador que acabará matándola
  • pero por otra parte entendía que Nosferatu era una representación del hambre y la consumición como fuerzas de la naturaleza (por representarlo con las ratas, la enfermedad, etc.), mientras que Ellen era una representación de la pasión/lujuria (lo sé, fumada :cigarette: xd). Luego con el podcast acabé de atar cabos

Creo que en mi interés por esto también hay una parte de no entender el lenguaje cinematográfico. Muchas veces peco de ver algo y decir “está chulo” pero sin entender muy bien porqué. Por ejemplo, salvo muy cerca = ansiedad y muy lejos = soledad, no tengo ni idea de qué significan las diferentes cámaras/planos y me pierdo todo ese ¿subtexto?. Y tampoco sé cómo aprenderlo

Entiendo que no es necesario entenderlo para disfrutarlo. Ni tampoco hace falta hacer un ejercicio consciente y activo con todo lo que veas. Pero sí me gustaría hacerlo más para disfrutar más de lo que veo. Porque disfruto mucho cuando algo hace click en mi cabeza y le encuentro un sentido ^^

Quizá la pregunta está de más, pero… ¿a vosotres os gusta también sacar vuestras ideas y conclusiones? ¿O quizá preferís leer las de los demás y adoptar partes que os gusten?
¿De qué forma llegáis a esas ideas? ¿En qué cosas os fijáis más?

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Creo que precisamente es más como dices, que no es necesario entender el porqué de las cosas para disfrutarlo, más bien los diferentes recursos te tienen que funcionar de forma orgánica, para eso están, de la misma forma que una canción te puede provocar una serie de reacciones sin necesidad de que sepas componer.

Para mí es un poco como si vas a ver un truco de magia, hay gente que se queda con el truco y para ellos es “magia” y gente que quiere saber como lo ha hecho y la magia es como han hecho para engañarte y lo ingenioso que es el truco. Las dos formas me parecen válidas, de hecho es que no creo en lo “válido” en el arte.

Yo la primera vez que veo algo no lo hago de manera tan consciente, luego si vuelvo a verlo suelo hacerlo más conscientemente e independientemente de si tengo una idea más o menos clara de lo que he visto me gusta leer un poco sobre lo que piensan los demás, aunque soy muy cabezón y no siempre me entran las ideas de otros. Pero por ejemplo me gusta escuchar Choquejuergas porque tienen un acercamiento al cine distinto al que tengo yo, ya no es que validen o contradigan lo que yo pienso, es que simplemente las ven de otra forma.

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¡Hola nepo! De cara a analizar películas yo sentí un gran antes y después tras leer Guión. Story de Robert McKee, que en un principio es un manual para guionistas pero creo que va un poco más allá y no se queda solo en eso. No es un libro perfecto y su sistema no sirve para todo, es muy clásico, pero a mí me ayudó a entender la estructura de las películas y empezar a trabajar desde ahí, un punto muy muy racional, para ir poco a poco a algo más subjetivo y personal.

Recuerdo que en clase de cine intentábamos desmenuzar entre todos la estructura de las películas y desde ahí empezábamos a tirar. Primero pensábamos cual era la tesis, es decir, el mensaje principal de la película, e intentabamos resumirlo en una frase. Luego dividíamos los actos y analizábamos cada parte y todo lo que implicaban: cuales eran las fuerzas antagonistas, qué estaba en juego, qué implicaba que estuviera en juego, como reaccionan los personajes y, por ende, que subtexto escondían sus diálogos… Es como que empiezas a tirar de un hilo desde lo superficial a lo interno hasta que empiezas a sacar conclusiones, y a mí ese libro en concreto me ayudo muchísimo :slight_smile:

Por otro lado creo que están las cosas que la película te hace sentir; tratar de entender por qué te hacen sentir eso y como lo ubicas a nivel personal y con el contexto del mundo que te rodea. Ahí creo que también entra leer la opinión de otras personas, análisis… y, a veces, pensar en qué estas o no de acuerdo o pensar por qué te conflictua la opinión de una persona en x o y.

Yo soy de las que piensa que por supuesto puedes sacar muchísimas conclusiones la primera vez que ves una película, pero que analizar muchas veces implica ver películas varias veces y, sobre todo, darse tiempo para reposar las ideas. Salir del cine confuso quizás a veces es lo mejor que nos puede pasar :slight_smile:

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Yo me siento igual, no tengo ni idea de temas especializados salvo lo que se pega por escuchar a gente que sabe, pero trato de conectar con las pelis (o música, literatura, lo que sea) a nivel emocional para poder hacer ese análisis más subjetivo que realmente solo me sirve a mí pero bueno jaja
Para mí aprender a conectar emocionalmente con las obras ha sido muy importante

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En mi caso, hace mucho que la manera más íntima que tengo de disfrutar de una peli es comprendiendo cómo construye sentido. Me explico: la emoción que me hace sentir una película (cualquier artefacto cultural, vaya) y el entendimiento, explícito o tácito, de sus temas depende de la forma de la peli. De sus imágenes y sonidos. Así que tengo que empezar por la forma para acabar en el sentido.

Yo me lo tomo así: las pelis hablan una lengua (la del cine), que viene articulada por las posibilidades expresivas de la imagen y el sonido. Se trataría, entonces, de plantear hipótesis sobre planos, ángulos, iluminación, movimientos de cámara, decisiones de guion, estructuras narrativas, montaje, uso del sonido y demás, teniendo en cuenta dos cosas:

1.- El significado no es único, pero tampoco infinito (esto lo saco de Umberto Eco).
2.- Si las piezas encajan, el puzzle está bien: si los argumentos funcionan, esa hipótesis se da por buena.

Y completamente de acuerdo con lo de ver una peli varias veces. Pongo un ejemplo que me permite además hablar de Shyamalan: si no ves ‘El bosque’ unas cuantas veces, imposible pillar el funcionamiento narrativo de… ¡Las sillas!

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Qué gran aportación. Lo de las sillas lo voy a tener que mirar jajaja

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Mal(?) :joy:

A mí me gusta tratar de entender a mí modo en qué consiste la película, de qué me habla, qué me ha gustado y qué no, preguntarme por qué, pensar en qué herramientas utiliza para transmitir sus ideas… No sé, un poco de todo y de forma deslabazada, porque al final nunca acabo de poner estas cosas en claro más allá de conversaciones con amigos o del acto de contrastar mi opinión con gente que ha escrito o hablado sobre la película en cuestión. Aunque sí me gustaría escribir un poco en alguna ocasión, ordenar estas ideas.

Eso sí, intento siempre tener un acercamiento lo más activo posible hacia la película, o lo que sea en realidad, aunque muchas veces pueda ser frustrante porque cuando no <<sabes>>, parece que tus esfuerzos no aportan nada demasiado valioso. Digo esto pensando en cuando comparo mi visión con la de gente como podrían ser Marta o Alberto, que tienen una capacidad de análisis que admiro, y de ahí viene un poco el <<Mal>> del principio de mi respuesta.

En cualquier caso, disfruto mucho tratando de aprender de esas personas que son capaces de exprimir una película con tanta sapiencia e intento aplicar lo aprendido para crecer.

A este respecto, voy a recomendaros, por si no las habéis visto ya, estas charlas que dieron los Choquejuergas. Boccato di cardinale.

Y sobre esto otro que dices, vi hace poco un vídeo del Chico Morera que me pareció interesante y puede que te resulte interesante a ti también. Es el primero de esta serie de vídeos, que todavía no he terminado de ver pero a mí me tienen buena pinta. Además, el canal de Every Frame a Painting, por ejemplo, lo veo súper recomendable.

También me resultó instructivo <<El guión>> de Robert McKee, que comenta @violetavluna

Para aprender sobre cine seguro que si buscas un poco encontrarás un montón de recursos, tanto vídeos como libros o artículos (¡o podcasts! :wink: ).

¿Tenéis el resto alguna otra recomendación?

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¡Justo por esas charlas lo ando pensando! Jajaj
¡Recomendadísimas!

¡Agradezco mucho los recursos que vais pasando! Ya tengo localizado el libro y voy a ponerme ahora alguno de los videos

Muy fan de la aportación de @Jose, me apropio desde ya de la fórmula de “construcción de sentido” y es una síntesis fenomenal. Es un tema en efecto complejísimo que a mí me tiene constantemente dando vueltas retóricas, pero en ese sentido también me alegro de que hayan salido a colación la charla que dimos en la uni (ahí al menos @MartaTrivi y yo pudimos explayarnos dentro de la complejidad imposible del asunto).

Así que me sumo desinteresadamente a la recomendación y añado que es súper guay ver qué rápido se han montado debates tan molones en este espacio!

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Esas charlas han sido uno de los puntos álgidos de este curso, qué bien que sigan teniendo vida tiempo después.

Añado un par de recomendaciones sobre cómo analizar pelis: los libros de Imanol Zumalde (escritos por un catedrático de Comunicación Audiovisual, lo que hace que tengan un aparato bibliográfico que puede echar un poco atrás; venced ese posible recelo, los análisis merecen mucho la pena) y el canal de youtube de Aarón Rodríguez Serrano (otro catedrático, jejeje).

El de McKee es un buen libro, pero creo que está demasiado pegado al guion. Y el sentido de las pelis no está únicamente ahí. De hecho, diría que lo sustancial no está ahí: me remito al comentario en la charla sobre analizar cine de Marta, al hilo de la película ‘Parpadea dos veces’, donde explicó perfectamente que el sentido de la peli (para bien o para mal) está en determinadas imágenes.

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Bueno, pues yo voy a darte una propuesta: Ni intentes responder a esa pregunta.
Yo he pasado por varias fases: Loco del dialogo, de la estructura, del montaje y de la dirección. Y te aseguro que crear una “formula” para analizar una peli te lleva necesariamente a percibirla con muchísimo sesgo. Es verdad que te ayuda a sacar contenido sobre la peli, a tener cosas que decir, pero terminas creando un hábito que al final te limita.
Mi consejo es que te enfrentes al arte con el corazón abierto. Dejando que sea la emoción la que te marque el camino. Si el camino te lleva a intelecutalizar pues dale, si no pues disfruta del show. Desde que me metí esto en la cabeza he vuelto a disfrutar de verdad del arte.

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Lo que dice @Jose básicamente. El lenguaje cinematográfico se diferencia de cualquier otro en que cada palabra (plano o sucesión de los mismos, o cualquier otro elemento) carece de significado por sí solo, le das el significado en la misma película.

Porque haya un contrapicado no va a querer decir que ese personaje “se siente grande”, el director puede haber hecho antes que cada vez que saliera un contrapicado fuera justo después de que al personaje le pasara algo malo, por ejemplo. Es su trabajo darle significado a los planos y las secuencias.

Tampoco tiene mucho sentido analizar el guion aislado del resto porque su valor y significado puede variar dependiendo de las imagenes/sonido que le acompañe PERO
El problema es que hoy en día hay pocos directores que planifiquen una mierda, así que es todo una sucesión de planos con elementos en el centro, con iluminación plana y con todo narrado con palabras para que puedas estar mirando el móvil y “veas” la peli como si fuera un audiolibro dandole el 100% de peso al guion narrativo.

Te digo todo esto pero también te digo que hay pelis que apelan a las sensaciones, simplemente se meten elementos por como estos hacen reacción en tu organismo.

Recurso clásico y mítico por lo bien explicado y fácil que se ve esto (está en inglés): https://www.youtube.com/watch?v=wsI8UES59TM

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Nepo, me encanta esta pregunta aunque no tenga una respuesta clara.

En tu defensa creo que ni el director ni los guionistas sabían qué quería contar con Nosferatu jajajaja

Yo quedé confusa con esa peli y no creo que sea por ambigua o gris, creo que se perdieron en las vibes decimonónicas:

Nosferatu es el deseo reprimido de Helen, un deseo que carga con mucha culpa, y por eso, cuando tienen relaciones se libera la maldición (?)…
Y si muere quiere decir que el que ella quiera es algo malo (?), porque mata su matrimonio (?).
O muere porque Nosferatu se habrá aprovechado de ella cuando lo invocó (?), pero si no, entonces Helen es una víctima imperfecta (?).

No sé…, la peli no parece querer arrojar respuestas a cómo podía la pareja reconciliarse al menos en el aspecto físico acabando con la amenaza de Nosferatu.

Es todo demasiado contradictorio: es aleccionador con las mujeres no modélicas y a la vez habla de lo dañino que es negar los deseos.

Volviendo a la pregunta principal: yo no tengo fórmula, sólo me pregunto 2 cosas:

¿Qué me quieren contar?
¿Y por qué me lo cuentan de esta manera?

Ya luego paso a si eso está bien conseguido.

¡Saludos!

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Refloto este tema porque me parece un melón infinito. Totalmente de acuerdo con lo que señaláis: guiarse por un solo marco teórico a la hora de ver cine te acaba llevando a forzar las películas dentro de un molde de exigencias que a veces no tienen nada que ver con lo que la propia obra propone. Yo a eso lo llamo el “efecto FGB” (Fundación Gustavo Bueno); si conocéis a sus adeptos, ya sabéis por dónde va la cosa.

Dicho esto, también me parece interesante llevar esas lecturas hasta sus últimas consecuencias, pero no tanto para explicar la peli, sino para poner a prueba el armazón teórico. Como si las películas fueran bancos de pruebas de las herramientas críticas, más que lo contrario. Me interesa más eso que el impulso de “resolver el misterio” de una obra (una perspectiva que sí intuyo 100% anti-artística, aunque estoy abierto a otras posibles miradas). Al final, la teoría genera su propia lógica interna, y lo que queda de ella después de ver una peli suele ser muy poco. Por más que lea, sigo disfrutando el cine de un modo parecido a como lo hacía antes de estudiar nada.

Últimamente me obsesiona una línea crítica que va desde Barthes hasta Susan Sontag, pasando (aunque sea desde otro registro)por Bordwell, por su rechazo (cada uno a su manera) al dominio absoluto del significado en el arte. Sontag lo formuló muy claramente en su estimulante “Contra la interpretación”: el problema no es que el arte tenga sentidos, sino que la crítica solo se dedique a extraerlos como si fueran un tesoro enterrado. Barthes, por su parte, va del análisis estructural a una escritura mucho más libre y errante, donde el sentido no se impone, sino que se disemina. Y Bordwell, aunque viene del análisis fílmico cognitivista, también propone formas de lectura que no siempre pasan por la interpretación simbólica o ideológica, sino por estructuras más formales.

Lo que me interesa de esta deriva es que abre la puerta a pensar el análisis del cine no solo como construcción de sentidos, sino casi como si estuviéramos haciendo análisis musical: teoría de la armonía, estructura, ritmo, repetición, modulación. O incluso análisis sintáctico, en el sentido más frío y estructural. ¿Qué pasa si leemos una secuencia como leeríamos una frase subordinada o una progresión tonal? Obviamente, esto no anula el sentido, pero lo descoloca. Lo deja en suspenso. Y ahí aparece otro tipo de placer, que igual está integrado en el cine y no le estamos haciendo demasiado caso.

No creo que sea posible escapar del todo a la hermenéutica, pero me interesa esa tensión: cómo la forma genera sentido, incluso cuando tratamos de evitarlo. Y cómo esa fuga del significado puede volverse en sí misma una forma de interpretación, aunque sea más musical o coreográfica que discursiva.

Todo esto lo digo sin formación académica en teoría crítica (licenciado en CAV, discúlpenme :folded_hands:), por lo que seguramente haya dicho mil cosas super imprecisas y teorías que igual he entendido a medias. Pero bueno, eso no me quita la curiosidad y el hambre por entender qué formas de lectura pueden activarse cuando una obra nos sobrepasa o nos esquiva. Seguro que muchas de las cosas que he traído aquí están pensadas desde marcos más profundos, pero es el punto en el que ando ahora mismo y disfruto bastante chapoteando en estos lodos.

EDIT: Ha faltado un día para que se produzca una casualidad graciosa en el mensaje anterior, jajaja
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Vaya manera de recuperar un tema, @JavierLG, asída gusto desempolvar debates.

Por mi parte tengo algún que otro problema con el último Barthes, alguno que otro también con Sontag, y menos con Bordwell, aunque también podríamos hablar largo y tendido.

De Bordwell precisamente lo que más valoro es su constante exploración de las formas fílmicas, pero no porque sí, sino para ese indagar en busca de ese sentido que a Javier le parece demasiafo restrictivo (o así lo he entendido yo). Y quizá la movida está en que entendamos como sinónimos el sentido de una peli (o de cualquier obra cultural) y determinado significado que parecería clausurar toda interpretación (ese tesoro mencionado).

Sería mejor, creo, entender el sentido como la conexión íntima y personal que se establece entre quien ve la peli y la propia peli. Una conexión mediada por todo el bagaje vital de ese espectador o espectadora, y necesariamente limitado por unas perspectivas de análisis que impidan el todo vale (esos límites, además, los impone la propia película en sí). Por ejemplo: la violencia en Tarantino es hilarante, en Haneke no, y eso no es una impresión personal, sino una conclusión basada en los límites a la interpretación que ponen sus respectivas pelis. Qué hacer con ese uso de la violencia, cómo interpretarlo, ya sí es cosa de quien mira.

Para mí, una obra, ya sea peli o cualquier otra, es la manera en que alguien (cineasta, escritora, músico…) ha tratado de articular una pregunta (banal o trascendental, superficial o densa), no de dar una respuesta. Y es en el análisis donde intentamos proponer posibles contribuciones a esa conversación abierta por la obra en cuestión.

Si me meto ahora con Barthes o Sontag supongo que me retiraréis la palabra con razón, así que lo dejo aquí. Y de nuevo gracias por retomar este temazo.

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Me gustaría aclarar que la búsqueda de significados me parece tan legítima e interesante como el análisis formal o estructural. No quiero decir en ningún momento que, al explorar una de estas vías, debamos renunciar a la otra. De hecho, todos los autores citados al final acaban reconociendo, en mayor o menor medida, la importancia del sentido: es más una cuestión de mirar desde los significantes que de omitir los significados.

Es más, definitivamente creo que muchas veces comprenderemos mejor la forma cuando entendamos la intención o el significado subyacente. Eso sí, es cierto que las herramientas del análisis formal son autónomas, inmanentes y autotélicas (perdonen los palabros) mientras que las de la búsqueda de significados siempre parten de lo formal (ya que no podemos adentrarnos directamente en la mente del autor ni acceder a las ideas en un vacío). Pero precisamente ahí reside el carácter ambiguo e infinito del arte: sus significados abren la conversación de forma irremediable, y eso me parece muy enriquecedor.

Conste que yo también tengo problemas con todos, vaya. :joy: Sin embargo, intuyo que existe un conjunto de materiales de estos tres autores que resultan compatibles y muy interesantes para el análisis conjunto. Lo que tú describes como “la conexión íntima y personal que se establece entre quien ve la peli y la propia peli” me parece una definición perfecta de lo que quería decir: mi mirada, al profundizar en la teoría, sigue siendo la misma cuando disfruto de la experiencia fílmica, porque esa experiencia es universal y no podemos realmente escapar de ella. Además, creo que mantener esa perspectiva es lo que nos protege de caer en el “infierno teórico” que a menudo impide a muchos académicos dialogar de forma horizontal con el público sobre el arte (y no sólo el cine, sino prácticamente cualquier disciplina artística).

Y por mí adelante con Barthes y Sontag tanto como quieras, jajaja. He abierto el melón con ellos y David Bordwell porque tengo dudas con mis lecturas, y precisamente busco más voces que reflexionen sobre estas cuestiones.

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Qué gustazo contar en el blog con voces tan doctas como las vuestras, @Jose y @JavierLG. He leído apasionadamente este último intercambio y la verdad que no tengo mucho que aportar porque, ante todo, no tengo demasiado bagaje teórico. Es decir, a Sontag la he leído con intensidad pero de forma bastante reciente, y a Bordwell igual. Una vez, de hecho, que ya me hallaba ejerciendo la crítica sin ninguna preparación académica.

Sí propondría que en mi caso, como crítico (voy a añadir tímidamente la apostilla “profesional” en el sentido de que me pagan por ello) (lol), lo que me guía sobre todo a la hora de abordar una película es un enfoque que he acostumbrado a llamar, supongo que de forma tan pretenciosa como iletrada, marxista.

Esto es. A mí las películas me interesan sobre todo según su procedencia y cómo se inscriben en el tejido social. No las puedo entender como textos levantados en el aire, sin pensar en quiénes las hacen, quiénes las ven y las cosas que proponen sobre el mundo. Así que lo que más me interesa a la hora de escribir sobre ellas son sus circunstancias de producción, es el motivo por el que intento informarme tanto sobre el tejido industrial o las reverberaciones históricas.

Es mi creencia que, partiendo de estas circunstancias de producción, y de entender cualquier película según una tensión entre lo industrial y lo creativo (tensión de la cual a veces puede surgir puro arte, y desde luego siempre surgir cultura), se puede llegar a la esencia de cada obra y sacar las conclusiones más sugerentes posibles.

Es un enfoque bastante flexible y poco riguroso, como podéis ver, pero a mí me suele venir bien ya que no soy ningún experto en el análisis narrativo y mucho menos en el formal (esto último siempre lo he visto como mi gran carencia como crítico). Este enfoque para mí trasciende todas estas particularidades y las comunica con el mundo, que a la larga creo que es lo mejor que puede hacer la crítica.

(igual he bajado enormemente el listón del debate y he dicho chorradas, siendo así lo siento, seguid hablando vosotros jaja)

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Sin tener apenas conocimientos técnicos de cine y sin haber leído a estos autores, me está pareciendo apasionante leeros desde la barrera. Voy a aportar algo más de información sobre el análisis musical que habéis mencionado, porque creo que se adelanta a algunos de los temores que reflejáis.

En el análisis musical hay una sobreformalización que roza el absurdo (que es a donde apuntáis que se puede llegar si se abusa de las herramientas). Esto deriva en varios problemas. En primer lugar, en muchos casos se ha perdido el propósito. No se sabe para qué se están realizando los análisis. Es verdad que aquí hay diferencias en el cine, porque normalmente los análisis surgen para entender la música que se va a tocar o procesos compositivos que se quieren trabajar. Pero se extraen más datos que conclusiones, por lo que no acaba de ser útil. Personalmente, creo que el análisis musical tiene mucho potencial para la divulgación de la música clásica, que es algo muy necesario para romper el secuestro burgués en el que está sumida.

En segundo lugar, tenemos muchas metodologías (desde semiótica hasta teoría de conjuntos) y casi siempre se aplican de forma independiente, casi sectaria. Y es bastante habitual lo que yo llamo el “síndrome de los partidos de izquierdas”: ninguna metodología me encaja al 100%, así que voy a crear una nueva, LA BUENA. Os podéis imaginar el desastre que es. Y son sistemas complejos, cada uno con su propia terminología, por lo que suele ser complicado entenderse con gente que usa métodos distintos.

En resumen: las herramientas son útiles, pero hay que usarlas con cabeza y moderación, como bien decís. Y sobre todo, buscar que los conceptos formales sean fáciles de entender para alguien que no los conozca. Este punto creo que de momento los choquejuerguistas técnicos lo tenéis dominado, porque siempre es muy pedagógico leeros.

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El problema de las metodologías sectarias, en acertada terminología de @Koznarov, es que abordan la película siempre desde un mismo punto, ignorando o, peor, negando, la posibilidad de otra perspectiva.

De hecho, en la academia hace tiempo que esos debates están superados, básicamente por inútiles. De lo que se trata es de comprender más y mejor la peli en cuestión, de ahí que no combinar puntos de vista y herramientas de análisis distintas es una limitación innecesaria (y, en algún caso, diría que hasta imperdonable).

En ese sentido, lo que dice @alcoronag a mí me parece básico: negar la dimensión histórica de un artefacto cultural es negarte a entenderlo. De ahí que desde hace tiempo yo trate de hibridar, mal que bien, lo formal (lo textual, que diría la semiótica estructural) con lo sociohistórico, aspirando, porque yo lo valgo, a un análisis cultural lo más pleno y complejo posible.

Lo que siempre necesito es un asidero, y ahí los métodos y las teorías (sean los que sean) me ayudan mucho. Y de ahí nace mis problemas con Barthes y Sontag. Cuando leo sus textos me flipa que sean ametralladoras de ideas, pero la movida es casi chamánica, una mezcla genial pero demasiado arcana de inspiración intelectual y brillantez literaria. Para entendernos, no sé cómo coño discutirle a Barthes su concepto del “sentido obtuso”, cuando prácticamente es una metáfora que vale solamente por lo bien que la usa a él.

Bordwell cae en lo contrario: sistematiza tanto el análisis que su propuesta, llevada a las últimas consecuencias, ahoga la voz de quien interpreta. Pero es un erudito y muy metódico, da un montón de base para ver pelis y poder decir algo sobre ellas con un mínimo de sentido.

Que siga el debate, ¡que me lo estoy pasando en grande!

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En segundo lugar, tenemos muchas metodologías (desde semiótica hasta teoría de conjuntos) y casi siempre se aplican de forma independiente, casi sectaria. Y es bastante habitual lo que yo llamo el “síndrome de los partidos de izquierdas”: ninguna metodología me encaja al 100%, así que voy a crear una nueva, LA BUENA. Os podéis imaginar el desastre que es. Y son sistemas complejos, cada uno con su propia terminología, por lo que suele ser complicado entenderse con gente que usa métodos distintos.

Esto es algo que veo en absolutamente todos los ámbitos de estudio, y es risible, porque (como bien indica @Jose) ocurre al margen de la academia simplemente por creer haber invalidado el resto de perspectivas con su nuevo juguete teórico, y provoca un distanciamiento aún mayor con la vida más allá de estos estudios. Lo de la jerga es tal cual: yo siempre pienso más en escuelas filosóficas para esto (porque creo que ahí están los colgados de primer orden), pero me flipa que al indagar en cualquier otro ámbito me encuentre siempre lo mismo. Partir de que tu postura lo explica todo es la receta perfecta para no abordar a fondo un objeto de estudio (en este caso, el cine) y descartar miradas que podrían enriquecer el análisis.

De lo que dice @alcoronag, lo de la mirada marxista me parece esencial y para nada una chorrada o algo que baje el nivel. De hecho, a mí es el tipo de análisis que más me impone, porque implica un nivel de rigor muy diferente a la ambigüedad que nos puede ofrecer una peli al margen de su realidad material y sus condiciones de producción. Normalmente yo no doy ese salto porque, a pesar de considerarme firmemente marxista, al mirar el arte no me resulta tan divertido investigarlo para extraer una conclusión desde ahí como lo es leer lo que concluyen otros (de ahí mi choquejuerguismo). Eso sí, cuando de verdad tengo una hiperfijación con algo, no puedo evitar acabar tirando por ahí, porque me parece la mirada que en última instancia más claridad ofrece y lo único que nos libra de volvernos unos flipados obnubilados por el placer y la experiencia estética. Y creo que con ciertas cosas es muy difícil esquivarlo, vaya. Por ejemplo, escribí un texto sobre Andor para WookieeNews (un sitio de noticias de Star Wars muy apañado) en el que no pude obviar las tensiones que genera esa serie en el ecosistema de Disney+, ni dejar de cuestionar con cuánta confianza debemos acercarnos a una serie que aparentemente desafía los códigos de su ecosistema industrial.

Además, y siguiendo por lo que señalas de que es la que mejor comunica el arte con el mundo, creo que sirve también para delimitar qué condiciones materiales no estamos dispuesto a tolerar en favor de la experiencia estética. Para mí, importa más cómo se hace una película (en qué entorno trabaja el equipo y cuál es la realidad material de su producción) que la película en sí. No quiero limitarme a un análisis formal que ignore la ética y el contexto (pienso en el caso de Albert Serra y Tardes de soledad como uno de mis “límites”, pero hay más por ahí). Y, como señalan @Jose y @Koznarov, todos los enfoques se cruzan: desde la forma o el contenido hasta la crítica desde una mirada marxista, ninguno es exclusivo y lo guay está en hibridarlos y localizar sus puntos de encuentro. En el caso del análisis marxista, siento que muchas veces se evita por la “seguridad” que nos ofrecen otros materiales teóricos frente al melón que abres al mirar una obra por lo que es y cómo se ha realizado, y a mí solo me sale agradecer a los que tiráis por ahí sin venir de otro sitio, desde dentro de la propia crítica cultural.

@Jose sobre lo que dices de Sontag y Barthes, con Sontag estoy completamente de acuerdo en su carácter torrencial, pero a Barthes sí le veo un par de herramientas que, aunque no constituyan un sistema o construyan un asidero teórico firme, sí les veo recorrido y me suelen parecer interesantes para leer lo que hacen algunas obras. Sobre todo, me parece bastante útil la metodología que señala en S/Z sobre las lexías como unidades de lectura, que nos sirven para fragmentar y leer ciertos textos que igual se resisten a encajar en estructuras más rígidas.

Pero sí, estoy definitivamente de acuerdo en que, al contrario que Bordwell, son dos autores que muchas veces siento que sacrifican la rigidez argumental en favor del recurso poético. Que eso también tiene sus virtudes, y la intuición desbordada es perfecta para estimular el coco, pero siento que rescato sus ideas de forma más aislada, y que en su totalidad me gustan más por lo divertido que es leerles que por haberme ofrecido un material verdaderamente versátil.

Y por cierto, por aclarar, yo formación teórica, cero patatero! Siempre que me meto en estos mundos siento que lo hago “desde fuera”, y soy tremendamente poco diligente y sistémico al ordenar mis pensamientos en la cuestión de la forma, que de hecho me parece un melón dificilísimo de abordar y en el que menos tendencia hay a ponerse de acuerdo (y por eso me parece estimulante y divertido).

EDIT: Madre mía, no era consciente del tochazo mientras lo escribía. Prometo intentar quitar más grasa para la próxima xD

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