¿Cómo analizáis una película?

Justo lo que comentabas de Andor con respecto a Disney (te animo a que pases el enlace si quieres, @JavierLG) es de las cosas que más me interesan a mí. Esa tensión que siempre hay entre el texto fílmico y las circunstancias que lo posibilitaron, tan capaz de engrandecerlo o de empequeñecerlo… es lo que más me suele obsesionar. Ahora mismo sin ir más lejos es lo que me tiene muy pensativo del último ‘Superman’, que la acabo de ver y no sé muy bien cómo relacionarme con unas ideas que tiene que diría muy valiosas a nivel de pensamiento progresista… pero a ver qué hacemos con ellas valorando el contexto de la industria cultural y de EEUU como potencia imperialista (ya veréis por qué, creo).

Añado por otro lado que soy muy defensor de las fugas poéticas. Es un lugar común, pero a mí la persona “antigua” que más me ha gustado leer específicamente sobre cine es a André Bazin (¿opiniones sobre Bazin por aquí?) y no hay persona con un sistema de interpretación más endeble y contradictorio. A Bazin le movía la pasión ante todo y veía cada película como un acontecimiento que le movía a revisar sus consideraciones previas sobre el hecho cinematográfico, en ese sentido para mí es una brújula absoluta.

1 me gusta

Por aquí dejo mi texto de Andor, divago mucho e intento explicar el fenómeno (y mi manera de dialogar con él) desde mil frentes, pero estoy bastante orgulloso de cómo quedó y creo que es un buen compendio de mis neuras. :sweat_smile:

Y totalmente, Bazin y los “jóvenes turcos” son caóticos, y cuesta extraer de sus textos un sistema firme o cerrado (aunque, claro, su pensamiento configura una mirada muy reconocible). Quizás es justamente por eso por lo resultan más estimulantes y divertidos que muchos autores más ordenados o sistemáticos. Hace poco terminé Caligrafía de la imagen, de David Oubiña (otro hallazgo fruto del saqueo al canal de Aarón Rodríguez), y me pareció una lectura estupenda para poner en perspectiva a todo este movimiento. Su enfoque es crítico, sí, pero desde un lugar muy distinto al habitual, nada que ver con esa mirada algo intransigente que nace del choque con el “cine de autor europeo”. Aquí hay rigor al cuestionar muchas cosas (sobre todo al bocachancla de Truffaut, por otro lado el más reconocido en el cine hegemónico), pero también aprecio genuino por lo que aportaron y una voz con hambre de diálogo más que de confrontación. Y vamos, no se queda solo en eso, es un ensayo tremendo sobre la categoría de “autor” en el cine, super estimulante para repensar un montón de cosas. Muy, muy recomendable.

3 Me gusta

La hostia Javier, perdona el desvío del tema pero qué pedazo de texto, me ha dejado con ganas de aplaudir solo en el metro. Muchísimas felicidades de veras.

1 me gusta

Muchas gracias de nuevo, Alberto. De verdad que se agradece leer estas cosas después de las rayadas gigantescas que me pegué escribiéndolo (tú lo entenderás mejor que nadie, jajaja)

Muy guai le texto. Y muy, muy interesante el III.

1 me gusta

@JavierLG, gracias por el festín de ideas, qué pasada de texto. Jameson, Fisher, Mur Oti, Eco, ¡Vallín!, solamente espero la segunda parte, el texto de ‘Ashoka’ :wink:

Iba a decir algo de Bazin (y de Oubiña, y de Aarón Rodríguez, ya puestos), pero ahora mismo me parece mucho mejor hacer circular un análisis de ese nivel, y no dar la lata con cómo analizar cuando hay una muestra bien guapa aquí en vivo y en directo.

1 me gusta

@Jose @NinoCine_akaGenis Muchísimas gracias por la parte que me toca, ¡y no os cortéis en seguir tirando de los hilos! Que yo quiero leer eso que te has guardado sobre Oubiña y Aarón Rodríguez, jajaja.

En algún momento escribiré uno de Ahsoka, tengo algunas ideas sobre ella que nunca he llegado a aterrizar del todo bien y en este texto casi que me he comprometido implícitamente a abordarla en algún momento (siendo una serie que me emociona bastante menos que Andor, no os voy a engañar). Recuerdo un hilo de Javier Acevedo (recomendabilísimo seguirle) sobre ella que me parecio super estimulante y dio en varias claves que me gustaría tocar más a fondo. Lo dicho: algún día. :upside_down_face:

Venga, por decir alguna palabra sobre el tema… Diría que Bazin es el gran crítico de la historia del cine: alguien que aunaba el acercamiento concreto a las películas con un sistema de pensamiento complejo, intelectual pero sin caer en academicismos oscuros. Se escapó de cualquier encasillamiento (que si realista, que si idealista, que si católico, que si humanista), por un eclecticismo fructífero y muy generoso con el lector. En ese sentido, lo que hacen @alcoronag y @MartaTrivi, en ‘Choquejuergas’ y en donde se les puede escuchar y leer, me parece que entronca con esa tradición de pasión con respecto a la cultura y rigor analítico, nutritivo en ideas y didáctico para su público. Y, vaya, cosas como el artículo de @JavierLG van en esa línea, claro.

De Oubiña leí en su momento ‘Filmología’, y pensé que era lo máximo. Años después, creo que es un libro de cine escrito por alguien que ha forjado su bagaje en otro campo, al estilo de los textos sobre cine de Eugenio Trías. Sus ensayos (todos pensando el cine como un panteón de artistas, posición que de entrads me pone un poco en guardia) son muy interesantes, pero fruto de una reflexión, creo, muy pegada a cierta manera de hacer filosofía, impresionista y con demasiadas prisas, a veces, por llegar a las grandes categorías sin pasar por un escrutinio exhaustivo de las obras (por ejemplo, lo que se ha hecho aquí con ‘Johnny Guitar’).

Y de Aarón Rodríguez Serrano poco puedo decir sin sonar un poco fan: creo que es el referente de la teoría del cine de una generación. La mía, concretamente. Tuve la suerte de compartir mesa con él una vez en unas jornadas para analizar ‘Call me by your name’, y lo que hizo allí fue una exageración: erudición, capacidad para el análisis formal, dominio de lo narrativo, conocimiento de la filosofía (el tío es graduado por la UNED), y encima hasta emocionante. Además, alguien muy comprometido con la transmisión del conocimiento, como demuestra su canal de YouTube. Os recomiendo ‘Volver al cine’, su último libro.

Para analizar pelis, creo que es alguien del que aprender muchísimo.

1 me gusta

Joder qué bonito vernos en un mismo párrafo que Bazin, @Jose!! A Oubiña no lo tenía ubicado para nada, me apunto Filmología.

Al margen de insistir de nuevo en la excelencia del texto de @JavierLG (llevo estos últimos días con él en la cabeza, sobre todo porque viene muy a cuento con lo que propone una peli como Superman, creo), me sumo al entusiasmo por Aarón Rodríguez Serrano, aunque con cierta moderación. Creo que su perspectiva tiene unos dejes muy, diría, cahieristas, que hacen que a veces no hagan justicia a su erudición. Lo digo sobre todo por algo (que podría ser un melón, quién sabe, a ver cómo lo veis) que me viene a la cabeza a menudo en cuanto a este tipo de críticos, y es su predisposición a, por llamarlo de algún modo, el escandalito.

Supongo que sabéis más o menos por dónde voy, este hincapié (ultranecesario por otro lado) en estudiar la ética de las imágenes, que ciñéndonos a los cahieristas dio pie al debate sobre la abyección, el travelling de Kapo y todo eso. Siempre me he sentido muy ajeno a esta tendencia porque, aun interesándome, me cuesta mucho escandalizarme y ponerme apocalíptico con según qué cuestiones.

Esto es algo que muchas veces veo en Aarón. Hace poco sin ir más lejos sacó esta crítica sobre Materialistas, y me parece un texto muy desafortunado en cuanto al tono y la intención (sin haber visto la peli, ojo). Desde luego es de agradecer la intensidad y la honestidad a la hora de abordar cualquier peli (esto ha empezado por hablar de Bazin, a fin de cuentas), ¿pero no creéis que hay un poco de sobreactuación? ¿De convertir la crítica en algo parecido a un sermón?

1 me gusta

Ah sí, y Javier Acevedo es otro tipo de ideas super estimulantes, he colaborado alguna que otra vez con él y menudo cerebro se gasta. Esta es su newsletter, por si os interesa seguirle: https://cripsis.substack.com/

2 Me gusta

Hostia, yo nunca había leído a Aarón en ese registro tan destroyer. A mí, reconozco, me ha seducido la idea de hablar en esos términos (con cautela y sin emborracharse con una sola mirada), pero últimamente me empiezan a repeler un poco más porque, aparte del tono regañón y sermonero, parece que se acude al tema de la ética de las imágenes y a Rivette para nulificar cualquier otra forma de mirar el cine. Además, muchas de estas pajas mentales teóricas se derrumban frente a ciertas realidades materiales del cine que deberían alarmarnos mucho más. Estos sermones sobre cuestiones estéticas concentran una rabia que, además de mal orientada, me parece, como dices, bastante fingida por momentos. Y ojo, no hablo de la validez teórica de toda la idea de la abyección o la ética de las imágenes, sino de usar esa mirada para subir el tono más de lo que merece.

La cuestión es que yo a Aarón nunca lo he ubicado ahí: siempre lo he tenido más por alguien que acude a diversas formas de pensar el cine, y cosas como su pasión por La lista de Schindler (película que hasta a mí me genera dudas al mirarla desde ese enfoque) y su interés por cierta tradición formal hollywoodiense me parecen impropias de un cahierista completamente rígido. De todos modos, conste que yo lo he visto mucho más que leído, así que igual me estoy perdiendo gran parte de este melón.

1 me gusta

Yo a Aarón Rodríguez le sigo por su faceta académica, en la más puramente crítica apenas le leo porque siempre voy a otras voces (y así airear también mi discurso). He leído la crítica que ha pasado @alcoronag y me pasan dos cosas: ‘Vidas pasadas’ me pareció una moñada bastante sosa (de ahí que lo próximo de su directora me dé un poco igual), y eso de criticar una peli por ser revolucionarios de hacendado hace tiempo que también me desconecta. Me explico: no sé si Song le hace el caldo gordo a los pijos de Manhattan yendo de alternativa, pero sí sé que Sorkin se lo hizo a Mark Zuckerberg y a Steve Jobs (con la inestimable colaboración de Fincher y Boyle) y ahí sí había una intención crítica, diría yo, que no se encontraba el culo ni de casualidad (sé que mucha gente discrepa de estos puntos de vista… Aquí lo dejo para choquejuerguear un poco :wink:).

Dicho lo cual, y yendo a cosas más generales: mi problema con las críticas “éticas” es que apelan, creo, a una especie de humanismo inapelable en el que, básicamente, lo importante es ser buena gente. Y joder, claro que es importante, pero nunca he entendido por qué separamos ética de política: la posición adoptada por la peli, lo quiera o no, define su diagnóstico del mundo. Y ser buena gente en un sistema atravesado de contradicciones y coerciones a veces se vuelve una heroicidad, y yo quiero que la peli diga algo sobre eso.

A los cahieristas he solido verles dos cosas con las que discrepar: esa ética humanista tan amiga de los grandes consensos, y una visión profundamente conservadora de lo formal sobre lo político (un poco como Harold Bloom cuando hablaba de la preeminencia de lo bello sobre cualquier otra consideración a la hora de analizar literatura).

Yo quiero un acercamiento poliédrico y problemático (algo que Aarón Rodríguez Serrano suele hacer muy bien en sus papers y conferencias). Y creo que, una vez afinadas las herramientas metodológicas, hay que darle lustre a los objetivos.

Como sigamos así acabo metiendo este hilo en la bibliografía :wink:

2 Me gusta

Solo decir que os estoy leyendo con mucho interés, está siendo una conversación interesantísima sobre la que no puedo aportar casi nada. Me he empapado muy poco de Bazin (le leí en su momento cuando estudié cine, pero por circunstancias no pude asimilar casi nada), Barthes y Sontag, pero me apunto los textos que comentáis porque ahora creo que sí pueden servirme como herramientas útiles.
De hecho me puse hace unos meses con Bordwell buscando asideros desde donde poder analizar más y mejor y me está resultando muy útil.
A Aarón le he visto algún video suelto y aunque me resulta interesante creo que me falta un poco de calle teórica para disfrutarle más.

Javier, ¿tu texto sobre Andor entiendo que hace spoilers de la 2º temporada completa? Me debí quedar en el episodio siguiente al del baile, creo.

1 me gusta

Esta idea me parece clave, y además me lleva a pensar en algo que siempre me rechina: cuando se esquiva la política al hablar de la ética de las imágenes, siento que se acude a una lógica que asume dichas imágenes en una especie de realidad inmaculada, impermeable a la lógica del mundo. Creo que eso viene de la agotadora idealización romántica que le hemos atribuido colectivamente al cine: esa esfera sagrada y milagrosa que parece deshacerse en cuanto lo pensamos en relación con lo que hay más allá de él. Sé que Vicente Monroy ha trabajado bastante este tema (o al menos cuestiones muy cercanas), pero de él solo he leído Breve historia de la oscuridad, que va por otro lado, así que si alguien quiere tirar de este hilo le cedo completamente la palabra. :eyes:

Yo no tengo ninguna tesis que hacer, pero vaya enganche de hilo y cuántas ideas chulas. Puro magro para el coco, así da gusto.

Sí, hay spoilers hasta de la última escena de la serie. :sweat_smile: Si te interesa verla sin saber nada, mejor espérate a leerlo en cuanto la termines.

1 me gusta

Habéis dado en el clavo, @Jose y @JavierLG, con lo que a mí me chirría tanto de estos posicionamientos tan hooligan en cuanto a la ética de las imágenes. Por acudir a un ejemplo muy claro, la polémica del travelling de Kapo es 15 años anterior a que Laura Mulvey publicara su ensayo de Placer visual y cine narrativo. Es decir, que antes de un debate a mi parecer mucho más urgente como es el machismo originario de la expresión cinematográfica, los parguelas de Rivette y compañía prefirieron escandalizarse con un movimiento de cámara.

Ya que ha sacado el tema Javier, no puedo recomendar con más alegría el ensayo de Monroy Contra la cinefilia. Dentro de que no simpatice demasiado con la filosofía y en general con la figura de Monroy (me he negado en redondo a leer Breve historia de la oscuridad, me parece ridículo publicar a estas alturas un libro animando a la gente a volver a las salas… aunque igual se me está escapando algo, que me digan quienes lo han leído), Contra la cinefilia sí que arremete con fortuna, creo, con esta suerte de ensimismamiento cinéfilo

1 me gusta

Lo de las conexiones de este hilo es alucinante, ahora Mulvey y Monroy, jajajaja.

De Laura Mulvey qué voy a decir que no se haya dicho ya: es un referente tan ineludible que a veces creo que se ha convertido en un signo de estatus esgrimido por determinados críticos. En cualquier caso, a través de ella llegué a los textos de Eva Parrondo y Tecla González, tremendos y muy recomendables.

De Monroy de momento solamente me voy a quedar con la zurra que le da a la cinefilia, que, para mí, es una manera inmadura de relacionarse con el cine. De hecho, hace tiempo que la veo como algo parecido a la adolescencia: un período de enajenación transitoria en el que no piensas con claridad y del que sales con las cosas más claras :rofl:

1 me gusta

Todas me parecen aportaciones geniales y el tema es tan extenso como uno quiera o espere. En mi caso, es una cuestión con la que he batallado muchísimo no solo en mis textos críticos per se, sino también en ensayos donde he intentado en determinadas etapas establecer cuál era mi posición de mirada frente a la imagen. En primer lugar, diría que hay que olvidarse del concepto de método. Un crítico con el que nunca estaré de acuerdo en casi nada (Javier Ocaña) dio la que para mí es una clave: todo crítico debe guiarse por su propio libro de estilo.

Este libro de estilo solo puedes verlo como un diario y nunca como un método. Tengo experiencia como docente de español para extranjeros y siempre me ha ayudado apoyarme en conceptos propios de la didáctica y la pedagogía. Como profesor, siempre establezco una distinción entre un método (prescriptivo, cerrado e inmutable) y una metodología (descriptiva, abierta y mutable). Para mí la clave estriba en ir construyendo una metodología crítica que te resulte válida para ti mismo a partir de muy diferentes métodos. No es casualidad que en los 90 se hablara de la “muerte del método” en el sentido en que los nuevos paradigmas de pensamientos posmodernistas y ahora metamodernistas conciben la epistemología como una disciplina transversal. Un profesor, un crítico, un pensador, un escritor, un artista, un ensayista que podemos considerar valioso es aquel cuya metodología se ve en la práctica de su oficio y se describe a sí misma en sus textos. Por eso considero bastante desapacible la figura del programador cinematográfico en España. En su mayoría son personas que fueron críticas casi como peaje para programar películas. En cuanto dejan de escribir, su pensamiento se fosiliza y como consecuencia tenemos festivales y programaciones que parecen más compartimentos que linajes artísticos. Hay excepciones, solo tienes que leer a Carlos Losilla.

Dicho esto, a mí solo me funciona cuestionar todo. Cuando cursé el máster de crítica me impuse la máxima de: si me dicen que no haga esto, lo haré. La crítica y el análisis es también ensayo y error, no deja de ser una actividad de interpretación contra la intuición misma de la experiencia artística: escribes para reinterpretar aquello que es pura volición subjetiva, ergo ya estás yendo en contra de la obra y su sentido. No hay una “forma respetuosa” de hablar de cine, sí una forma ética de hacerlo. Lee, aprende métodos y a partir de ahí construirás tu metodología. No te encierres en el formalismo de Bordwell, ni en las coordenadas de análisis fílmico de Requena, Burch, Oubiña o Mitry, o en la sociología de Morin o Bazin (aunque me tirarán piedras por llamar sociólogo a Bazin). Tampoco incurras en lecturas estrictamente semánticas o discursivas del feminismo o en la abstracción conceptual de la semiología o la narratología. Lee todo y con la práctica (escribe, por favor, no dejes nunca de escribir) tu metodología irá por unos derroteros y otros. Leerás textos donde te sentirás cómodo con lo escrito y textos que odiarás. Es parte del proceso.

Mi amigo (y editor, y mentor, y todo) Manu Argüelles es la persona que mejor escribe sobre cine en primera persona. Aunque ahora se estile ese gesto confesional y autobiográfico, en su tiempo le llovieron palos. A mí también me ha caído alguno ya que muchos de mis textos son casi ensayos poéticos sobre mi experiencia de visionado más que un análisis crítico. Pese a ello, si el cine ya es poesía puesto que es una metonimia en movimiento y constante devenir (aquí siempre del lado del “cine de poesía” de Pasolini), para mí toda escritura sobre cine tiene que ser una evocación poética (no por bella o sugerente o almibarada) de una experiencia de visionado. El cine se comunica en el tiempo y en el espacio a diferencia de otras artes, y tu posición como espectador pesa y mucho.

Creo mucho en el poder de abstracción de Feuerbach y en la capacidad del lenguaje para expandir la nomenclatura de nuestra experiencia sensible. Por eso quizá muchos de mis textos tienen una perspectiva narratológica (porque es de lo que más he leído y porque me fascina un texto “bien escrito”). En ese sentido, Croce dijo que el arte es intuición, y la intuición es la expresión de impresiones. Una impresión sensible o imagen se convierte en expresión o intuición cuando se conoce claramente como una imagen y cuando está unificada por el sentimiento que representa. Para Croce, la expresión no es meramente la aprehensión clara de una imagen; la imagen es expresiva del sentimiento que evoca, y es como expresión de sentimiento que se convierte en expresión completa o intuición. Es el sentimiento lo que da coherencia y unidad a la intuición.

Para mí, la labor crítica consiste en expandir el campo semántico de ese sentimiento. Para ello, la metodología es libre: usa collages, vídeos, asociaciones libres, montaje, escritura automática. Disfruta. El arte no está relacionado con lo útil, lo moral o lo intelectual. El arte es conocimiento intuitivo, no conocimiento conceptual. Cuando lees un texto de Aarón Rodríguez Serrano siempre hay una metodología y un conocimiento conceptual, pero lo que gusta de su escritura es que realmente siempre hay una intuición, siempre preserva el misterio de la experiencia de ver el filme sin emborronarlo.

Me he extendido y a la vez no he dicho nada. Para otro tema quedarían las herramientas que pueden ser útiles para aprender y descubrir, pero eso es para otro momento. Tarkovski dijo algo precioso sobre el cine y es que “toma una impresión del tiempo” más allá de transfigurarlo o detenerlo como afirmaban los estructuralistas o los simbolistas experimentales como Maya Deren. Creo que un buen texto es el que toma una instantánea exacta del momento en el que viste un film. Una instantánea a la que volverás tiempo después y quizá ya no reconozcas, como quien mira aquella foto de una ex preguntándose dónde quedó el ruido del sentimiento, pero que sentirás familiar y parte de ti.

4 Me gusta

¡Qué placer tenerte por aquí! Como ya he comentado, siempre disfruto leyendo tus textos, y siempre se agradecen aportaciones tan interesantes.

Y vaya, no creo que el mensaje esté vacío en absoluto, me han estimulado mucho las ideas que expones (me encanta eso de hablar desde el mismo sentimiento que ha formalizado la propia imagen) y concuerdo plenamente con tus apuntes sobre la intuición y el misterio a la hora de encarar la lectura de una película. Llevo rondando bastante tiempo la idea de que hay que equiparar términos con la propia expresión artística del cine a la hora de hablar de él, pero creo que no lo había leído nunca de forma tan aterrizada y reveladora. Hay mil cosas de lo que has dicho que se me escapan (por ejemplo, lo de la perspectiva narratológica entiendo que es aplicado al propio texto, no un estudio narratológico del filme en cuestión, ¿no?), pero por suerte tenemos aquí un espacio genial para desarrollar las ideas.

También hay una cuestión que va interesándome más conforme la pienso (y que @Jose ha señalado por derroteros similares en algún momento), que es que muchas veces lo que mejor le sale a uno al hablar de cine suele responder a lo que genuinamente ha sentido durante su visionado. No se trata de dejarse llevar exclusivamente por las sensaciones inmediatas (aunque puede ayudar como punto de partida), sino de permitirse que esa vivencia actúe como brújula personal, y no necesariamente para validarla. Esa primera respuesta, aunque imprecisa y visceral, me sugiere el pulso dramático de la obra, su cadencia y el registro afectivo que despierta en mí.

Lo que intento hacer últimamente al pensar en cine es combinar esa intuición inicial con una reflexión que perfile los elementos que refuerzan o desafían lo que he sentido. Me gusta pensarlo así porque creo que, encarándolo conscientemente desde esta perspectiva (porque entiendo que inconscientemente es algo que hacemos todos), es mucho más evidente que una variedad amplia de materiales teóricos va a ser enormemente más interesante para encarar ese diálogo entre lo sentido durante el visionado y lo pensado a posteriori. De alguna forma, creo que mirar así el cine blinda las miradas que escrutinan una obra para encajarla en un determinado marco teórico y, creo, se acerca a lo que comentas de tener siempre presente la intuición.

En fin, de nuevo, una aportación buenísima. Enhorabuena.

2 Me gusta

Un placer leernos y compartir ideas. Me parece un formato ideal, aunque solo sea para revivir mi adolescencia pasada en foros de este tipo. Creo que no se puede disociar la experiencia fílmica del propio acto de análisis fílmico. Pese a que vivamos en una época donde se acusa a la crítica de ser excesivamente subjetivista, autobiográfica o egocéntrica, pienso que siempre debe de existir una conexión entre nuestra intuición o juicio estético a priori y la posterior labor de traducción cognitiva de una experiencia estética más o menos intensa.

Es muy bonito lo que dices de armar la intuición con una reflexión posterior que sea capaz de blindar la mirada de la película, y creo que ahí está la clave. Si uno lee los artículos o crónicas de Marías, Guarner, Santos o Cabrera Infante va a encontrar pura intuición y subjetividad en medio de artefactos críticos o ensayísticos de una pureza reflexiva soberbia. Otra cosa es que en la actualidad haya poquísimos escritores de crítica con un estilo que sea capaz de aunar la subjetividad con un estilo y una retórica que resulten satisfactorios o al menos estimulen al lector. Hay columnas de Marías o críticas de Ángel Santos que repudio en el plano moral, pero es indudable que detrás hay escritores que visten su juicio con reflexión y una metodología muy estudiada: algunos desde lo estrictamente literario, otros eminentemente periodísticos y algunos sumamente teóricos (el decoupage de los Requena y compañía).

“Esa primera respuesta, aunque imprecisa y visceral, me sugiere el pulso dramático de la obra, su cadencia y el registro afectivo que despierta en mí.” Y aquí la otra clave. Ya lo decía Zambrano, escribimos no por necesidades literarias o artísticas, sino por la necesidad que tiene la vida de expresarse. Partimos de nuestra brújula y de una focalización cognitiva para construir una voz desde la que enunciar unas u otras ideas. Lo visto no puede equipararse con lo sabido, así que es importante que la intuición sirva para ir más allá de lo estrictamente formal y aparente. Aquí es muy importante experimentar y básicamente si uno lee a los poetas malditos franceses o los parnesianos observará que ahí ya prácticamente existía una forma de escribir sobre la imagen y con la imagen. Ellos empleaban mecanismos más o menos vanguardistas (escritura libre, automática, caligramas, montaje en paralelo de versos, etc.) para pensar el dinamismo de las primeras imágenes en movimiento. Al final, veían el arte por el arte. No perder esa curiosidad es clave en un tiempo en el que creo que se equipara el cine o la imagen con su utilidad, y esto es nefasto. Una imagen es útil si me sirve para construir mi identidad (horrible), etc.

Por narratología me refiero prácticamente a las teorías del lenguaje aplicadas al cine o el cine como narración. Aarón me tiraría de las orejas porque creo que en su vídeo sobre Mitry reivindica que sí, que muy bien usar estas aproximaciones, pero que el cine tiene sus propio lenguaje. A mí acudir al análisis del discurso de Genette, al estructuralismo de Greimas, la intertextualidad de Batjin o Kristeva u otras teorías me sirven de ayuda. La propia naturaleza de las narraciones conlleva la existencia de una instancia que, con presencia más o menos explícita, organiza el material base en busca de un sentido global determinado. Podemos hablar de focalización o modo (quién ve y cómo) o de voz (quién narra) del mismo modo que lo hacemos en la literatura. Además, creo que estos conceptos cobran especial relevancia en la metamodernidad cinematográfica actual, donde el artista parece casi ese meganarrador que propuso Gaudreault y que actúa con mostrador fílmico (articula fotogramas en el rodaje) y narrador fílmico (articula planos en el montaje). Obviamente el cine es una labor cooperativa, pero en mi caso me ayuda pensarlo así. Quizá porque mi primer contacto teórico serio con el cine fue una asignatura de Literatura Comparada impartida por Pérez Bowie y me marcó tanto que tengo su libro casi como mi fetiche o manifiesto, por ejemplo cito algunas de sus ideas:

“Las diversas operaciones y manipulaciones necesarias para la producción de un película implican dos capas superpuestas de narratividad: mostración (trabajo conjunto de la puesta en escena y el encuadre”, lo fotografiada, la constitución de cada plano) y narración (articulación en el montaje de las unidades de la primera fase)” En Leer y pensar el cine.

No sé, analizar una película es en cierto modo rearticular las operaciones de significación de esta (su montaje, su puesta en escena, etc.) para expandir esa nomenclatura en coordenadas más o menos persuasivas para quien escribe y para quien lee. Esto es mucho más complicado y también no hay que obviar las críticas de Bordwell a este sistema cuando decía que solo había un no-narrador o el trabajo de Rick Altman cuando hablaba del peso de la industria y el género cinematográfico (me encanta su idea de los géneros como “hogares afectivos” para el espectador).

Y claro, luego ya hablaríamos de dónde y cómo escribimos. No es lo mismo escribir en casa que hacer coberturas de festivales donde tu intuición y primer visionado condicionan la escritura que debe ser inmediata. A mí me encantaba y a la vez odiaba ir a festivales porque te exige salir de la proyección y lanzarte a escribir (o al menos yo lo concebía así). Es una forma de impulsar tu forma de ver el cine, aunque la pena es que realmente pocos van a ver evolucionar su escritura y metodología porque conozcos a escasísimos críticos que todavía aguanten escribiendo de forma periódica y sin parar. La mayoría de gente que empezó conmigo ya no escriben (ni yo apenas, por motivos varios) y esas mutaciones del pensamiento en construcción quedan reducidas a gente como Aarón Rodriguez, Diego Salgado, Carlos Losilla, Raúl Álvarez, Alberto mismamente, Yago Paris, Ana Jiménez, Elisa McCausland o Karina Solórzano que todavía se prodigan.

Pero bueno, muchas ideas. Creo que todo se reduce a no perder la curiosidad y entender que el trasvase sensibilidad-análisis y metodología-método es constante. En mi caso me marca más la narratología y la psicología de los medios porque pronto entregaré un doctorado sobre el tema (si no muero antes), pero cada uno tiene su librillo. Encantado y muchas gracias por tu mensaje y tus palabras.

2 Me gusta