¿Cómo analizáis una película?

A nivel de metodología y referentes no puedo ni aspirar a aportar nada a las últimas intervenciones (¡qué bueno verte por aquí, @Cosmorfismo!). Aunque, de cara a lo último que venías diciendo en tu aportación, en relación a las coberturas de festivales y a la gente que va dejando de escribir, me gustaría incidir en cómo la gran dificultad para escribir sobre cine… es hallar tiempo para escribir sobre cine.

Es de hecho mi mayor preocupación hoy por hoy, seguramente coartadísima por mi propia experiencia, pero bueno lo comento igual por si interesa: mi sensación es que tengo que pensar y ver las películas a tal velocidad, y tan dependiente de la actualidad, que apenas hay hoy por hoy posibilidad de que la crítica asalariada implante nuevos modelos interpretativos y avance el lenguaje que empleamos para acercarnos al cine.

Que vaya, igual esto ha pasado siempre y siempre ha habido una separación entre la crítica que se movía más ágilmente en modo presentista y la que, lentamente, maduraba en los entornos académicos o, desde luego, al margen de cualquier flujo económico. Pero me ha venido a la cabeza por pensar en la pobre gente que hace cobertura de festivales, sin apenas tiempo de madurar opiniones, sin haber tenido tiempo de conversar sobre las pelis y pensarlas. Esta es como la versión más histérica de lo que viene a ser hacer crítica semanal, que es lo que hago yo, y como digo, tal es el ritmo que casi no da tiempo a hacer nada decente.

Aunque bueno, quizá este no sea el hilo apropiado para discutir las condiciones materiales de la crítica.

4 Me gusta

Siempre por aquí como oyente del podcast, gracias por darnos este rinconcito. Sí, las condiciones de la crítica darían para otro debate y tú mejor que nadie sabe cuáles son y qué implicaciones tienen. Mi comentario quería reivindicar un poco esa labor de crítica de festivales donde el ajetreo y la entropía de la exhibición frenética modelan la labor y el pensamiento del crítico: se exige una celeridad que requiere un pensamiento de la imagen mucho más intuitivo y reactivo, es aquí donde aparecen esa crítica capaz de pensarse a sí misma y, sobre todo, autocuestionarse.

No sé si podréis implantar nuevos modelos interpretativos, pero sí creo que hay algo bonito en esa labor de resistirse al ritmo normativo del festival/crítica semanal porque muchos de vuestros textos en el fondo sirven de balizas para lecturas futuras. Creo que vuestro valor no estriba tanto en que podáis o no comentar o leer el presente del cine, más bien se centra en registrarlo para que quede constancia. Yo me he encontrado con textos de festivales o críticas semanales aparentemente “rutinarias” que se han convertido en balizas para orientarme cuando las he leído mucho después.

Eso está al alcance de pocos; sin embargo, se puede ver a veces en tus textos, o en la crítica semanal de Sofilm de Diego y Elisa, que en ocasiones sí existe una crítica semanal que se piensa a medida que se escribe. Quizá no podáis redactar un tratado crítico, pero al menos como lector agradezco que de vez en cuando al menos cuestionéis vuestra labor y la imagen (en tu caso con reflexiones sobre metamodernidad, el blockbuster chino etc. y en el de Diego y Elisa con una ejemplar genealogía del blockbuster).

Tampoco quiero romantizar y ojalá pudierais tener más oxígeno para escribir con calma, pero se puede conseguir. Es compleja la distinción entre crítica de festival y crítica académica ya que considero que esta última está muertísima o ni existe (salvo excepciones). Como lo es toda esa clase de críticos que van a festivales sin cobrar y aún así sacan textos. O esos creadores de contenido que van a festivales y se limitan a esputar textos que son contenido patrocinado para medrar y terminar programando o en determinados “laboratorios creativos” del festival proselitista de turno.

Es un tema complejo para otro debate, solo quería decir que, dentro de unas limitaciones, sí pienso que hacéis un trabajo moviendo las formas de pensar el cine. Quizá no de forma doctrinal o definitiva, pero en el fondo el buen pensamiento es subterráneo y no se ven sus frutos hasta mucho después.

3 Me gusta

Lo de los ritmos y su velocidad en la crítica cultural es, en efecto, el melón más gordo sobre este tema. Casi aplicable a cualquier trabajo artístico que implique producir incesantemente, vaya, todo lo que comentáis me recuerda mucho a mi experiencia como editor de vídeo para empresas. El trabajo al escribir sobre cine entiendo produce una dificultad real para hacer crecer y evolucionar el pensamiento sobre las imágenes, aunque eso no significa que sea imposible. Justo por eso admiro profundamente a quienes, como todos los que ha citado @Cosmorfismo (he ido asintiendo con la cabeza al leerlos, leo mucho a todos!) y por supuesto también @alcoronag, consiguen hacerlo. Y creo que eso dificilmente va a desaparecer, si se me permite la mirada optimista (que no conformista, por descontado que urge mejorar estas condiciones y con ello las posibilidades de los textos críticos).

Pero vamos, que aunque la situación de la crítica es precaria, tiendo a pensar que, salvo excepciones en las que seguramente estemos pensando todos, se abandona antes la profesión que el pensamiento: intuyo que es natural que la curiosidad sobre el cine sobreviva al trabajo, aunque no sea ya algo activo y persistente. Obviamente es necesario exigir que el trabajo pueda fomentar y dar espacio a esa curiosidad, pero no creo que tampoco sea saludable incurrir en ese pensamiento agorero de que toda la crítica está fatalmente condicionada por el trabajo y que no merece la pena leerla porque la maquinaria industrial la ha hecho completamente papilla. Si uno se pone a buscar qué leer y sabe esquivar el ruido, la cantidad de textos interesantes se hace infinita. A mí hasta me agobia de la cantidad de deberes que me autoimpongo, vaya. :sweat_smile:

Lo malo es que no hay una situación ideal: quien no se dedica profesionalmente no tiene tiempo porque está ocupado en otra cosa; y quien sí lo hace, se ve ahogado por los tiempos que impone el propio trabajo. Y el problema es también que esos tiempos acelerados acaban devaluando el pensamiento crítico en sí, porque al final se premia ante todo esa velocidad por encima de un buen texto. La prueba viviente es que cada vez más aparecen, como reseñas destacadas en los pósters que recogen las impresiones (positivas) de la crítica, citas de ciertos youtubers de cine cuyo interés es, siendo suaves, más que discutible, pero que son los primeros en cubrir cada estreno y que tienen una cantidad notable de visitas. Pero vaya, eso es otro melón completamente diferente y no lo digo por echar bilis a nadie en concreto, pero ahí se ve muy claro qué criterios se imponen para “premiar” a la crítica contemporánea.

3 Me gusta

Me sumo de nuevo a este hil para añadir un nuevo nombrecito: Christian Metz. En un artículo célebre, Metz clasificaba a las personas que se relacionan con lad películas en tres grupos: quienes las hacen, quienes las ven y quienes hablan de ellas. Ese último grupo es heterogéneo a más no poder, pero, atendiendo al triángulo de Metz, es a quien le corresponde construir un discurso acerca del cine.

Y aquí entran en juego las condiciones desde las que pensar, hablar o escribir sobre cine. Desde presiones laborales en forma de plazos inasumibles hasta modas académicas que premian unos acercamientos sobre otros, sin olvidar una idea de la conversación cultural que prima conceptos como la prescripción o el temido contenido, las restricciones y los problemas son muchos.

Pero quiero recuperar una idea que habéis manejado varios: aun con todas esas complicaciones, en el medio y largo plazo, se construye imaginario. Hay otros, claro, y en permanente competición, pero frente a las muchas personas que lo flipan con ‘Joker’ hay no pocas que lo ven como una fantasía incel (usando el título con el que Álvaro Arbonés encabezó uno de mis artículos favoritos de Canino), y eso lo consigue una corriente de pensamiento, lenta, quizá hasta subterránea en ocasiones, pero que ahí está.

Yo leo a varias de las personas no ya citadas en este hilo, sino que están participando activamente (sin ir más lejos, a las tres últimas, @Cosmorfismo , @alcoronag y @JavierLG ), y las muchas ideas que hay en sus textos alimentan mi praxis (mis clases y papers, en mi caso), por lo que, a día de hoy, puedo afirmar que, a pesar de lo jodido que es, los resultados están ahí.

Y seguramente sea el gran valor de la crítica de cine: no tanto tener muchos lectores (ojalá, por otro lado), sino permear determinadas regiones que expandan discursos e ideas.

4 Me gusta