Recientemente me he comprado una Anbernic RG40XXH por 43€ en Aliexpress. Pongo el precio en concreto porque eso me permite llevarla en el bolsillo o la bolsa sin funda y no sentirme culpable. Total, es una consolilla barata. La compré, básicamente, para tener algo con lo que jugar en ratos muertos (viajes en tren, aburrido en la oficina, a multipantalla con el CdT…) y poder revivir clásicos de mi infancia. Uno de mis juegos favoritos de todos los tiempos es el Tetris de GameBoy (es mi versión preferida). Así que ahora me puedo sacarme unos cuantos cobetes en cualquier momento. No es un anuncio, ojo. No vengo con mi link de afiliado.
No sé si estáis muy puestos en el tema, pero hay una gran cantidad de este tipo de máquinas a la venta. Con muchos precios distintos y rangos de potencia y rendimiento. Desde las más básicas que las puedes encontrar por 20-30€ (la famosísima R36S) hasta otras de más de 500€. En mi caso concreto, emula hasta PSP (no muy bien) con problemas con N64 y Dreamcast, que funcionan, pero a medias. Todo lo anterior va genial. Así que me viene bien para poder jugar JRPGs de GameBoy, Advance y Super Nintendo. Además de, por ejemplo, los Pokémon de Nintendo DS que no es muy necesaria la pantalla táctil.
Que, hablando de pantallas, me he empezado a calentar con la AYN Thor. Un cacharro de la leche con doble pantalla táctil que mueve, incluso, juegos de PC. Tira con un chip SnapDragon de móviles y parece que funciona de lujo para estas cosas. Además, con Android. Con lo que puedo echar una partidita al Slay the Spire 2 en la pantalla de arriba, mientras Marta cedetea en la de abajo. Aunque es una simple justificación y pirueta mental del consumismo.
Estos días, también, estoy jugando al Golden Sun de GameBoy Advance en la Nintendo Switch. He estado echando un ratito al juego antes de dormir todos los días de agosto y en los viajes de ida al trabajo. Y, oye, qué guay. Es un juego para un sistema portátil limitado, pero que se juega genial en pleno 2026. Lo estoy disfrutando mogollón y parte de mi idea con la Anbernic era jugar a la secuela y a demás juegos de ese estilo. Quiero aprovechar para meterme un empacho de pokemones bárbaro. Desde el Plata al Negro 2, pasando por el Rojo Fuego o los Pinball.
A lo que voy. He estado reflexionando sobre la desgana de Alberto con los videojuegos y sobre la mía propia. ¿Tal vez la posible solución sea la vuelta al pasado, pero de manera literal? Jugar a los grandes juegos que hemos ido dejando atrás o que nos fliparon en su momento, pero de una manera mucho más cómoda (con una señora tosiendo junto a ti en el metro, por ejemplo). ¿Pueden las consolas retroemuladores con ayuda de los piratas de roms salvar los videojuegos? Porque ya sabemos que las empresas no lo van a hacer.
¿Alguno tiene intención de caer en este pozo? ¿Alguno ha caído ya?
