Sirat, de Oliver Laxe

La pasada semana llegó a los cines Sirat, el tercer largometraje de Oliver Laxe.

El cineasta gallego por fin dio forma a un proyecto con el que soñaba desde sus inicios (así me lo hizo saber un amigo al cual le dio clase en un Master de Comunicación Audiovisual), y que también corroboró en las entrevistas a diferentes medios, que han dado mucho de sí…

No voy a profundizar mucho por temor a los spoilers. Sirat es una película que, para bien o para mal en los ojos del espectador, no va a dejar indiferente a nadie. Si que no se puede negar su puesta en escena, su apabullante uso de la BSO o de aspectos técnicos como la fotografía. Me pregunto si será la propuesta a los Oscars del próximo año o se apostará una vez más por la próxima película de Carla Simòn, apostando por algo más convencional.

2 Me gusta

Es una peli que recomiendo mucho, a mí la verdad que me ha encantado, pero que con el paso de los días y cuanto más leo sobre ella más cuestionable me ha ido pareciendo a nivel político. Dejo por aquí dos lecturas que han profundizando en el asunto (y que yo antes de toparme con ellas, por desconocimiento sobre todo, ni me había planteado).

Ya que estoy, no puedo recomendar más esta web, Kaminker. El único sitio español donde ahora mismo se hace crítica cultural politizada y combativa

2 Me gusta

La disfruté bastante, la verdad. Se siente una película implacable, incómoda, que permea bastante con lo que propone, para bien o para mal. Salí de la sala con una extraña sensación visceral.

Conocí a Laxe hace unos años porque se pasó por mi escuela cuando O que Arde (película para mí inferior en propuesta y resultado, tantos años después sigo aún perplejo por la escena con Suzanne de Leonard Cohen de fondo) y ahora, remitiendo justo a esa visceralidad que me despertó Sirat, volvió a dispararse en mí la extraña relación que tengo con su persona y su cine, por esa visión aburguesada y poco combativa que tiene tanto su obra como el discurso que desarrolla en las entrevistas. Es un tío que queda muy bien en la foto y habla maravillosamente bien, pero noto que debajo de todo eso hay algo perverso o (más terrorífico aún) hay poco o nada.

Eso sí, algo tiene que flipa en Cannes y, por ende, en el sistema de festivales de cine europeo y, por ende hacia el infinito, el cine europeo. Me da la sensación de que por todo ello (y más siguiendo las interesantes lecturas de los artículos que comparte @alcoronag), va a seguir hablándose mucho de Sirat y de Laxe.

2 Me gusta

Cuendo una peli trata temas delicados de los cuales conozco poco, siempre me cuesta verda. Tengo “miedo” a formar una opinión o percepción pobre y encima no entender las complejidades de lo que se trata.

Ayer vi Sirat y me dejó bastanta frío. En una película que ha polarizado, me situo en un punto intermedio. Aprecio su intención hipnótica, sonora y visual. Un buen ritmo. Su acercamiento al fenómeno de la rave, muy auténtico. Pero no logré conectar emocionalmente.

Hay ciertos convencionalismos que la lastran. Empezando por el personaje de Sergi Lopez, que tiene un objetivo que se descarta a mitad de metraje. No se muy bien que hace ahí (puede que sea una de las claves de la película) pero tengo la sensación que sin él la película podría haber llegado a los mismos lugares. El tramo final, a lo sumo, puede calificarse de efectista, pero carente de conexión y contexto con la realidad local (que buenos los dos artículos que habéis compartido).

El trabajo con la troupe es meritorio, pero realmente se saca muy poco jugo a su mundo interior (dialogos muy pobres, planos, estereotípicos). Al final es un puñado de idiotas superficiales que se meten donde no deben. Me parece una oportunidad perdida. Laxe ha usado estos personajes para hacer su gran “western”, con el desierto como gran protagonista, que como bien apuntan en uno de los artículos, responde a una mirada etnocentrista. Todo se deforma para encajar ahí.

Y por último, algo más personal más allá de la película: No me interesa ya el cine de la crueldad. En los tiempos que vivimos necesito ficciones empoderadoras, que señalen el conflicto y busque soluciones, sin renunciar a presentar las contradicciones, aunque no sean las respuestas correctas. Un cine realmente progresista (que no panfletario) que dote de agencia a sus personajes y comunidades. Necesitamos utopías.

4 Me gusta

Sirat es una peli pretenciosa y en mi opinión, bastante fallida.

Oliver Laxe tuvo tres pensamiento para hacer esta peli: quiero grabar un desierto, una rave y jugar al buscaminas. Y ensambló una película con esas tres ideas, el resultado, una propuesta con una buena idea de principio mal ejecutada en guion.

Primero, remarcar en mayúsculas que a Oliver Laxe se la suda sus sus personajes, no los quiere. Ni les da profundidad ni les da historia. Actúa como Dios y manda su destino que no es más que poder matarlos al final en su buscaminas humano. Obviamente cuando llega a ese punto, te da igual quién muera o viva. Él es Dios en su historia y es un Dios cruel, encima nos dicen que nos lo comamos porqué eso es cine indie. Se le ven las costuras por todas partes. Claro que es fuerte ver como van explotando personas en unas minas, ¿pero cuál es su función en la historia?

Una historia que empieza bien: un padre y su hijo en una rave de Marruecos buscando a su otra hija desaparecida hace 5 meses (capítulo a parte, la negligencia del padre llevando a su hijo por esos lares). Estos dos conocen a unos raveros que los llevan a otra rave y allí empiezan a conectar con ellos. Perfecto, ahí tienes una peli con un buen inicio, personajes con un un claro objetivo y se intuye un arco. Mitad de peli, me cargo al hijo (otra negligencia del padre). Y a partir de ahí, me olvido de lo que iba la peli. Porque a partir de ese punto, presento otra peli totalmente diferente, que tampoco acabo definiendo.

El único personaje que se podía medio rescatar es el de Sergi López pero acaba súper diluido y poco creíble. Cuando muere su hijo, su personaje se pierde. No tiene ningún sentido su reacción, no luchar por ver su cuerpo, no bajar, etc. Ah, espera, entonces Oliver Laxe, en texto (!!) nos tiene que explicar que claro, está en shock y que cuándo despierte de él será lo peor. El padre se introduce en el desierto, lo vemos comido por el paisaje. Ahí debería acabar la peli, pero Oliver hace un tirabuzón triple, lo expía rápidamente de sus pecados y acaba igualando su reciente duelo con el de los personajes planos de los raveros (el diálogo de las últimas palabras de los hijos con sus padres, WTF!!).
Recordemos padre negligente que lleva a su hijo a raves, en un país difícil, por carreteras peligrosas y en momentos, sin supervisión. Realmente Sergi López ha hecho lo que ha podido con el material que se le ha dado.

Hay dos pelis ahí metidas, y ninguna bien desarrollada. ¿Ese plano final? ¿Cuál es la tesis? El director dice que se siente reflejado en la rebeldía de los raveros y lo único que queda claro es que en su película expone que debemos hacer caso a las autoridades.

Se podría seguir con lo que se ha comentado de la representación occidental de Marruecos, y también, la manera tan naif de presentar el mundo rave.

En definitiva, una película visualmente atractiva, con un gran inicio pero que acaba totalmente perdida.

8 Me gusta

Vi Sirat hace una semanas y cuando más la pienso y más leo sobre ella, menos me gusta.

En el cine (y no me arrepiento para nada de haberla visto en el cine porque la experiencia colectiva de la sorpresa / horror fue una cosa para analizarla en sí misma) según iba avanzando la película, sentía que la única manera de que tuviera sentido es si se estaba narrando desde el punto de vista de la crítica a mirar hacia otro lado cuando el mundo arde. Al fin y al cabo, esta es una gente que vive por y para el placer de la música, las drogas, la vida ravera… y les da exactamente igual todo lo demás.
Cuando estalla lo que suponemos es la tercera guerra mundial y ellos deciden desacatar las órdenes del ejército, salirse de la caravana de vehículos y seguir disfrutando ajenos a todo, toman una decisión política por lo que pagarán las consecuencias. Sentía que Laxe podía avanzar con la película hacia una postura política más o menos interesante. Hasta que la película sigue avanzando y te das cuenta de que Laxe es realmente un reaccionario más. Un pihippy (ahora convertido en ravero) al que solo le interesa hablar de la vida y la muerte en términos abstractos pseudo espirituales (ese final cruzando los últimos metros del campo de minas protegidos por la fe es mi nuevo monstruo de la parálisis del sueño. Una cosa realmente espeluznante).
Vi poco después una entrevista suya en la que contaba (acariciándose la barba de manera intelectual) cómo nos hemos malacostumbrado a no esperar la muerte y cómo, aunque no lo entendamos, todo lo malo que nos pasa nos hace mejores y tiene una razón de ser.

Imagino que lo que quería decir es: ¿estáis tristes, choquejuergüistas? No estéis tristes :slight_smile:

(Hola a todes. Que soy nueva por aquí y he entrado a chorrón sin presentarme ni nada).

6 Me gusta

Yo cuando la vi sin haber leído otra cosa que las buenas críticas de Cannes (que en fin, visto lo visto habría que coger con pinzas por sistema) a mí la verdad que me entró muy bien, conecté mucho con la propuesta y lo pasé mal; también me funcionó todo el rollo de espiritualidad, supongo que me sacó todo lo magufo que llevo dentro.

Ahora es que cuanto más oigo a Laxe en sus insoportables entrevistas y más leo sobre ella, pues más se me va cayendo la verdad. Es cierto que la peli no toma abiertamente ningún posicionamiento político (quitando la peliaguda cuestión marroquí) y que a la larga su visión de la espiritualidad está marcada por un orientalismo tremendo. Lo cual tiene aún más delito teniendo en cuenta la cantidad de años que ha estado trabajando en Marruecos, pero yo qué sé. Cosas de pijipis intensitos.

2 Me gusta

Aquí estoy, poniéndome al día con pelis que me apetecía ver…

Madre mía lo de ‘Sirat’. Una primera parte acojonante, en la que el juego con el paisaje, las texturas y la band sonora construyen una experiencia sensorial apabullante. Y ojo, que a mí el techno me aburre mogollón, pero es que la forma de crear una atmósfera que vivo como si estuviera allí desde un cine de Madrid me parece brutal. Laxe exprime los recursos del lenguaje audiovisual, e interpela visceralmente al espectador, y ole con ole por él… Hasta que aparecen los dos grandes problemas.

El primero, la pornografía emocional. Pocas veces me he sentido tan manipulado viendo una peli. El punto de inflexión que se produce cuando cierto freno de mano blablabla me parece de un juego sucio narrativo acojonante. Desde ese momento, todo lo que pasa es, bajo mi punto de vista, un chantaje increíble: te vas a sentir compungido, tristísimo (cómo no hacerlo), pero a base de golpes bajos que, en un momento dado, se dosifican tan poquito que roza el cachondeo involuntario.

El segundo, lo trivial (cuando no lo frívolo) de su postura política. La radio de la furgoneta da noticias de una especie de colapso global (inane de tan genérico), pero luego dice como si tal cosa eso de que van a la frontera de Marruecos con Mauritania (lo que en Kaminker señalan con tanto tino) y la conclusión es clara: estamos ante la peli de un pijo al que se la suda el mundo y que sabe rodar muy bien.

4 Me gusta

Acabo de ver la película y he ido ávido a leer los artículos que compartíais, me parecen bastante mejores y con mayor espacio a reflexión que el que deja la propia película.

Igual ha tenido que ver el verla en casa, pero me ha decepcionado muchísimo y dejado muy muy frío. Este es mi primer acercamiento a Laxe y ya el cartelito de pihippie no se lo voy a poder quitar

5 Me gusta

Jajaja no le gusta a nadie!! Yo reconceptualizando un poco mi impresión creo que al final con lo que me quedo de la peli es con la experiencia; la verdad es que fue extremadamente intenso e imprevisible encontrarme con algo así en el cine y quedé totalmente a merced del petardo de Laxe (pero vaya, que los problemas políticos y narrativos son evidentes)

2 Me gusta

Creo que la curva de Sirat ha pasado de un entusiasmo inicial exagerado a un desentusiasmo actual también algo excesivo.
Está claro que la peli no es perfecta (vamos, es que ni de lejos), pero me parece que como “experiencia cinematográfica” funciona muy bien.
Me refiero a que buena parte del impacto de la película va ligado a verla en el cine, a poder ser con el volumen lo más alto posible (no sé si fue casualidad o si la mezcla es así, pero en la sesión en la que vi la peli el sonido atronaba bastante), que creo que es lo que provocó ese entusiasmo de las primeras semanas, porque cuando sales del cine estás algo aturullado y tardas unos días en darte cuenta de los agujeros de la película.
Creo que en este caso la forma está bastante por encima del fondo.
Ahora que la gente está empezando a verla en sus casas (no sé si fue tu caso, @Breathing_wild) me imagino que ese aspecto se pierde y los problemas de la peli se hacen (aún) más evidentes de primeras.

De todas formas, si por lo que sea acaban nominándola al Oscar, la turra que vamos a tener que sufrir los gallegos por parte de los medios locales va a ser pa verla. Y yo no estoy preparado para otra semana de Laxe haciendo declaraciones absurdas.

2 Me gusta

Amen a lo de las declaraciones absurdas. No sé porque pero ya tengo el algoritmo de Instagram corrompido por él.

A mí una cosa que me molestó bastante de esta película es que incluso pensándola en los mejores términos posibles, no tiene salida buena. Me parece una película profundamente retorcida, transmite una especie de crueldad vestida de lucidez moral que me deja muy mal cuerpo. Intento explicarme: en el mejor de los casos, creo que la peli lo que quiere impugnar es ese nihilismo pijohippie decadente, esa espiritualidad de postal con la que cierta gente viaja al desierto a “reconectarse con el mundo”. Y puedo entender que la violencia que se genera en el Sáhara durante la película funcione como recordatorio de que no se puede vivir de forma “apolítica”, ajeno a la realidad del lugar que ocupas. En ese sentido, creo que en ella hay hasta hallazgos al retratar a sus personajes viajando por territorio de guerra como si fuese un parque temático del autodescubrimiento y el desarrollo espiritual. Es más, creo que sí puedo comprar que la película tiene un fondo político claro, y que el hecho de que no te explique nada del contexto puede ser un recurso para dibujar a sus personajes, una especie de invitación indirecta a informarte; a no ser como ellos. De hecho, recuerdo haber leído o escuchado a Laxe decir que la película hablaba de lo infantil que se sentía él mismo frente a la muerte, y puedo entender que lo que intenta contar es que, para escapar de ese infantilismo, primero hay que saber dónde estás y qué ocurre alrededor, que solo enfrentando el conflicto y comprometiéndote con la realidad de tu entorno puedes “crecer” o entender algo.

El problema para mí es que todo eso se viene abajo por el tono y la mirada desde la que está filmada. Hablo como alguien que ha mirado de reojo durante mucho tiempo a este tipo de pijohippies raveros que te comen la oreja altivamente con sus tonterías sobre desarrollo personal, pero incluso así me resulta imposible empatizar con el nivel de desprecio que desprende la película hacia ellos. Hay algo casi inhumano en la forma de retratarlos a partir del “girito” de mitad de película (de lo peor que he visto en el cine reciente, vaya forma de reventar por completo una película), como si fueran idiotas a los que hay que torturar para que aprendan algo. No puedo con esa idea de castigo moral, de regañina desproporcionada a estas figuras y al espectador que haya podido disfrutar del “trance”; me parece casi más infantil y miserable que la apatía que supuestamente podría estar criticando.

Además, hay algo tremendamente arbitrario y caprichoso en cómo usa la violencia, porque no hay una intención clara detrás más allá de regodearse en el sufrimiento. Y vaya, que por mucho que Laxe diga que la película trata sobre “la muerte”, a mí me da la sensación de que en realidad es una película que al menos debería ser sobre el lugar en el que están, sobre ese espacio y su carga política, y eso paradójicamente le importa bastante menos que castigar a sus protagonistas. Al final, es un juego de espejos que me resulta bastante ridículo: Laxe castiga la apatía sus personajes por no ser conscientes del espacio que ocupan y él mismo pasa de ese mismo espacio en favor de darle vueltas a sus pajas sobre la muerte y la madurez siendo lo más cruel posible.

Y bueno, conste que la primera mitad me estaba gustando. No termino de ver el prodigio formal a la hora de rodar los paisajes y no entraba del todo en el “trance” que tanto busca (de hecho, creo que aquí se evidencia la necesidad de pensar nuevas formas de rodar el desierto en el cine digital), pero me tenía atrapado la posibilidad de desplegarse como una aventura clásica con cierto poso político, dándole la vuelta a los lugares comunes de la fantasía colonial estadounidense que tanto ha marcado la tradición del género: el explorador blanco en África, la chica occidental perdida en “lo salvaje”, etc. Pero vamos, que al final ni una cosa ni la otra.

Tochazo impracticable por el que me disculpo desde ya, pero es una peli que he rumiado bastante porque creo que lo tenía todo para haberme gustado mucho

7 Me gusta

Viendo que este hilo reflota a cada tanto (y ante la elaborada invectiva de @JavierLG) voy a hablar de mi lectura de la peli. Que, como algunos sabréis, a mí me gusta mucho al tiempo que cuanto más la he pensado y he leído sobre ella más se me ha caído (un caso totalmente equivalente al de Una batalla tras otro, por cierto).

Yo leo la película como un manifiesto sobre la espiritualidad. Todo lo trasnochado que se quiera, pero afín a la ideología y el aparato teórico que se fue organizando alrededor del fenómeno de las raves entre finales de los 80 y los 90 (bastante afín en varios aspectos a la filosofía hippie, con lo que es apropiado que nos riamos tanto de Laxe por ese asqueroso rollo pijipioso que se gasta).

Con lo que no, yo no creo ni que la película sea cruel ni que desprecie la cultura que retrata. Los ravers son retratados con plena dignidad (las mejores interpretaciones y las que tienen más matices son las de ellos, actores en su mayoría no profesionales) y se subraya tanto su espíritu comunitario como su apertura a dejar entrar gente nueva y ayudarla. Una secuencia clave en ese sentido es cuando en un momento dado Sergi López (que por cierto creo que está fatal, por esto digo que la peli tiene más afinidad por los ravers anónimos y que, abriendo otro melón, a Laxe se le da muy mal el cine convencionalmente narrativo) cree que le han abandonado, y tras cierto suspense reaparecen para ayudarle a remolcar su coche. Esto también se aplica a cómo reaccionan a la pérdida posterior. Hay un espíritu de ayuda, colaborativo, sin distinguir procedencias ni culturas. Una convivencia horizontal que es justamente lo que se promulga de la rave cuando Simon Reynolds, Mackenzie Wark o incluso Mark Fisher escriben sobre ella.

Ahora bien, ¿cómo leemos entonces lo que sucede al final? Pues como la exacerbación del credo ravero/espiritual/zen/whatever que nos lleva a una transustanciación con la naturaleza y al despojamiento de nuestras ataduras y neuras humanas. Otra secuencia clave para esto, que Sergi López sobreviva al final por caminar poniendo la mente en blanco. Y algo más inasible: la pesadez y el silencio con el que se mueve la película según ocurre lo del niño, en contraposición a la forma en la que caen los personajes en el campo de minas. Yo no considero que esto sea crueldad (no hay regodeo ni sufrimiento físico); opino que forma parte del discurso de desposesión y desmaterialización.

Dicho esto, lo que contaba antes de que la peli está dejando de gustarme es por lo antipolítico de este asunto, y por cómo instrumentaliza la situación del Sahara para esto. Es una peli verdaderamente irresponsable y miope en ese sentido, aunque justo también por eso dudo que la peli sea una crítica al capricho de permanecer ajenos ante situaciones graves: la peli como tal, el propio Laxe, es ajena a esto. Lo del Sahara no le importa una mierda, es un efecto especial. Y por eso la peli hay que despreciarla sin duda; simplemente que no estoy de acuerdo en los términos en que se está formulando ese desprecio jaja.

5 Me gusta

Pues estoy muy de acuerdo contigo, Alberto. Yo también percibo esa empatía y entendimiento por los raveros y no veo ese castigo por desconocer en qué mundo viven. Como dices son muertes “limpias”, instantáneas y dedica muchas secuencias a ver su humanidad. Aparte, la primera muerte-petardo en mitad de la lisergia por las setas me flipó por la sensación de extrañeza y confusión que genera. Pero claro, tras el momento de “se va el chaval, se va por el barranquillo” y esa pijez hippie de Laxe rodando en el Sáhara porque mola, entiendo que pueda generar mucho rechazo y dar la sensación de que se revuelca en el shock.

La manera en que relacionas esas muertes con el discurso de la desposesión y desmaterialización me gusta un montón, creo que es así tal cual.

Sobre el marco ideal para verla que habéis comentado, yo la vi en un cine al aire libre este verano y la experiencia colectiva fue lo que me empujó dentro de la experiencia totalmente. En mi casa no sé si la hubiera soportado.

2 Me gusta

Con respecto a lo que dices de que a Laxe le importa una mierda la situación del Sahara, que puede ser, yo creo que más bien es que en sus pelis siempre intenta mantener una equidistancia un poco ridícula.
Viendo la película el conflicto del Sáhara es algo sobre lo que se pasa de puntillas, evitando mojarse lo más mínimo.
En “O que arde”, su anterior película, que aquí en Galicia fue un auténtico fenómeno social, ya pasaba lo mismo. Siendo una película que tenía el tema de los incendios forestales como eje, no se hacía ninguna reflexión al respecto. Recuerdo que al verla también salí medio enfadado porque el mensaje era un poco “quemar el monte está mal, pero por otro lado el fuego está guapísimo” y, como con “Sirat” con el tiempo ese mosqueo fue aumentando. La verdad es que no la tengo muy fresca y lo mismo no era tan así, pero tampoco me apetece volver a verla así que de momento no voy a volver a ella.

2 Me gusta

Sí, quizá se quiera esforzar mucho en la equidistancia, porque al fin y al cabo Laxe ha trabajado bastante en Marruecos (sus dos primeras pelis están rodadas de hecho con gente no profesional de la zona), y supongo que es mucho más conocedor de la situación del Sahara que yo. En realidad creo que todo se resume a lo de siempre: equidistancia calculada para que lleguen los dinerillos. Justo me he acordado de que la peli está pagada en parte por el gobierno de Marruecos lol

1 me gusta

No me esperaba esta visita a Kojima Productions, la verdad.

3 Me gusta

Bastante loco. Aunque creo que las brasas seudofilosóficas de Kojima tampoco tienen tantos grados de separación con las brasas seudofilosóficas de Laxe jaja

1 me gusta