Tras estudiar cinco pelis de los 50 y otras cinco de los 60, volvemos a cambiar de década para introducirnos en los 70 con nuestro Cinefórum décimo primero.
En anteriores hilos hemos ido analizando cómo fueron las vanguardias de cada país y con La conexión de Shirley Clarke (Cinefórum #8) nos colocamos en las inmediaciones del New American Cinema Group. Tanto este grupo como el de la Generación TV quizá no sean tan conocidos entre una cinefilia generalista como lo que podría ser el Nuevo Hollywood, pero lo cierto es que ambos, a su modo y con su impulso independiente autónomo, fueron decisivos para la conformación de esa generación de directores tan conocidos. De la Generación TV por ejemplo salió Arthur Penn, de quien se considera que inaugura el Nuevo Hollywood estrenando en 1967 Bonnie & Clyde.
Y en esta intersección viene a colocarse un poco Barbara Loden, la directora de Wanda**.** Su primer y único largometraje como directora puede recordar a Bonnie & Clyde (también hasta cierto punto a otro estandarte como Easy Rider del 69) pero recurriendo a un minimalismo muy experimental, más de la onda del New American Cinema Group. Mientras se le identificaba con otro padre del cine independiente estadounidense como John Cassavetes, Loden resultaba asimismo venir de la realeza del Hollywood clásico, al haber protagonizado Esplendor en la hierba (1961) y haberse casado con su director, el conocidísimo (por cineasta inconmensurable y, ay, chivato despreciable durante la caza de brujas) Elia Kazan. Loden también había brillado como actriz de teatro en una obra que dirigió el propio Kazan y escribía Arthur Miller en torno a la experiencia con su difunta esposa, Marilyn Monroe… tocándole a Loden interpretar a la susodicha Marilyn. Se titulaba Después de la caída.
Loden pudo sacar adelante Wanda pidiendo favores a sus amigos de la industria y bastándole unos 100.000 dólares para montarlo todo (una sola cámara, actores no profesionales, apenas siete personas en el equipo). Se basó para escribir la película en una noticia del periódico que le había cautivado a mediados de los 60: una mujer cómplice de un atraco que le había agradecido al juez su sentencia. ¿Cómo podría ser la cárcel un alivio para nadie?, se preguntó Loden, escribiendo un personaje que interpretaría ella misma también con un poderoso sesgo autobiográfico: el de alguien que sentía que nunca había estado en control de su vida.
Wanda tuvo cierto éxito crítico, rascando premio en el Festival de Venecia, pero careció de un estreno amplio y las reivindicaciones tardaron en llegar: Loden, que falleció de cáncer en 1978, no llegó a disfrutarlas con vida. Hoy se le considera un título clave del canon feminista, circundado en su época por las obras de Agnès Varda, Chantal Akerman o Martha Coolidge.
¿Qué os ha parecido la peli?
