Slow Club de lectura #2: Hamnet (Maggie O'Farrell, 2020))

Muy buenas, choquejuerguistas. Abrimos hilo para el segundo libro que leeremos y comentaremos: ‘Hamnet’, novela de Maggie O’Farrell. Se trata de una obra relativamente reciente (la traducción en castellano apareció en 2021), que cosechó tanto el éxito de ventas como el aplauso prácticamente unánime de la crítica. En breve, además, se podrá ver la adaptación cinematográfica, dirigida por Chloé Zhao y protagonizada por Jessie Buckley y Paul Mescal.

¿Y de qué va? Pues yo creo que basta con saber que es un acercamiento a un episodio de la familia Shakespeare (sí, la de William) que guarda relación con una obra muy famosa del escritor.

Recordemos que el hilo no tiene caducidad, que cada persona que quiera leerlo lo haga a su ritmo, y que comente cuando quiera (mientras avanza, cuando termine o lo que cada cual prefiera). Solamente hemos de tener en cuenta que, si vamos a comentar algo susceptible de ser spoiler, lo indique nos al publicar.

¡Buena lectura!

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Gracias por hacerte cargo, @Jose! Ayer empecé a leerlo y la verdad que pinta bien guapo, me esperaba como una cosilla más abiertamente dramática y en este primer tramo esto parece Shirley Jackson.

(ánimo a quienes vayáis a sacar el libro de la biblioteca, que por lo menos en Madrid se están celebrando los juegos del hambre con él)

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Parece que voy a hacer honor a lo de “Slow”, porque me lo he comprado de segunda mano y no me llega hasta el trece de octubre.

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En mi caso también será slow, estoy con el tercero de El problema de los tres cuerpos y me quedan 500 páginas todavía, así que igual tardo un mes en empezarlo.

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La verdad es que el libro me ha enganchado de lo lindo y ya llevo más de la mitad, así que un par de observaciones sin spoilers (espero).

-Antes había mencionado a Shirley Jackson y es que tal cual: Agnes me recuerda muchísimo a la Merricat de Siempre hemos vivido en el castillo, y también me remite a ella el estilo con el que nos metemos en su cabeza y en su lógica “brujeril”. Está fenomenalmente retratado su vínculo con la naturaleza y esto me lleva a pensar en uno de los puntos fuertes de la novela, que es lo bien que describe las relaciones de los personajes. Sobre todo teniendo a Agnes como foco, claro, que indudablemente es aquel por el que O’Farrell siente más afinidad. Me parece fabuloso lo certeramente que transmite la camaradería instintiva con su suegra, la distancia inevitable con su marido, el afectuoso vínculo con su hermano Bartolomew…

-No sé si esta es una lectura muy prematura, pero lo que más me está emocionando del libro por ahora es el sacrificio que tiene que tomar un entorno familiar cuando un miembro resulta tener una vocación que le aleja de él. Una vocación que claro, en el caso del marido de Agnes es más grande que la vida, y es increíble la sencillez a la vez que complejidad en que se describe esta tensión; pienso por ejemplo en cuando al marido le dicen que Agnes ha percibido que “tiene muchas cosas en la cabeza”.

La verdad es que me está pareciendo una novela apasionante, no me la esperaba así para nada. Y hay una cosa de cierto capítulo (una especie de fuga de la trama principal) que también molaría comentar teniendo en cuenta que la novela se publicó justamente en 2020.

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Yo ya lo leí hace un par de años, así que lo revisado de nuevo, teniendo en cuenta lo que más me gustó, conmovió y condicionó mi lectura (tampoco van spoilers): la escalofriantemente atinada que es la descripción del amor entre Agnes y su pareja, entre los dos niños y, sobre todo, en el sentimiento del padre, el escritor, hacia sus hijos.

Ya lo he comentado alguna vez, pero tener hijas ha sido la experiencia más apabullante de mi vida, y las ficciones en las que se aborda con un mínimo de cariño las relaciones paterno-filiales siempre me dejan tocado.

En ‘Hamnet’, el compendio de cariño, ausencias, empatía, aciertos y errores del padre de los niños me parece de una honestidad y una precisión impresionantes. No soy alguien demasiado emotivo en general, pero algo así es un torpedo para mí como lector.

Después de esto, ya dejo para más adelante hablar de estructuras narrativas, tonos y demás :wink:

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Grande @Jose haciendo el carro del club. Esta tarde me paso por la biblio a ver si lo tienen. Ganazas

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Yo creo que estoy igual que la mayoría, no sé que ha pasado ahora con ese libro que todas las bibliotecas han decidido cogerlos para sus clubs de lectura y hay una lista de espera larguísima, así que o al santo grial de los pdf o con suerte lo consigo de segunda mano.

Compis de saga porque justo sigo en la mitad del segundo, que al parecer aún no se ha terminado de poner interesante y todo el mundo me hace sentir el meme del hombre picando piedra que se da por vencido justo antes de llegar al oro. El primero fue una bestialidad de bueno pero el comienzo de este con todo el tema político está siendo complicado.

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Igual hay que abrir un hilo de la trilogía :wink:

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A qué segundo libro te refieres? Me he perdido.

Al segundo de la trilogía de Los tres cuerpos, se llama El bosque oscuro (pensé que había respondido a un comentario especifico pero creo que puse el texto en la charla general jajaja, perdón por la confusión)

¿Puede ser este el empujón que necesitaba para leer Hamnet de una vez? Es posible.
El problema es que un par de veces que lo intenté pillar en la biblio del pueblo siempre estaba cogido y ahora acabo de mirar y también (parece que es un asunto a nivel nacional), pero lo seguiré intentando.
Una duda… ¿hace falta tener conocimiento amplio de la vida/obra del William? Porque ahí voy justito, y no sé si va a ser un problema (es una de las razones de que nunca me haya puesto con el libro).

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Por suerte el pdf está bastante facilito de conseguir porque en mi biblio tambien está pillado :confused:

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En absoluto, de hecho el libro se esfuerza mucho en disimular que va sobre Shakespeare

(ya lo terminé, a ver si en breve pongo alguna observación)

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Veamos, pues al final con Hamnet me ha pasado algo similar a Rascacielos y el entusiasmo ha ido disminuyendo conforme avanzaba en la lectura jeje. Pero no de forma tan brusca como en la novela de Ballard, simplemente es que he ido percibiendo ciertos rasgos del estilo de O’Farrell que no me convencen y que creo que devalúan la grandeza conceptual indudable que tiene la novela.

Estos rasgos sobre todo aluden a cómo describe el monólogo interno de los personajes, siempre a través de preguntas retóricas o repeticiones de ideas, que imagino que quieren reflejar la intensidad de lo que sienten pero que a mí me remiten a cierto melodramatismo barato, incluso amateur. Y lo he notado más en la segunda parte de la novela porque claro, es cuando ocurre “lo gordo” y O’Farrell siente la necesidad de recargar las tintas emocionales. Esto me ha terminado distanciando, porque el drama es tan directamente doloroso y emotivo que me sobra tanto subrayado.

Ahora bien, como digo lo mejor que le veo a la novela es lo nutritiva que es a nivel de discurso. Evidentemente gira en torno a la pérdida, el duelo y la maternidad, pero a mí sobre todo me ha parecido estimulante desde el ángulo de la fabulación histórica y desde cómo aborda el ejercicio de la ficción.

En primer término, lo de la fabulación, pues lo que es de esperar: es increíble cómo de una anécdota familiar se pregunta por el fondo de la obra de Shakespeare y por su figura como genio visionario, ubicándola en un entorno donde es imposible que dicho genio sea correspondido por la gente de alrededor y, más dramático aún, donde es imposible que eso le sirva para conectar con Agnes.

Que es justo lo que nos lleva a lo que decía de la ficción: hay algo muy bello y doloroso en cómo Hamnet habla de lo necesaria que es la ficción en paralelo a lo insuficiente que es. No quiero entrar en spoilers (a lo mejor ya se me ha escapado algo) pero creo que Hamnet habla sobre todo de esa dualidad entre la ficción como necesidad y la ficción como huida (que bien puede ser cobarde en ciertos términos), incidiendo además en la faceta de “privilegio masculino” de la ficción: quién puede permitirse practicar y usar la ficción así, quién va a medrar con ello, quién va a ser alabado por lo universal de su talento, y quién sufriendo mucho más no va a tener escapatoria.

No sé si esto último lo estoy explicando bien, pero es lo que más me ha interesado de la novela y creo que es donde está la auténtica clave de su relevancia, no tanto en su sensible acercamiento al duelo o a lo que sea.

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Pues vamos a seguir con el tema…

Desde el punto de vista de su estructura y su forma, me parece que ‘Hamnet’ se abraza con mucho entusiasmo (quizá demasiado) a fórmulas que se relacionan con eso de “se lee bien” tan bestsellero: la alternancia en los puntos de vista (que contribuyen a diversificar la acción y a demorar la resolución de los conflictos en un clímax que los acaba reuniendo a todos) o, sobre todo, arrimarse a un tono melodramático cuyos efectos adversos son siempre jodidos de soslayar (y que @alcoronag ha señalado ya).

Pero coincido también con Alberto en que lo importante de esta novela está en el discurso. Y en mí segundo acercamiento al libro destacaría dos cosas: en primer lugar, la reflexión sobre la figura del artista, y, en segundo lugar, de nuevo la paternidad issues.

Con respecto a lo primero: creo que, complementando a es visión sobre la ficción, ‘Hamnet’ propone una mirada sobre el artista como una interesante mezcla entre lo mítico/sacralizado (el artista como persona en contacto con una forma distinta de pensar y representar el mundo) y la propia desmitificación (el artista como alguien tan separado del mundo que presenta una ineptitud patética para lidiar con la vida). Usar a Shakespeare diría que responde, en ese sentido, a dos cosas: lo oportuno de su devenir biográfico, y lo universal de su figura como encarnación del concepto de escritor.

‘Hamnet’ ejemplifica claramente la distancia entre alguien que afronta la pérdida desde la creación artística, pero, lejos de realzar esa postura, la hace palidecer al ponerla al lado de cómo encara Agnes, la madre, la no-artista, esa misma situación.

Eso enlaza con lo segundo que destacaría: la, en ocasiones soterrada, pero siempre presente, reflexión sobre la paternidad. Me ha vuelto a dejar tocado (supongo que releer esto y ver al mismo tiempo estos días ‘De tal padre, tal hijo’ de Kore-eda, que no la había visto aún, no iba a ser gratis), y me reafirma en un pensamiento que tengo a menudo. A saber: la necesidad de ficciones en las que se problematice la figura del padre, más allá de lugares comunes, con toda las sutilezas presentes ahí.

Lo dejo aquí a la espera de leer vuestros comentarios, ¡seguimos!

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En otro momento me lanzaré a comentar con más detenimiento sobre Hamnet, pero de momento os dejo esto por aquí, por si le interesa a alguien. Niños gratis es un podcast de literatura en el que fantaseas que hablas con todos tus colegas del colectivo sobre un libro, con vino y tiempo. Vamos, un sueño. También es una editorial independiente. Hamnet - niños gratis* - Podcast en iVoox

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Joder, cómo me gusta De tal padre tal hijo jaja, mi favorita de Koreeda!

Muy bien explicado lo que dices de la desmitificación, Jose. Es curioso porque la autora inevitablemente le da como mucho enigma legendario a la figura de Shakespeare con lo de no decir su nombre nunca y tal, pero al mismo tiempo la idea que te da siempre de él es la de un pobre hombre confundido y algo egoistón; supongo que porque el punto de vista que más importa al final es el de Agnes.

Tengo mucha curiosidad por ver qué harán en la peli. Por curro tuve que verme hace poco Shakespeare in love, que no la había visto nunca, y me pareció una chusta a la hora de acercarse a la figura del escritor y reflexionar sobre su obra: Hamnet creo que lo hace mucho mejor pese a no tenerlo de protagonista como tal.

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La comparación entre ‘Hamnet’ (a la espera de ver la película) y ‘Shakespeare in love’ es un buen melón.

A mí ‘Shakespeare in love’ en su momento me gustó, incluso la vi en el cine. Años después, pensé que habría morado mucho más si hubieran tenido las narices de hacer algo rollo ‘Zak y Miri hacen una porno’ pero con ‘Romeo y Julieta’: una cosa como ‘Will y Viola hacen una movida’, pero claro, Tom Stoppard y Kevin Smith deben de ser las personas menos parecidas del mundo.

Si ‘Hamnet’ le da mil vueltas es porque humaniza a un mito de la cultura occidental contrastándolo con su esposa (la que permitía materialmente la cristalización de su genio) y metiendo un dilema interno bien jodido (¿de qué sirve un máquina de la literatura si no sabes ni cuidar a tus hijos?). ‘Shakespeare in love’ se contenta con pensar que ha humanizado al genio metiéndole en una trama romántica tópica, y con una comedieta metateatral que, bueno, vale, pero no dejan de ser elementos accesorios frente a un acercamiento mucho más complejo como el de la novela.

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