Slow Cinefórum #14: Todos nos llamamos Alí (Rainer Werner Fassbinder, 1974)

De vuelta del verano nos plantamos ante un nuevo CineFórum. En principio el último que hacemos del modo que llevábamos hasta ahora (ciñéndonos a décadas y tal). En lo que vemos qué sucede de cara a octubre, concluimos a lo grande nuestra travesía por los años 70, tras estudiar Wanda de Barbara Loden, Touki Bouki de Djibril Diop Mambéty y Sonata de otoño de Ingmar Bergman.

Justo después de Bergman, y quedándonos justamente en esa República Federal Alemana donde produjo su Sonata, acudimos a otro director inmensamente consagrado, y alemán para más señas. Quizá Rainer Werner Fassbinder necesite algo más de presentación, aunque no deja de ser un cineasta de influencia notoria en gente tan ilustre como Pedro Almodóvar, François Ozon o Todd Haynes. Añadiría, en un ángulo más underground de Españita, a Marc Ferrer, que justo hace un par de años se marcó un remake bastante curioso de la película que nos ocupa, Reír, cantar, tal vez llorar.

¿Y cuál es la película que nos ocupa? Todos nos llamamos Alí, muy mejorable traducción al castellano de Angst essen seele auf (“El miedo se come el alma”), que Fassbinder escribió y dirigió en 1974. Fassbinder vendría a integrar, junto a Werner Herzog o más tardíamente Wim Wenders, un Nuevo Cine Alemán que tendría correspondencia con esos nuevos cines que llevamos meses analizando, siempre con la Nouvelle Vague como centro gravitatorio. En este caso, y ya que hablamos de una República Federal Alemana marcada por las divisiones y traumas de la II Guerra Mundial, de una correspondencia que tardó lo suyo en concretarse, y que dista de tener un corpus formal definido.

Las inmensas diferencias entre Herzog y Fassbinder así lo indicarían, aunque sobre todo se aprecia en la propia evolución del segundo. Fassbinder empezó de dramaturgo con una gran preocupación entre lo social y lo vanguardista, hasta que a principios de los 70 descubrió el cine de Douglas Sirk y todo cambió para él. Pasó a querer hacer “películas como las de Hollywood, pero sin la hipocresía”, acuñando lo que se denominaría “melodrama distanciado”. Esto es, un melodrama tan emocional y formalista como el que más, pero muy meditado en cuanto a sus efectos políticos y discursivos.

Fassbinder murió por una sobredosis a los 37 años, pero trabajó a un ritmo tan enloquecido que su producción (tanto cinematográfica como teatral y televisiva) es bastante extensa, y reúne todas estas preocupaciones reivindicativas. Todos nos llamamos Ali quizá sea su película más famosa (ahí ahí junto a Las amargas lágrimas de Petra von Kant, cuyo original teatral ha sido adaptado y representado a lo largo del mundo), en cuanto a su denuncia del racismo a través del romance entre un inmigrante árabe y una mujer mayor. Este inmigrante, Alí, está interpretado por El Hedi ben Salem, que en la vida real fue pareja de Fassbinder: un noviazgo realmente turbulento y trágico (Salem terminaría suicidándose en una cárcel francesa, años antes de que Fassbinder le dedicara su último film antes de morir, Querelle).

Sirvan estos pocos datos para acercarnos a este gran clásico del melodrama. ¿Qué os ha parecido?

6 Me gusta

Hace unos años hicieron un especial de Fassbinder en la filmoteca de mi ciudad. Vi apenas dos de sus filmes, de sus inicios. A pesar de ser un fanboy de Godard y la nouvelle vague, no me terminaron de enamorar las propuestas del director alemán. Quizás hay veces que debería ser menos cabecota y empezar por aquellas películas que son más accesibles, como es el caso que nos ocupa. O igual es que esta vez he podido conectar con los personajes.

Me han encantado esos encuadres y distancias asfixiantes, casi de thriller psicológico, perfectos para denunciar esa mirada racista que tiene el mundo sobre los protagonistas. Esto ayuda también a que cuando por fin veamos planos más cercanos, están cargados de emoción, dejando que los actores hablen muchísimo sin decir nada.

Otro tema interesante es que el guion no necesita en absoluto que sus personaje sean perfectos (hasta la bondad y buenas intenciones de Emmi se cuestionan).

Muy buena recomendación, no sé cuándo le habría dado una nueva oportunidad a Fassbinder de no ser por el cinefórum.

2 Me gusta

No sabía que Fassbinder era seguidor del cine de Douglas Sirk, aunque, una vez lo ha comentado Alberto, parece evidente su vínculo (nota: Sirk para un futuro cinefórum estaría guapo).

La peli me ha gustado mucho por cómo hace orbitar todo alrededor de su tema: una crítica frontal e implacable al racismo (aderezada con acercamientos diría que bastante claros al feminismo y la conciencia de clase). El dispositivo formal está depuradísimo (sin caer en esa aspiración a la imperceptibilidad tan propia del mal Hollywood), sometido a la adecuada construcción estética del repertorio emocional al que invita la peli: indignación, alegría, ilusión, rabia, desconcierto.

Fassbinder me parece un autor mucho más directo, en el buen sentido, que Herzog o Wenders (singularmente pelmazo me parece este último), y en esta película creo que articula muy bien el tono melodramático con cierta extrañeza casi brechtiana que, y ahí es donde termina de ganarme, sigue con un cariño entrañable a sus protagonistas. En ese sentido, me gusta mucho cómo se dibuja el personaje del hijo del casero: en el momento en que comprueba que no hay irregularidades contractuales, se limita a ser educado y levemente alegre por ver feliz a la protagonista.

3 Me gusta

Aunque ya lo haya dicho Alberto en la intriducción… ¡que PUTA MIERDA de traducción! Normal que se rían de nosotros en América Latina.

Pero bueno, si vamos a la peli, creo que lo más destacable de ella es lo bonito, sobre todo la primera mitad y el final. Si es que solo el punto de partida ya te deja predispuesto a querer que te guste la peli. Y la verdad es que creo que la película va ganando en matices, en detalles y en riqueza en su comentario.

Lo malo de la peli, a mi parecer, es que es tan, pero tan formal que me ha costado sentir nada. Todas las facetas de la obra son tan estrictas y rígidas que, por ejemplo, las actuaciones no me llegan. La empatía llega por la historia, por los hechos, pero no desde la actuación.
Tampoco creo que la película esté especialmente escrita porque la sucesión de los hechos me parece muy poco natural y eso es algo que yo, en particular, necesito. Y como los actores actúan solo lo que dicen o hacen, uno a la vez y sin mucha conexión de uno a otro, el resultado se me queda robótico.

Lo mejor es que, incluso con eso, la película entra con una facilidad y sencillez admirable. La experiencia ha sido buena.
Seguramente lo interesante de la peli no sea tanto la peli, sino la conversación que se pueda tener sobre lo social.

PD: Ai, perdón. Necesitaba decír dos cosas mas:

  1. La traducción ahora es mejor porque he visto que el actor protagonista tiene una peli titulada “My name is not Ali”.
  2. Que bien viste el jodido Alí.
4 Me gusta

Es que los alemanes son así de emotivos. Rigidez como forma de expresarse. Y cuando hablas alemán tampoco puedes hacer mucho más.

Nah, ahora en serio, me estoy quedando bastante helado conforme más leo acerca de Fassbinder y su entorno. Salem, el actor que da vida a Ali, se casó de adolescente en Marruecos y tuvo 5 hijos. Cuando se acercaba a la cuarentena, se marchó a Europa dejando atrás a su familia. En Alemania conoció a Fassbinder, donde aparte de aparecer en varias de sus películas, comenzaron a salir juntos. Dos de sus hijos se mudaron a Alemania para vivir con la pareja.

La relación estuvo plagada de problemas en parte por la adicción al alcohol de Salem. Tras la ruptura, los problemas con el alcohol se acentuaron, hasta el punto de protagonizar una pelea en un bar de Berlín que acabó con cargos criminales. Fassbinder y sus amigos ayudaron a Salem, lo llevaron a Francia pero allí fue detenido e ingresó en prisión. Pocos años después de iniciar la condena, se suicidó en la cárcel. Pero ojo con las informaciones que se puedan encontrar: aparentemente, las primeras noticias que se publicaron decían que había fallecido por un infarto. Se confirmó más tarde que fue un suicidio. Y Fassbinder no recibió la noticia del fallecimiento hasta casi 5 años más tarde, justamente poco antes de su muerte por sobredosis. La última película del director está dedicada a Salem.

Hay un documental publicado en 2011 sobre la vida de Salem, Jannat ‘Ali (My Name Is Not Ali)*. En FilmAffinity no hay valoraciones y en Letterboxd apenas tiene más de 200 visualizaciones, así que la película egipcia de Viola Shafik no debe de ser fácil de encontrar. A día de hoy buena parte de la información sobre Salem y su relación con Fassbinder nace de dicho documental. Por lo que he podido leer en comentarios, Fassbinder no sale bien parado, con hasta acusaciones de racismo a pesar de lo que puede dar a entender la propia película de Todos nos llamamos Ali y su relación con Salem.

Evidentemente esta visión puede tener muchos sesgos, aunque las polémicas con Fassbinder dan para muchos libros. De nuevo, a pesar del contenido de su obra, también se le ha tildado de homófobo. ¿Alguien que haya visto Las amargas lágrimas de Petra von Kant?

*Justamente estaba escribiendo esto cuando Genis lo ha mencionado! Vamos a tener que vernos el documental para completar este cinefórum.

3 Me gusta

Justo encaja con una idea que no ha dejado de rondarme mientras veía la película. No puedo evitar la sensación de que el mensaje sobre racismo es “los alemanes/europeos necesitamos tiempo para normalizar esto, pero es que los migrantes son incapaces de abandonar sus costumbres barbáricas”. Creo que a nivel de discurso sobre la migración ha envejecido regular, tanto por esta superioridad moral como porque Emmi no puede evitar mostrar a Ali como un trofeo exótico, a pesar de que realmente le quiera. Pero esto también quiere decir que hemos avanzado como sociedad y revaloriza la peli como testimonio histórico. Y seguro que en su día sí era un mensaje progresista.

Me choca lo normalizado que tiene Emmi el nazismo, que es casi una curiosidad turística más que una barbarie. “Vamos a este restaurante, que venía Hitler”. O la idea de “bueno, en esos años locos todo el mundo hizo sus cosillas”. Y creo que Fassbinder no es del todo consciente de esto. Porque si lo fuera, quizás el primer marido de Emmi hubiera sido un judío polaco y no solo un polaco (creo que no se especifica, pero tampoco he percibido ninguna señal de que lo sea; se me puede haber pasado). Se me queda cojo el discurso de “antes también eramos racistas con los polacos y mira ahora… es cuestión de tiempo que no linchemos a los árabes”. Porque es una discriminación tanto étnica como religiosa.

En resumen, muy interesante y estimulante la peli y su contexto. Buen broche para el Cinefórum por décadas.

PD: ¿en ese bar nadie se acaba las consumiciones?

1 me gusta

No creo que sea tanto el discurso de la película como la visión que tiene Emmi de otras culturas. Al menos desde mi perspectiva, no he visto que Fassbinder retrate a Ali y a sus amigos como personas que deberían adaptarse mejor a la sociedad y que todavía arrastran malas costumbres. Creo que intenta mostrar a Emmi como una persona que a pesar de su amor hacia Ali también puede caer en prejuicios racistas y que ciertas acciones (como cuando enseña a su marido como un trozo de pescado) son problemáticas al margen de las buenas intenciones que pueda tener.

Y hay momentos, como cuando Ali se enfada porque quiere comer cuscús, que no los veo como una burla o crítica hacia los inmigrantes. De hecho, me pareció una escena bastante genuina. Un conflicto muy típico en relaciones interculturales, donde una vez pasada la fase de luna de miel al que le toca vivir fuera empieza a añorar su comida, sus custombres, etc. y la otra parte no termina de comprender esa disforia.

Sobre el nazismo, a mí me ha parecido que Fassbinder quiere mostrar a una sociedad donde las ideologías tan extremas tienen cabida y que efectivamente el nazismo contó con un gran apoyo popular (además, creo que la película se basa en Munich, que es una ciudad que tiende hacia el conservadurismo), que a veces en las películas parece que los nazis son solo los malos uniformados y no tu compañero de trabajo o el panadero que se queja de que últimamente hay mucho extranjero.

PD: Y qué me dices de esa cerveza que es todo espuma, muy alemán no sería este Fassbinder si no mandó repetir esa escena.

2 Me gusta

Me he perdido un poco, ¿cuales son esas costumbres barbáricas? Yo leí la peli como que es precisamente Emmi la que, una vez normaliza estar con Ali, pierde interés en él y sus costumbres. Que Ali se tenga que ir fuera de su casa para poder comer cuscús me pareció increible. No es costumbre ni capricho, comer lo que nos gusta, comer lo que nos hace sentir en casa… Me pareció super acertado.

Y sobre el racismo, es que no hay nadie que con el tiempo normalice nada. En la tienda quieren recuperar a un cliente (su dinero), su hijo quiere hacer las paces porque necesitan a una niñera gratuita y en el trabajo, es que ahora hay otra a quien maltratar y marginar (y Emmi es complice). Todo es interesado.

Para mi la riqueza en el mensaje esta ahí, que al principio Emmi y Ali son victimas, con el tiempo Emmi vuelve a ser complice y Ali se queda tan solo como antes.

Recordemos que el racista, por ejemplo, no tiene nada contra Omar. Mi cuñao es capaz de ser amigo de Moha, llevarse bien y darse la mano. Pero luego vota a Vox. Que Emmi sea nazi es completamente consecuente con el personaje y la pelicula, creo yo. Y pues otro detallito que apunta fino. Creo yo, vamos.

3 Me gusta

Lo de las “costumbres” (muy entrecomillado) lo decía por Ali acostándose con la chica del bar, como ejemplo. En la parte final, cuando la gente ya acepta a Ali, ya sea por el dinero, por favores que pueda hacerles o genuinamente, es él quien se aleja. Que es precisamente por la disforia que comenta @charliewoodhead, ahí es cuando siento que Fassbinder da por hecho el trabajo de los alemanes en el proceso de integración. Y aún queda trabajo por delante.

Eso es exactamente. La única diferencia es que yo veo ese mensaje como algo que extraemos desde nuestro prisma contemporáneo y no siento que la película lo plantee como algo problemático. Es decir, que al final veo a Fassbinder como a Emmi: un cómplice. Pero bueno, al final es solo una percepción y solo el propio director podría (tarde) sacarnos de dudas sobre si esta idea fue consciente o no.

Vaya, que habéis explicado mejor que yo lo que quería decir.

¿Pero creéis que presenta el adulterio como algo cultural? Yo no tuve esa sensación. De hecho, lo sentí como un tropo narrativo como otro. Una forma de mostrar que Ali se aleja porque Emmi lo ha echado de mala manera (emocionalmente).

Por cómo es la relación, que se nos muestra especialmente afectiva, lo leo como poligamia más que como adulterio. Necesita una esposa alemana y otra árabe (aunque no lo sea, es el contexto que representa) para cuando le da la morriña. De ahí que lo asocie a algo cultural.

Qué bueno leeros, como siempre. A mí la peli me gustó muchísimo, aunque más por cuestiones formales que discursivas. El planteamiento de las dinámicas racistas a veces da pie a cosas muy sugerentes (sobre todo en la segunda mitad, donde la peli se instala en un terreno ambiguo violentísimo) pero otras no me termina de convencer en absoluto. Por motivos que ya habéis enumerado, a lo que yo añadiría la exotización del cuerpo de Ali y en esa línea un subrayado algo caricaturesco, diría, de las cosas que le separan de Emmi.

Pero al margen de las pegas, buf, me ha apasionado realmente cómo dirige Fassbinder. Cada plano y cada giro de cámara es una obra maestra y tiene una inventiva fabulosa (los primeros minutos me parecieron particularmente hipnóticos). Y luego también la foto, que es increíble y una digna heredera de Sirk (de quien parece estar homenajeando en concreto Imaginación de vida). Ha sido bonito descubrir a Fassbinder porque, además, creo que ahora entiendo mejor de dónde sale un estilo tan particular como el de Almodóvar.

Que bonita. Supongo que es lo más básico que se puede decir, pero no dejar de ser esto un melodrama. Y en eso a mi me ha funcionado la mar de bien.

Sobre el tema del discurso sobre el racismo, no acabo de ver los recelos que le ponéis. Aunque es un recurso tal vez un poco basto, a mi me ha cuadrado todo con el tema de la úlcera. Quiero decir, estaba un poco fuera cuando Alí se empieza a distanciar pero ese final te hace volver atrás para pensar en la situaciones de estrés. Cuando Alí pide Cous-cous, acababa de tener que trabajar para una señora que le ha llamado literalmente mierda y aguantar tener que ver al hijo que reventó un televisor por él (no se como expresar esto bien pero básicamente: que le agredió violentamente). Lo del cous-cous creo que es lo de menos, sólo es una forma de decir sin poder decir. Cuando vuelve a irse con la camarera es en la escena del “trofeo” con las amigas, etc. Desde el principio de la película vemos que la forma con la que Alí convive con el racismo es a base de “da igual”. Creo que todas las “malas acciones” quedan explicadas como vías de escape. Al final, lo que cuenta Emmi en la escena de las mesas amarillas (mi favorita, por fotografía, guión, actuación…todo) es lo que ha sentido después de unos pocos días de racismo indirecto. El final es: y esto es lo que pasa si lo sufres todos los días. Tal vez habría preferido un final más sutil para que llegaras por tu cuenta a esa conclusión, pero entiendo perdería algo de crítica social (¿de verdad los inmigrantes tienen úlceras a ese ritmo?).

El giro más inteligente me parece la vuelta de vacaciones. Creo que justamente es una crítica al “wishful thinking” de, “con el tiempo, se pasará”. Yo creo que el mensaje de la película es: ni con el tiempo, ni con el capitalismo. Ya lo dice el tendero: en los negocios no se pueden tener escrúpulos. El capital ocultará el racismo cuando le interese, pero sólo lo mete debajo de la alfombra. Por desgracia, la película ha envejecido demasiado bien en este sentido.

Si veo que fomenta de alguna forma la discriminación es fomentando el tópico de “los alemanes son todos nazis”. Por otro lado, ¿soy el único que tiene ganas de ir al italiano donde comía Hitler? Me parece una cosa loquísima (quiero creer que es verdad).

Ah y como curiosidad, la frase del título original “el miedo devora el alma” ¿puede ser la inspiración de Dune para “el miedo mata a la mente”? He intentado buscar un poco pero no he encontrado nada sobre el tema. ¡También podría ser que fuera al revés!

2 Me gusta