Slow Cinefórum #1: Johnny Guitar (Nicholas Ray, 1954)

Buenas Choquejuerguistas! Doy inaugurado por aquí oficialmente el hilo dedicado a Johnny Guitar, primera película del llamado Slow Cinefórum donde iremos comentando mes a mes una peli interesante adscrita al cine clásico (o simplemente cualquier peli que tenga unos añitos).

Vamos entonces con una peli mítica de la que os adjunto unos cuantos detalles jugosillos: se estrenó en 1954 y, aunque pueda parecer de entrada una superproducción quintaesencial de Hollywood, lo cierto es que se trata de un título bastante raro. No fue exactamente un fracaso en taquilla (porque, de hecho, fue más bien independiente y no costó mucho dinero, lo financió una productora experta en westerns de Serie B como es Republic Pictures), pero la fama legendaria que ostenta actualmente se debe más bien a revalorizaciones posteriores. De hecho fue un film de culto para los directores y críticos de la Nouvelle Vague: a los franceses les apasionó que fuera una película tan extraña y excesiva, Truffaut llegó a decir de ella que era como “La bella y la bestia del western”. Y, en esta línea de filias europeas, conviene añadir que Almodóvar le hizo un homenaje directo en el 88 con Mujeres al borde de un ataque de nervios.

Creo que es fácil comprender esa afición por ‘Johnny Guitar’, ya que aun perteneciendo a la edad dorada del western en los años 50 es bastante rupturista para el género. Aunque se titule ‘Johnny Guitar’ la protagonista total es una mujer, Vienna, y la interpreta una diva legendaria de Hollywood desde el cine mudo como es Joan Crawford. El susodicho Johnny Guitar es más bien secundario y le interpreta Sterling Hayden.

Hay muchas vías para comentar ‘Johnny Guitar’. Está su posible carácter de metáfora sobre la caza de brujas de McCarthy (reflejada en cómo el pueblo se moviliza contra el casino de Vienna) y desde luego su considerable feminización del género: no es solo que Crawford sea la protagonista sino que la villana principal también es una mujer, Emma (Mercedes McCambridge, que al parecer se llevó fatal con Crawford en el rodaje).

También está su pertenencia a la obra de un cineasta icónico de estos años que habría quien podría considerarle un autor con todas las de la ley, Nicholas Ray. Un director que empezó en ligas independientes (debutó en 1949 con Los amantes de la noche, considerada un ensayo para Bonnie y Clyde y, por tanto, para el Nuevo Hollywood de los 60/70) y más tarde se codeó con las grandes estrellas de la época colándolos en películas muy chocantes y antipáticas. Antes de recurrir a la mítica Crawford colocó a Humphrey Bogart como un guionista sospechoso de asesinato en En un lugar solitario (la relación de Ray con la industria siempre fue muy ambivalente), y luego de ‘Johnny Guitar’ tuvo una relación muy profunda con James Dean, a quien dirigió en Rebelde sin causa. La prematura muerte de Dean fue devastadora para él.

Ray era un director muy intenso. Todas sus películas tienen retratos psicológicos extremos y, una vez salta al color, una paleta desquiciada (no hay más que ver el Technicolor de ‘Johnny Guitar’, que parece casi de dibujos animados). Tuvo una vida privada muy agitada (era bisexual, lo que ha movido a que se estudie mucho su cine según sus posibles ramificaciones queer) y desarrolló una trágica adicción al alcohol y las drogas.

Y poco más que añadir de momento, salvo que a un servidor le parece una masterpis absoluta jaja. Os cedo la palabra. ¿Qué os parecido ‘Johnny Guitar’?

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Viendo la película tuve algún momento de pensar “esto parece casi más teatro que cine”. No le di mayor importancia, pensé que era por la forma de actuar de la época, que no me es tan familiar. He estado intentando explicar esta sensación y creo que donde mejor se ve es en la gran escena del salón de Vienna. El escenario es arquitectónicamente sencillo, pero con espacios bien marcados, como la parte de arriba de la escalera donde está la dueña cuando llega la gente enfurecida. Esta turba funciona un poco como el coro en una ópera o en una tragedia clásica. También hay conversaciones entre dos o tres personajes en medio de la escena que están “aisladas del mundo”, pese a estar en pleno meollo de la acción. Como si el foco se les pusiera encima y nos olvidáramos del resto.

Como digo, inicialmente no le di mucha importancia a esto. Pero, ¿y si fuera algo consciente? No he visto mucho cine de la época, pero no recuerdo que en otras películas de los 50 esto me llamara la atención. Y en otros momentos de Johnny Guitar tampoco noté tanto esta supuesta teatralidad.

A partir de aquí viene el gorrito de papel albal: podemos plantear el cine con realismo e inmersión, mientras que el teatro sería una mentira que elegimos creernos (estamos viendo el telón, el escenario, los focos…). Entonces tendría sentido que el local de Vienna sea una mentira: ella sabe que no va a estar ahí cuando llegue el tren, que la gente del pueblo no lo va a permitir. Lo mismo ocurre con Johnny, sabe que no puede huir de las armas. Estos son los personajes que más sufren la teatralización. Por el contrario, el coro es la propia realidad (y el capitalismo, que para algo Emma es banquera), que barre las fantasías y esperanzas de los protagonistas. Y la banda de Dancin’ Kid son pragmáticos: en teoría no han matado al hermano de Emma, pero se adaptan a esa realidad impuesta.

Está bastante cogido con pinzas y, de hecho, el planteamiento parte de una simple sensación. Me falta mucho contexto, pero puede que simplemente se deba a lo que ha escrito @alcoronag del perfil bajo de la producción y, por tanto, que sea un lenguaje algo distinto al de otras películas de la época que conozco. Es probable que incluso no haya esta teatralidad y todo sea una paranoia mía. ¿Veis muy loca la teoría?

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A mí también me llamó la atención ese arranque con la larguísima secuencia del local de Vienna, que prácticamente se come todo el primer acto de la película. De hecho, me pareció curioso que la película empiece con un asalto a una diligencia (uno de los grandes clichés del western) que se despacha en un plisplás con un plano lejano, para dar paso a esa escena de interior.
Al leer a @alcoronag llegué a la misma conclusión que @Koznarov , y no sé hasta que punto este arranque es una decisión buscada o si tiene que ver con temas de presupuesto.

Cambiando de tema, a nivel visual me flipó el recurso de que todo el grupo de perseguidores vayan “uniformados” de negro… ¡porque vienen de un entierro! Y el contraste con el vestuario de Vienna (el vestido blanco con el que la capturan y las camisas horteras que se va poniendo después) me parecio una maravilla.

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A mí me ha encantado empezar con ‘Johnny Guitar’, porque es una excusa perfecta para discutir varios postulados sobre el cine clásico de Hollywood que se consideran prácticamente axiomas.

Para empezar, esa idea de que al cine clásico lo caracteriza el hecho de que oculta su carácter de artefacto, de obra construida, para obligar al espectador a zambullirse en la trama. Como ha señalado @alcoronag con el color, o @Koznarov con el marcado carácter teatral de la peli, ‘Johnny Guitar’ está llamando constantemente la atención sobre sí misma como un artificio, y no una historia naturalmente contada.

Eso hace de esta peli un western muy raro, casi una obra de frontera entre el universo mítico erigido por el John Ford de ‘La diligencia’ y el cuestionamiento del canon del género que el propio Ford articula en ‘El hombre que mató a Liberty Valance’. ‘Johnny Guitar’ sería una mezcla alucinada entre el núcleo duro del western (desde lo iconográfico hasta un tema como el choque entre civilización y los códigos pre-legales) e innovaciones tales como su carácter de pieza de cámara (con una cantidad insólita de secuencias de interior) o su descarada relectura de los roles de género.

No puedo dejar de mencionar también que el rol desempeñado por Johnny, por alguna extraña razón, me recuerda mucho al Max de Tom Hardy en ‘Mad Max: Fury Road’: un presunto protagonista que acaba desempeñando con brillantez el papel secundario de apoyo a una protagonista sobrada de personalidad.

En fin, que un peliculón, menudo comienzo guapo del Slow Cinefórum :wink:

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Ueee!! Que maravilla! Cine Forum veraniego!
Sabía algunas cosas y datos sobre la película, pero con lo poco que me he podido empapar estos días me he dado cuenta de lo compleja y rica que es.

A mi toda la parte del salón de Viena, los primeros 40 y pocos minutos, me parecen absolutamente hipnóticos, rozando el delirio. En lo formal y en lo temático.
No lo había pensado así, pero tiene todo el sentido que el propio salón de Viena, una construcción mítica en mitad de la nada, fantasmagórica, una aparición ante la que se topa Johnny Guitar, sea un espacio puramente teatralizado.

Creo que Ray buscaba esa sensación de asistir a una ópera, a contemplar mitos vivientes. Lo hace a través del diseño de producción, el escenario (parte del salón está excavado en roca), el vestuario (de opuestos. Como habéis señalado, el grupo del pueblo van de riguroso negro al venir de un entierro, mientras que Viena transforma su vestuario a lo largo de la película), el sonido (la ausencia de música extradiegética en el salón (de esto hablo de memoria, igual me equiovoco); cuando Viena pide a uno de sus empleados que siga girando la ruleta), el uso teatral/operística de los espacios, el intercambio de roles del western (la fuerza la llevan ellas, ellos están siempre en un segundo plano, pasivos); el uso del TrueColor que de tan loco rompe la realidad…
Para mi es un western histérico (no llega a ser camp del todo, ¿no? No es algo sobre lo que esté muy puesto pero entiendo que tiene algunos componentes), que rompe todos los marcos del género e intenta establecer otros.

Y sólo he hablado de (algunos detalles) del primer acto, jajaja

Tengo pendiente leerme un ensayo de los 90, The Competing Tunes of Johnny Guitar: Liberalism, Sexuality, Masquerade, de Jennifer Peterson, que habla en profundidad sobre las cuestiones de género que maneja Johnny Guitar y tiene muy buena pinta. Lo he descargado de aquí

Por otro lado, os dejo un video ensayo en dos partes que sirve para contextualizar Johnny Guitar dentro del western (y menciona entre otros el ensayo de Peterson) y la importancia del género de sus protagonistas dentro del western (entre otras cosas, que son casi dos horas jaja)
Parte 1
Parte 2

Para terminar, desconocía que Nicholas Ray fuera bisexual, ni que hubiera tenido una vida tan de locos, pero me encaja perfectamente.
Perdón si parece un poco frívolo, pero una anécdota que me dejó a cuadros fue que Nicholas Ray en los 50 pilló a su mujer de entonces, la actriz Gloria Grahame (con quien tenía un hijo), en la cama con Tony Ray (hijo del director de un matrimonio anterior) cuando este tenía 15 años. Grahame lo dejó y se casó con Tony Ray y tuvieron otros dos hijos. Y esto que en cualquier vida sería una cima, en la de Nicholas Ray estará en el top 5 jajaja

Me he dejado muuuchas cosas en el tintero (no he hablado de la villana!), pero dejo espacio para el resto y así comento otro día.

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Para empezar, muchas gracias a todos por tirar adelante con el slow cineforum. Me ha hecho ilusión vivir el cine de forma un poco distinta a lo que suelo. ¡Merci a Choquejuergas y los choquejuerguistas!
Si vamos por la peli, diré que me fue bien verla con tiempo porque ha ido a más conforme pasaban los días.

En varios sentidos, Johnny Guitar es una película “barata” pero hecha con mucha gracia. Los primeros minutos me transmitían cosas contradictorias y mi lectura fluctuaba del “esto está regulinchi” al “pero mola un poco mucho”. Y en muchos sentidos, creo que ese será el recuerdo que se me quedara. Joan Crawford con esa camisa amarillo chillón, ese cowboy con una guitarra a sus espaldas o el propio título Johnny Guitar. Me gusta. Pero cutrea. Pero me encanta.

Me gusta que Alberto haya sacado el tema del color. ¡Que cosa! A mí, hablando solo de color, me pareció horrenda. Pero con el paso de los días pensaba que, desde que he empezado a ver cine clásico (empecé por la década de los 40) es de las primeras y pocas pelis que he visto en color. El contexto importa. Y cierto, no me gusta, pero veo intenciones. Vienna con colores chillones y llenos de vida. Johnny con colores más marrones y tierra clasicos del cowboy. Y el pueblo al final totalmente de negro (¡muy contigo, Javi!). Achaco lo feo a su tiempo y las limitaciones técnicas de ese film.

Donde si creo que la peli brilla es en su guion. En sus personajes. Es de los westerns que se fija más en sus personajes sin ir a lo grandilocuente. Las dinámicas entre los personajes son muy entretenidas y estuve enganchado a la trama durante toda la película y todo me pareció muy satisfactorio. Y si lo piensas, es bastante complejo todo. Con Vienna, el bar, los trabajadores, Johnny, la relación entre ellos, la banda (que me encanta como es un poco obtusa sobre como es la relación de la banda con Vienna hasta el final) y el pueblo. ¡Pero es que incluso dentro del pueblo hay varias dinámicas! Qué chaladura. Me parece que así si se construye cine de entretenimiento.

Por cierto. Entiendo que aquí los spoilers son bienvenidos. Así que lo diré:
Todo indica que este personaje está hecho para que cuando muera, te sepa mal por él. “Jope es que era el único realmente bueno de todos. No se lo merece.” Pero es que era el único realmente bueno de todos. ¡No se lo merece!

Si abordamos el tema feminismo, ojalá alguna mujer para hablar sobre ello o alguien con más voz que la mía sobre esto, pero daré mi opinión.

Es la primera película clásica americana realmente protagonizada por una mujer y me parece que sus motivaciones son muy guais. Ambiciosa, con carácter, mucha personalidad y muy independiente.

Aun así acaba rescatada por el hombre, pasitos cortos. Y sobre todo, que al final la villana es una mujer que es mala porque está celosa. Aquí sí que patina la peli. Pero bueno, ya sabemos como es la cosa.

Para acabar, me repito que con el tiempo la película paso a un “bien, me ha gustado” a un “esta peli mola un poco” y creo que habla muy bien de ella lo bien que entran algunas cosas como si nada. Johnny Guitar no es el tipo de peli que se me viene a la mente cuando pienso en los westers clásicos, pero eso es bueno. Muy a tope con haber empezado con esta peli.

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Sobre todo el tema teatral, tanto en lo escénico como el acting, mi sensación es que no es algo “único”. En muchas producciones de esas décadas me parece que se acerca mucho al teatro (por influencia totalmente natural). The shop around the corner, Ninotchka, A streetcar named desire, The rope (Hitchcock en general) me parecen muy teatrales en muchos sentidos. Eso no significa que no sea algo consciente y buscado por los autores, pero no me pareció algo único en esta peli, la verdad.

Algo que me parece muy curioso es como siento que lo que hoy se considera “cine superior” se acerca tantísimo al cine clásico y a lo teatral que me vuela la cabeza.

PD: Ostras ahora que he leído a Mario y, en especial, el término “True Color” me ha venido algo en mente.
En mi familia siempre nos hemos reído de mi abuelo porque, cuando la televisión y el cine pasó al color dijo lo siguiente: Bah, en blanco y negro se ve más real. La verdad, después de lo que he reflexionado y leído ahora… ¿Le debo una disculpa a mi abuelo?

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Me ha gustado mucho la peli, grandísima primera elección para el Slow Cineforum!

La he visto totalmente a ciegas, ni sabía de qué iba, ni tenía ninguna expectativa, más allá que cuando se lo comenté a mi mujer me dijo que ya la había visto hace años, que le gustó mucho, y que quería volver a verla.

Al principio, pensaba que estaba viendo una obra de teatro, como habéis dicho varios, como si fuera 12 hombres sin piedad, y además esta crítica al Mccarhtismo y sus cazas de brujas que son contemporáneas a la película. Leyendo ahora sobre el director, me cuadra.

Lo que yo no esperaba era encontrar una historia de amor en un western, y menos con los roles cambiados. Una grata sorpresa. Esto me hace pensar en como evolucionó el género y como siguió evolucionando. Siempre he creído que las películas de superhéroes eran los westerns de nuestra época, y que cuando se quemara el género se reinventaría y tendríamos cosas locas de superhéroes, igual que hubo westerns super locos. Cada vez tengo menos fe en esto, porque el género lleva quemado años y lo único que estamos sacando son películas autoreferenciales y nostalgia barata.

En fin, que me lío. Gran película.

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¡Buenas por aquí!

Debo decir, y por favor, corregidme si mis impresiones están equivocadas, que me ha fascinado. Veo la peli claramente dividida en dos actos: esa primera mitad en el Saloon de Vienna y luego ya la gran persecución. Para no repetirme respecto a otros comentarios, si que me gustaría, aparte de alabar sus virtudes previamente mencionadas, resaltar esa rivalidad con la Emma Snall de Mercedes McCambridge. Ese odio visceral más allá de la muerte de su hermano… gran papel de villana, que más allá de los crímenes acaecidos sólo busca acabar no sólo con Vienna, sino con todo lo que ha construido y amado.

Y bueno, que mencionar de la canción final. Fallout: New Vegas allanó el camino hasta hoy.

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Guapísimo leeros, camaradas, qué de comentarios interesantes y bien armados.

Vi Johnny Guitar hace bastante tiempo y, gustándome, no me había fascinado todo lo que me fascinó en esta revisión. En general nunca he conectado mucho con el cine de Ray (no me gusta nada nada Rebelde sin causa, mientras que En un lugar solitario me parece demasiado encantada de conocerse), y con el tiempo he armado la lectura de que es por cosas lindantes a lo que comentaba @Jose, de lo que entendemos convencionalmente por cine clásico y cómo irrumpe Ray en este contexto. En los años 50 Ray simboliza para mí a la perfección las tensiones que anidaban dentro del molde de Hollywood: lo figurativo y transparente que debía ser de forma reglamentaria la producción, en oposición a energías difíciles de controlar como la visión autoral, los sucesos históricos o la evolución de la propia técnica. En este último caso, claro, tenemos el uso del color, que es demencial, y que puedo leerlo (al margen de la propia intención creativa de Ray y de cómo este puede enfatizar de forma expresionista el carácter de los personajes) como una fascinación ante el hecho de que las producciones en color se hubieran democratizado, y que cualquier cineasta pudiera utilizarlo a placer. A raíz de 28 años después pensaba el otro día (algo que hago a menudo por otra parte) en lo fascinantes que fueron los primeros 2000 (cuando 28 días después, justamente), en el tiempo que el cine digital todavía no se había homogeneizado ni estandarizado y cualquier cineasta podía aprovechar lo barato y volátil que era para hacer movidas raras de todo tipo con cámaras cutrísimas, que a fuerza de registrarlo todo rapidísimo y sucísimo parecía paradójicamente irreal.

Es lo mismo que pasa con el color aquí y lo que explica @NinoCine_akaGenis sobre su abuelo y el b/n. El caso, lo que quería decir es que Ray está tan en contacto con las contradicciones del molde de Hollywood que sus pelis me suelen parecer muy irregulares, sobre todo en términos de guion. Todo es histérico, muchas veces caprichoso, porque la escritura está atropellada por otros estímulos… menos en Johnny Guitar, que creo que la cosa está mucho más equilibrada.

Igual es porque tal y como está armada la película desde otros departamentos (el color favorece que nos alejamos preventivamente de cualquier lógica realista, el aire teatral permite que nos creamos cómo hablan y se mueven los personajes), el estilo desordenado e impulsivo de Ray encuentra la mejor forma de fluir, y como resultado nos topamos con una película donde todo parece estar en su sitio, todo compactadito y redondito.

En este sentido me ha encantado la comparación de Jose con Mad Max: Furia en la carretera (¡pasa incluso lo mismo de que el título de la peli no es el nombre del protagonista), aunque en esta línea de clasicismo hollywoodiense a mí esta peli a lo que más me recuerda es retrospectivamente a Casablanca, manteniendo toda la movida del bar donde se reencuentran los amantes y las ambivalencias con el hecho de marcharse. Y lo de Casablanca es importante por cómo representa el romanticismo de Hollywood en su máxima expresión y cómo creo que realmente es lo que para mí funciona mejor de Johnny Guitar: me creo muchísimo su historia de amor, me parece alucinante cómo está construida
(esos pequeños gestos de Johnny cumpliendo las órdenes de Vienna, cómo ambos lidian con el tercero en discordia de Dancing Kid), y sabe recabar ese tipo de grandeza tan peliculera que cuando funciona es más grande que la vida. Es un lugar común, pero realmente el diálogo que tienen a los 40 minutos (“dime que me has esperado todos estos años”) me vuelve loco, me hace aplaudir y gritar como un primate “CINEEEEE”.

Y bueno paro de momento, os leo jeje

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La había visto hace relativamente poco y me pareció una obra inmensa, casi fundacional. Esta nueva revisión no ha hecho sino reforzar esas impresiones: al leer vuestros comentarios estoy empezando a encontrar las palabras precisas para explicar el porqué.

Me gusta especialmente lo que señala @Jose acerca del tratamiento del artificio. Hay algo verdaderamente valioso en detectar ejemplos que demuestran cómo esas atribuciones tan concretas a ciertos fenómenos cinematográficos no quedan al margen de la fluidez y autonomía de la forma. Esa lógica interna (la de aquello que pide la puesta en escena, el encuadre, el montaje) se infiltra imperceptiblemente en prácticamente todas las fases de la creación cinematográfica, por encima de las estructuras industriales que pretenden encorsetar su producción. En el cine clásico encontramos obras que dejan al descubierto su propio artificio, al tiempo que las convenciones industriales y la lógica de lo invisible se cuelan en la periferia; y esto sucede una y otra vez, en contextos y épocas muy distintas.

Aquí, más allá de caer en el terreno (a menudo estéril) de rastrear las intenciones últimas del autor (aunque luego inevitablemente acabaremos enfangándonos con esto), me parece interesante atender a esa estilización casi barroca, a ese embellecimiento teatral que impregna cada rincón del saloon. Esos juegos de luces y sombras sobre la roca, los candelabros colgantes, la coreografía de los cuerpos que entran y salen del espacio: todo ello conforma una entrega total a los códigos y al lenguaje de la ficción, rehuyendo deliberadamente la “invisibilidad” de la representación clásica. Y, a la vez, estamos ante un cine que, por su propia naturaleza, acaba por desnudar su proceso creativo.

En fin, existen numerosos ejemplos de otro cine coetáneo que, siguiendo esta misma lógica orgánica, acaban también por evidenciar el artificio. Pero lo que hace a Johnny Guitar realmente única es que esta voluntad casi autónoma de exponer la maquinaria narrativa va de la mano con una escritura (esta vez, firmemente consciente) de diálogos llena de dobles sentidos y con una reflexión sobre la performatividad de género. Vienna no solo acoge la subversión de las convenciones del western, sino que, en ocasiones, se adentra decididamente en ellas para extraerles una riqueza extraordinaria, entendiendo lo mejor de su legado.

Es una película monumental que se disfruta y se descubre una y otra vez. Y qué gustazo leer lo que señaláis sobre ella. :clap:

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Me parece interesante lo que habéis comentado varios sobre el tema del artificio y la teatralidad. Como muy bien se ha resaltado está presente en elementos como el color y las interpretaciones pero creo que desde el guión también se juega con eso en la medida en que los propios personajes me parecen concebidos como una liberación de sus pasiones.

Se puede ver en cómo cada uno de ellos da rienda suelta a sus emociones sin ningún tipo de contención: Emma con su odio exacerbado (esa risa maníaca cuando el edificio arde en llamas), Vienna dispuesta a morir por defender su posición y principios, Johnny desesperado por el amor de Vienna hasta el punto de pedirle que le mienta en la famosa escena, Turkey obsesionado con convencer a todos que ya no es un crío (hasta el punto de terminar como termina el pobre)…

Como dijo @alcoronag también desde los diálogos parece que se busque esa teatralidad. El encuentro a solas entre Johnny y Vienna tras la secuencia inicial es un ejemplo perfecto

Personalmente es una de mis películas favoritas y me gusta mucho todo lo que se está comentando en el foro. Son muy interesantes los comentarios sobre la posición de la película dentro del Hollywood clásico.

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Recién hace unos meses vi por primera vez esta película y me pareció increíble. Es cierto lo que comentan respecto al tono teatral, que no es tan raro para la época, pero quizás aquí va un paso más allá (y resaltado al rodarse casi totalmente en espacios cerrados). Pero aquello que es teatral en diálogos y actuaciones no impide que cinematográficamente sea una película alucinante. Finalmente, es el montaje y la puesta en escena lo que hace que esto no sea para nada teatro filmado, y en particular me encanta y me sorprende constantemente el control del encuadre de Ray. Lo mismo hace que me guste Rebelde sin causa a pesar de ser una película rara e incómoda, que probablemente en tono y temas ha envejecido mal, pero que Ray rueda con maestría inusitada.

Pongo como ejemplo una secuencia que casi me hizo pararme a aplaudir en Johnny Guitar:

Joan Crawford tocando una melodía melancólica al piano con su vestido blanco impoluto esperando impávida a la tropa enardecida. Un ángel, pero rodeada de la roca firme, áspera, oscura, que evoca su personalidad.


La tropa ingresa al salón y empieza el diálogo. Todos perfectamente visibles, claro está.

Se aviva el diálogo, Crawford levanta la voz y el plano se cierra.

Aquí nos quedamos por un momento en la perspectiva de Crawford, los vemos a una distancia segura.

Luego, la tropa avanza en perfecta coreografía y la cámara va a su encuentro en un travelling que la ubica más cerca del suelo, parece que estuviéramos viendo West Side Story.

La tensión crece y la intensidad de los planos es subyugante, se hace patente que Crawford no les dará la información que buscan.

La escena es más larga pero no quiero extenderme demasiado. Es mi momento favorito de la película, aunque como ya han comentado, la primera y extensa secuencia ya me hizo saber que estaba viendo algo grande. En aquella, el espacio confinado, la dilatación del tiempo, los diálogos con picardía y la cuidadísima y expresiva puesta en escena me hicieron pensar en Tarantino, algo entre Reservoir Dogs y The Hateful Eight. Es un estilo que siempre he asociado a Leone (más parco en palabras y menos elegante) pero que aquí tiene un referente aún más antiguo.

Por último, soy gran fan del uso del color en esta época. Hay una belleza pictórica que viene de la mera limitación técnica, son colores primitivos sin demasiados matices, pero llenos de expresividad. Pasa algo parecido con el sonido, se solía usar como un elemento más de expresión y no por defecto como réplica de la realidad.

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Hola, compañeros. Voy a comentar muy brevemente las sensaciones rápidas que tengo del visionado de anoche antes de leeros y luego os respondo.
Lo que me ocurre con esta película es me resulta un total impresionista que no soy capaz de desgranar (algo que espero ser capaz de hacer una vez os lea). La veo y siento que no es un western, pero no sé por qué. La veo y siento que es la cosa más queer y marica que me he echado a la cara, pero no puedo explicarlo. La veo y siento que el código de color me habla directamente a mi, pero no soy capaz de racionalizarlo. La veo y siento como tiran de mi la teatralidad y el cine puro, pero no decido a saber qué parte gana. La veo y siento que podría llegar a ser ridícula, pero retaría a un duelo a quien se atreviese a decirlo. La veo, en definitiva, y siento más que reflexiono, no porque sea una película falta de fondo, sino porque la inundación de impresiones que es Johnny Guitar desactiva todo rastro de intelectualismo. Y siento, no pienso, que ahí radica su grandeza.

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Absolutamente de acuerdo con esa pulsión teatral que tiene la película, especialmente en la escena que describes (suele ocurre con las secuencias o películas en las que una localización tiene mucha presencia y relevancia). La lectura me parece totalmente válida. Añadir que Joan Crawford exigió que todos sus primeros planos se realizaran en estudio, para evitar las inclemencias de la luz natural sobre su rostro. Esto crea sensación de irrealidad que, siendo totalmente cinematográfica, se siente también teatral por su tono, como ocurre con el fotograma con el que @alcoronag ha ilustrado el debate.

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Sin duda está dividida en dos actos, tanto es así que cuando termina la famosa escena del miénteme hay un fundido a negro que dura varios segundos y delimita la primera mitad de la película con precisión.

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Uy, sí que se ha animado esto.
Me temo que me va a tocar ponerme un poco vinagre porque, aunque la peli me ha gustado (bastante), no acabo de compartir el entusiasmo que estáis mostrando la mayoría… y eso que comparto la mayoría de las cosas que habéis comentado por aquí, y está claro que como western es un artefacto bastante único.
Pero hay algunas cosas que no me acabaron de cuajar, como por ejemplo los malos. ¿Por qué Emma (papelón de Mercedes McCambridge, eso sí) odia TANTO a Vienna? Entiendo que le pueda tener manía por ser una mujer independiente (aunque la propia Emma también lo es, la verdad) y regentar un negocio donde se bebe y se juega… ¡pero es que casi la ahorca! ¡Y quema su local mientras se ríe como una maníaca!
De hecho la muerte de su hermano, que es lo que desencadena todo (y que debería tenerla de bajón), casi parece algo que estuviera esperando para poder ir a saco a por Vienna.
Y el resto del pueblo… ¿por qué le siguen el rollo a Emma? Sobre todo cuando muchos de ellos no están muy convencidos.
A lo mejor me perdí algo, pero me llamó la atención ese enfoque del bando malo.

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Lo que comenta @Javi creo que puede explicarse desde la propia naturaleza del género western, muy acostumbrado a diseñar arquetipos en vez de personajes. De hecho, creo que gran parte del carácter mítico del western está ahí, en haber sabido construir un repertorio de figuras que, con unos matices u otros, son muy reconocibles en el imaginario colectivo.

En ‘Johnny Guitar’ diría que el conflicto casi atávico se da entre un indigenismo jodido (que nadie se olvide del exterminio y acoso a las poblaciones nativas norteamericanas) que reivindica la frontera, las armas y el statu quo ganado gracias a la violencia, y una visión del progreso basada en el orden político liberal y el capitalismo económico como forma de vida. Emma representaría lo primero, y Vienna lo segundo, si bien con una pequeña trampa: necesita a un representante del antiguo régimen, un pistolero (aquí, Johnny, pero en otro clásico que reproduce estas tensiones, ‘El hombre que mató a Liberty Valance’, sería John Wayne para el finolis que interpreta James Stewart).

Vamos, que yo en este género me suelo guiar más por esta clase de ideas que por un análisis dramático que, efectivamente, pone de manifiesto más de una laguna de escritura…

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Yey, un poco de choque, vamos! Creo que la razón por la que muchos nos hemos tragado sin apenas pegas Johnny Guitar tiene que ver con lo que dice @Jose, la escritura arquetípica de los westerns y el entendimiento de que estamos lidiando con símbolos de gran bagaje cultural, puestos en diálogo para llegar a momentos sublimes (a mí de hecho es por cosas así por las que el western es mi género favorito, hasta las imágenes del western más flojillo son capaces de resonar y comunicar de alguna manera).

Pero al mismo tiempo me voy un poco a lo que decía @letipe, y es que Johnny Guitar no me parece un western al uso. No es como, por ir a clásicos cercanos, Veracruz, Flecha rota u Horizontes lejanos. Lo que lo diferencia tiene que ver con lo que tanto estamos comentando del espacio teatral (que si intento comunicar con otro western a mí lo que más rápido me viene a la cabeza es Los odiosos ocho de Tarantino, muchas muchas décadas después) y yo creo también que el énfasis depositado en las relaciones de personajes, que son muy apasionadas e histéricas y de las que solo se me ocurre como equivalente Duelo al sol de King Vidor. Con tanto hincapié en escrituras, por decirlo así, individualizadas, creo que brillan más cosas un poco endebles como las que comentaba @Javi.

A mí de hecho, lo diré, el personaje de Emma es lo que me parece más débil de la propuesta. Porque creo que está escrito con bastante misoginia (ese hincapié en que está reprimida sexualmente, este rollo de enfrentarla de forma tan frontal a Vienna… es que me parece muy cutrongo, lo siento) y porque creo que está muy descuidado, apenas hay matices en su perfil y es todo muy caricatura.

Que es de hecho lo que no me suele gustar de las pelis de Nicholas Ray: ese expresionismo, que engrandece tanto su cine, muchas veces se lleva por delante la verosimilitud de los personajes.

Puestos a seguir señalando flaquezas, también diría que el personaje de Ernest Borgnine es muy ‘pos vale’ y que la peli se hace un lío bastante monumental hacia el ecuador, cuando Vienna y Johnny tienen que huir del casino en llamas y tal.

Por otro lado, y remitiéndome a lo que decía @Koznarov al inicio (también lo ha comentado @Jose de pasada), me interesa mucho de Johnny Guitar su ambivalencia en torno a la civilización/el capitalismo. Es un tema consustancial a buena parte de los westerns y que aquí en Johnny Guitar me llama la atención de forma particular: normalmente el ferrocarril es visto en este tipo de pelis como símbolo de esa civilización que ocupará todo el Salvaje Oeste y es observado con temor o melancolía (el ejemplo más claro quizá sea Hasta que llegó su hora), pero aquí el que pongan la estación de ferrocarril es lo que Vienna ansía para que su negocio despegue, con lo que Vienna debería representar esa civilización en principio pero entonces… ¿qué representan frente a ella Emma y sus esbirros?

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