Slow Cinefórum #5: Orgullo (Manuel Mur Oti, 1955)

¡Hola, Choquejuerguistas! Vamos con el quinto Slow Cinefórum. Nos mantenemos en la década de los 50 (¿terminamos con ella?) recalando por fin en Españita, para estudiar que estaba sucediendo ahí con el cine contemporáneamente a las diversas grietas del clasicismo que vimos en Johnny Guitar, Pechos eternos, Té y simpatía y La Pointe-Courte.

En esta línea es apropiado que nos las veamos con Manuel Mur Oti: un cineasta que, aunque ha tenido que ser objeto de reivindicaciones tardías para adquirir el estatus que tiene hoy, en su día fue todo un hombre de industria en la España franquista. Es decir, un director que contaba con presupuestos holgados y éxito popular, como demuestra que la peli que nos ocupa, Orgullo, fuera distribuida por Cifesa: el gran estudio de la primera fase de la dictadura, gracias a varias películas históricas dirigidas por Juan de Orduña o, más cerca de Orgullo en los 50, el protoblockbuster que fue El último cuplé con Sara Montiel.

Mur Oti empezó en el cine asociándose con otro gran nombre de la época como es Antonio del Amo, crítico de cine y en su día director de obras propagandísticas para el bando republicano durante la Guerra Civil, del que cabe decir como curiosidad que es el abuelo de Rodrigo Sorogoyen. A finales de los 40 Mur Oti y Del Amo ya estaban haciendo películas juntos, siendo considerados junto a José Antonio Nieves Conde (el de Surcos) los “renovadores” del cine español. Y en efecto, sin descuidar una vocación comercial, hay que destacar cómo por ejemplo en 1950 Mur Oti dirigió su segunda película en escrupuloso tiempo real: Noventa minutos era el tiempo que tardaría en agotarse el oxígeno en un refugio durante los bombardeos de Londres en la IIGM, y la película duraba justamente noventa minutos.

Es en esta época cuando Mur Oti dirige sus películas más populares, estilo Cielo negro o Condenados, caracterizados por un vigor escénico que sorprende mucho en la época toda vez que se ajustan a los valores del régimen sin especiales disonancias. Orgullo es una película especialmente interesante por cuanto, según el crítico Miguel Marías (el principal responsable de la reivindicación de Mur Oti en los 90), es “el primer western europeo”. Y en efecto, con esta historia de dos familias enfrentadas por la tierra y la búsqueda de un lugar mejor donde vivir, Mur Oti parece querer replicar en la geografía española la narrativa de películas como Río Rojo de Howard Hawks.

Decir, por último, que Orgullo se estrenó en 1955, y que eso quizá nos dé una pista de por qué fue necesario que a Mur Oti se le reivindicara a posteriori siendo un cineasta tan popular (que siguió haciendo pelis, algunas muy alimenticias, hasta finales de los 70). En 1955 se estrenó Muerte de un ciclista y se celebraron las Conversaciones de Salamanca, donde varias figuras de la industria se reunieron para discutir cuáles eran los problemas del cine español de la época. Es cuando Juan Antonio Bardem dijo aquello, por ejemplo, de que el cine español es “políticamente eficaz, socialmente falso, intelectualmente ínfimo, estéticamente nulo e industrialmente raquítico”, demandando un mayor compromiso con la realidad del momento y una disminución del escapismo puro y ornamental que al poder le venía mejor.

Esa demanda de nuevos tiempos condujo (en sintonía internacional a la Nouvelle Vague francesa, al Free Cinema británico y al Hollywood clásico que se estaba viniendo abajo) al llamado Nuevo Cine Español, donde despuntó el mismo Bardem junto a Berlanga o, sobre todo, Carlos Saura. Gente que hacía un cine muy distinto al de Mur Oti, y a la que la historiografía terminó celebrando en detrimento del responsable de Orgullo.

Y este sería el contexto de la película a grandes rasgos. ¿Qué os ha parecido? ¿Creéis (y aquí ya voy avanzando que no soy especialmente fan de Mur Oti) que Bardem tenía en mente nombres como este cuando lanzó su invectiva contra el cine español?

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Joe, que currazo te marcas con estas introducciones. Muchas gracias.

Desagradar, no me ha desagradado. Pero es una película que me da para poco. La sensación era la de ver momentos importantes, pero sin detenernos en ninguno. Los protagonistas se enamoran, pero aún no sé porque ni he visto como lo han hecho. Varias veces se proponía algo (tienes que ir a Madrid, no te quiero aquí) para cerrarlo en esa misma escena (pues quédate, pero no te veas con este). Y así varias veces (no te puedes casar con ella, te lo prohíbo) pero (¿estás enamorado? Venga vale). El resultado es una historia donde pasan tantas cosas como en una epopeya, pero donde nos frenamos en ningún sitio.

Para el tercio final la película se convierte en Red River (como dice Alberto, pero recalco porque es uno de mis westerns favoritos) y me chocó. No compré el cambio de forma orgánica, simplemente me dije a mí mismo “ah vale, ahora la peli es esto supongo”. ** Puyita aquí por matar animales por hacer una película **

Tampoco creo que el estilo y los diálogos funcionen especialmente bien. Sin duda no me parecieron escritos con mucha gracia y muy poca poesía para la teatralidad que tienen. Aunque no creo que el ADR haga ningún favor a la película ni a los actores aqui.

Al final tampoco lo pasé mal. Tiene un punto de impresionar por lo grande que parece todo y Marisa Prado está bastante bien como actriz. Me alegro de haberla visto y con ganas de comentarla con mi abuela, que sé que la ha visto y le gusta.

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¡Hola a todos! ¡Qué ganas tenía de comentar esto! Muchas gracias @alcoronag por la introducción como siempre. La vi anoche y, sin ser una gran película, me tiene absolutamente loca.

Compañeros, choquejuerguistas, camaradas ¿hemos visto una película sobre la Guerra Civil disfrazada de western? Yo digo SÍ. No me quiero poner pesadita y elaborar antes de que me deis vuestra opinión porque soy una intensa cuando hago lecturas de este tipo, pero vamos puedo a raíz de esta película subrayar algunas de las opiniones de Juan Antonio Bardem basándome en esta interpretación.

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¡Muy buenas! @alcoronag,cada día te superas con la introducción a la película. Yo hace bastantes años hice un TFM sobre la recepción historiográfica de ‘Surcos y de ‘Cielo negro’, y qué recuerdos me ha traído leerte…

Pero vamos con la peli: buff. Me quito de encima las críticas más “fílmicas”, que, sin ser lo que más me molesta, creo que dan muestra de muchas de las torpezas: la poca coherencia al pasar de una melodía a otra en varias escenas, lo terrible de un guion que no se esfuerza ni un poco en buscar una manera de hacer avanzar el relato más allá de la clásica estrategia de “pues así y listo” (lo del romance, lo del personaje de Teresa al final, lo de ir a buscar el agua), y los tremendos subrayados de emociones o reacciones, no fuera a ser que se nos escapara algo con una peli tan sutil.

Dicho esto, creo que mi principal problema con ‘Orgullo’ es político: la manera que tiene de caracterizar el conflicto como consecuencia de lo bárbaros que son los trabajadores (frente a los pobres amos que no pueden contener el salvajismo de sus subalternos) me parece asquerosa. Como dice @letipe, puede que ahí haya algo sobre la guerra civil, pero, en cualquier caso, de lo que no me cabe duda es de que existe un sesgo ideológico tremendamente conservador, cuando no directamente reaccionario.

Sobre si Bardem pensaba en cineastas como Mur Oti al hacer esa invectiva, siempre he sido más de la idea de que tenía en mente el cine de los cuarenta de peña como Rafael Gil, José Luis Sáenz de Heredia o Carlos Arévalo (nombres todos ellos rescatados por la revisión historiográfica de los noventa), pero Orduña, Nieves Conde y, por descontado, Mur Oti, también eran diana de esos dardos. Nunca me convenció el famoso pentagrama porque pasaba la brocha sobre una época de tal manera que pelis como ‘Vida en sombras’, ‘Embrujo’ o gran parte del cine de Edgar Neville quedaban fuera del radar, pero entiendo que el momento no se prestaba a muchos matices.

En definitiva, creo que Mur Oti representa una veta del cine español siempre presente, la que explora la condición trágica de lo español, muchas veces asociada a atavismos y a entornos rurales (pienso en ‘Furtivos’, pienso en Bigas Luna), que en los años cincuenta encajaba muy bien con el status quo discursivo, y que chocaba frontalmente con una concepción más intelectual y políticamente explícita de la disidencia capitaneada por Bardem. Y que, en términos cinematográficos, era un rival de mucha menos enjundia estética y temática que, por ejemplo, un José Antonio Nieves Conde.

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Uf, me interesa. Desarrolla si quieres.

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En términos generales y así un poco de andar por casa, la película trata de vender como una historia de amor imposible lo que en realidad es una película sobre la Guerra Civil, que en la tesis reaccionaria de la película se inicia por un conflicto de escasez de recursos y no por motivos políticos. Hay una diferenciación contrapuesta y casi infantil entre los bandos. Los vencedores por un lado: masculinos, orgullosos, acumuladores de riqueza (el río), cuyo gesto principal para la reconciliación patria es la galantería entendida en la metáfora como un gesto de clemencia hacia los perdedores. Por otro lado, el bando de los perdedores: femenino, educado en el extranjero, casi podemos decir afrancesado, que al mismo tiempo desea ser parte de la tierra y ser seducido por el bando ganador. Esencialmente, las élites de ambos bandos son similares y complementarias. A su vez, el pueblo es exactamente igual en ambos bandos, incluso familia, y está movido por impulsos unificadores culturales (mismas canciones populares de uno y otro lado) y por instintos bajos (la incapacidad de sacrificarse por un bien mayor y la necesidad de pelear por los recursos incluso cuando esto perjudica a todos). De nuevo, la sombra del mito cainita sobre el pueblo español. ¿La solución? Hombre, pues está clarísimo: el exilio de los perdedores a tierras lejanas para ganarse la vida solo bajo el amparo de Dios y su determinación, lo que permite la piedad y clemencia final de los ganadores y el perdón (tan femenino, tan subordinado) de los perdedores.

Los primeros indicios que tuve del tema de la película es la estructura del propio filme, que tanto @Jose como tú habéis apuntado. A los 15 minutos de película ya están enamorados y a la mitad del metraje ya se ha solventado el conflicto que en principio parecía el central (el impedimento de casarse por culpa de un odio ancestral entre las familias). En ese momento entendí que el foco de la película no es el drama romántico, por eso está tan “mal escrito”, especialmente cuando es una historia contada 1000 veces y por lo tanto bastante sencilla de vestir. Con esto quiero decir que, más allá de lo bien o mal escrita que esté una obra de estas características, un guionista hábil sabe sobradamente los tiempos que maneja el género. Por ejemplo, si la película de verdad hubiera ido sobre un amor imposible el guión pediría a gritos secundarios en la familia que interactuasen con el conflicto desde diferentes perspectivas (unos hermanos mayores que quieren impedir la boda, una esposa celosa del noviazgo de juventud de su marido, un abuelo beligerante al borde de la muerte, una hermana menor que no entiende el origen del conflicto, os hacéis a la idea). Pero eso complicaría la metáfora, ampliaría el porcentaje de metraje dedicado a este supuestos conflicto y no creo que sea la intención real de Orgullo. Por eso las cosas pasan “porque sí”.

En definitiva, creo que Alex de la Iglesia vio esta película y dijo: “Perfecto, me hago una versión y el río lo interpretará Carlina Bang con ganas de follarse a un fascista porque le van los malotes”.

Perdón por la chapa y feliz lunes :slight_smile:

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Guau, vaya lectura potente (y bien armada). La verdad es que son un montón de detalles que funcionan, así que, como decía un profe mío, si las piezas encajan, el puzzle es tuyo.

De forma paralela, yo no descartaría esa interpretación que mencionaba, en la que los bandos de la guerra se combinarían con un arriba y abajo muy bestia: personajes humanizados (la élite) frente a personajes asalvajados (el pueblo), unos educados y capaces de transgredir normas ancestrales absurdas, los otros incapaces de sobreponerse a los instintos más bajos de violencia y venganza. Y, para ser aún más perverso el tema, encima son los poderosos quienes tienen una vida perra por culpa de los excesos de los jornaleros, con un par.

El cuadro general, entonces, sería tremendo: una peli que juega a las alegorías con una guerra fruto de un golpe de Estado fascista, y que lo hace valiéndose de una estrategia narrativa de victimización de la clase dominante y de culpabilización de los condenados de la tierra, que diría Fanon.

El galletón de última hora a Álex de la Iglesia aún me tiene riéndome, por cierto. Muy fino jejeje.

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Después de leeros a todos poco más puedo añadir a lo que se ha dicho.

Estoy muy de acuerdo en que la película va dando tumbos temáticos y parece que nunca acaba de colocarse: de drama madre-hija a drama entre un Romeo y Julieta descafeinados hasta un intento de western y para colmar un final acelerado con más elipsis que un haiku trasnochado.

Aún así y todo hay algo que me tenía ensimismado en la película. Supongo que han sido sobre todo esos paisajes de pintura al óleo, la fuerza de ver a bestias y personas luchando por sobrevivir o simplemente intentar desgranar todo lo que se dice sin decirse. Como bien apuntan arriba: el clasismo y el caciquismo de hace no tanto tiempo, las relaciones de poder entre padres e hijos, las de sumisión etc.

Es lo que le salva a la película: las imágenes. Porque lo demás…:upside_down_face:

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Muy cierto esto, de hecho no recuerdo que se mencionase un solo nombre de los ganaderos. En todo caso, el retrato del pueblo es brutal, incluso cuando en el mejor de los casos cae en el paternalismo.

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Qué genial leeros camaradas, de verdad. Y qué gran teoría la de @letipe . A mí se me pasó por la cabeza algo así según se planteaba la trama, con esta pretensión que tiene la peli de “universalizar” su conflicto situándolo todo en un lugar indeterminado de Castilla. Pero claro, no tardé en descartar esa lectura porque no veía demasiados asideros y, sobre todo, lo que comentáis, cómo la peli se alejaba rápido del planteamiento un poco because yes.

Claro, si la leemos como la forma más rancia posible de reflexionar sobre la Guerra Civil (y, más aún, sobre la posguerra), la cosa cambia. Y creo que fuera voluntario o no que la película se pueda leer así, hay otros elementos categóricos que refuerzan el talante reaccionario de Orgullo. Lo que más me irrita de la peli entonces es justamente el retrato de los campesinos y subordinados a los señoritos que ya habéis comentado, del que no me cuesta pensar que Bardem tenía en mente cuando se marcó el roast de las Conversaciones de Salamanca. De hecho juraría que La venganza, aquella peli con Carmen Sevilla que Bardem dirigió tres años después de Orgullo (y que fue la primera peli española nominada al Oscar), era una forma de enmendarle la plana a Orgullo, pues es otro western que habla de reconciliaciones y bandos enfrentados en el medio rural… y que a mí me parece considerablemente más flojo que Orgullo.

Porque claro. A mí con esta peli me pasa como con Cielo negro: me cuesta disfrutarla del todo porque el guion me parece muy random y porque percibo un corazón conservador, que siempre duele más toparse con él en tiempos de la dictadura (si el “franquismo sociológico” tuvo tanto fuelle se debe, entre otras muchas cosas, a cómo la cultura popular se fue haciendo eco voluntaria o involuntariamente del sentido común que demandaba el régimen). Y aún así, el aparato formal es abrumador. También ocasionalmente experimental; funcione mejor o peor, recuerdo un momento de la prota observando el parto de una burra que tiene una fuerza expresiva tremenda.

Y todo el tramo final, cuando la peli se pone en modo Río rojo, me resulta muy difícil no admirarlo. Me recuerda también a la parte final de Stromboli de Rossellini, con Ingrid Bergman caminando por el volcán. Solo que claro, si nos ceñimos al espíritu del western, es cuando también la peli se me vuelve a quedar corta. Al fin y al cabo, el western de caravanas (que es a lo que quiere remitir la peli) estaba impulsado por un influjo civilizatorio muy primitivo, por colonos de clases bajas (siempre según la ideología que nos ha querido transmitir al cine). Como esos colonos aquí son básicamente un rebaño que guía la señorita, me encuentro con que Orgullo no es un discípulo tan sincero del western como decía Marías. Es más como que quiere usar su iconografía a efectos cosméticos, y ni siquiera para blindar un relato fundacional como suele querer hacerse en EEUU (a menos que nos guiemos por la teoría de la Guerra Civil, claro, y nos caguemos en todo), sino solo como espectáculo cínico.

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Llevo unos días dando una vuelta a la vinculación de la peli con el western (que es innegable), y también con el neorrealismo que también a punta @alcoronag, pero creo que el principal caladero estético e ideológico es el melodrama. Una idea que me hace pensar que, salvando todas las distancias que se quieran, ‘Orgullo’ está más cerca de Douglas Sirk que de Hawks o Ford.

Creo que la narración está más interesada en la historia de amor trágico entre las dos familias (que no pueden estar juntas pero tampoco dejan de atraerse) que en toda la cuita con el río (de hecho, he llegado al punto de pensar que, sin ser un mcguffin, que tampoco hay que pasarse, lo del río como mucho es una excusa para enemistar a las dos casas).

Y claro, es ahí donde se le ven todavía más las costuras, porque en ese punto los jornaleros y trabajadores de ambas familias terratenientes solamente son un obstáculo para el amor de unas almas atormentadas por no poder vivir en paz su amor. Y, ahí, es donde he terminado de mosquearme con Mur Oti jejeje.

Lo que me lleva a recomendar, por aquello de ampliar las referencias, las pelis de José Antonio Nieves Conde (siendo ‘Surcos’ quizá la más canónica) como un cine netamente conservador pero con más ganas de acercarse a corrientes como el neorrealismo (no sólo iconográficamente, sino desde un punto de vista casi político), tremendamente incómodas para el régimen (véase el escándalo con Escudero) y, me parece, mucho más oportunas hoy en día.

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Claro es que justo estaba pensando mucho en Surcos de Nieves Conde viendo Orgullo. Porque Surcos es una película evidentemente de derechas y concebida como una cautionary tale (quería decirle a los pobres que se quedaran en el pueblo y no se desplazaran en masa a la ciudad, básicamente), pero también es una peli muy cuidada a nivel dramático. El ímpetu neorrealista, que supongo que estaba siendo absolutamente central en Europa en los años 40, está muy bien sintetizado a la hora de cubrir “materialmente” (dicho en clave marxista) el espacio que se quiere explorar, esa ciudad malévola pero que al menos está claramente habitada. Es decir, que hay una preocupación social. Enfocada de una forma que a mí me repele, claro, pero al fin y al cabo haberla hayla.

En Orgullo no es así. Es que Orgullo creo de hecho que es un blockbuster. O por no ponernos tan presentistas, lo que comentaba @Jose, cine comercial a la estela de Sirk. Incluso no descartaría meter al Hawks alejado del western en la ecuación. O a… (marquémonos un triple) ¡Nicholas Ray! Nuestro viejo conocido de Johnny Guitar. Con ese esteticismo tan barroco, esa pasión a flor de piel, ¿no está en la estela de Orgullo?

Creo que lo que mejor diferencia a la peli de Mur Oti de estos referentes es, simplemente, que está muy mal escrita. No ya a nivel solo de diálogos o ideas, sino de caracterización de personajes y conflictos. Ray por ejemplo apenas lidió con grandes guiones, pero sí partía de entornos lo bastante perfilados para que el drama despegara al margen del aparato visual. Mur Oti lo único que tiene es aparato visual y una iconografía muy atractiva de la que partir.

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