¡Hola, Choquejuerguistas! Vamos con el quinto Slow Cinefórum. Nos mantenemos en la década de los 50 (¿terminamos con ella?) recalando por fin en Españita, para estudiar que estaba sucediendo ahí con el cine contemporáneamente a las diversas grietas del clasicismo que vimos en Johnny Guitar, Pechos eternos, Té y simpatía y La Pointe-Courte.
En esta línea es apropiado que nos las veamos con Manuel Mur Oti: un cineasta que, aunque ha tenido que ser objeto de reivindicaciones tardías para adquirir el estatus que tiene hoy, en su día fue todo un hombre de industria en la España franquista. Es decir, un director que contaba con presupuestos holgados y éxito popular, como demuestra que la peli que nos ocupa, Orgullo, fuera distribuida por Cifesa: el gran estudio de la primera fase de la dictadura, gracias a varias películas históricas dirigidas por Juan de Orduña o, más cerca de Orgullo en los 50, el protoblockbuster que fue El último cuplé con Sara Montiel.
Mur Oti empezó en el cine asociándose con otro gran nombre de la época como es Antonio del Amo, crítico de cine y en su día director de obras propagandísticas para el bando republicano durante la Guerra Civil, del que cabe decir como curiosidad que es el abuelo de Rodrigo Sorogoyen. A finales de los 40 Mur Oti y Del Amo ya estaban haciendo películas juntos, siendo considerados junto a José Antonio Nieves Conde (el de Surcos) los “renovadores” del cine español. Y en efecto, sin descuidar una vocación comercial, hay que destacar cómo por ejemplo en 1950 Mur Oti dirigió su segunda película en escrupuloso tiempo real: Noventa minutos era el tiempo que tardaría en agotarse el oxígeno en un refugio durante los bombardeos de Londres en la IIGM, y la película duraba justamente noventa minutos.
Es en esta época cuando Mur Oti dirige sus películas más populares, estilo Cielo negro o Condenados, caracterizados por un vigor escénico que sorprende mucho en la época toda vez que se ajustan a los valores del régimen sin especiales disonancias. Orgullo es una película especialmente interesante por cuanto, según el crítico Miguel Marías (el principal responsable de la reivindicación de Mur Oti en los 90), es “el primer western europeo”. Y en efecto, con esta historia de dos familias enfrentadas por la tierra y la búsqueda de un lugar mejor donde vivir, Mur Oti parece querer replicar en la geografía española la narrativa de películas como Río Rojo de Howard Hawks.
Decir, por último, que Orgullo se estrenó en 1955, y que eso quizá nos dé una pista de por qué fue necesario que a Mur Oti se le reivindicara a posteriori siendo un cineasta tan popular (que siguió haciendo pelis, algunas muy alimenticias, hasta finales de los 70). En 1955 se estrenó Muerte de un ciclista y se celebraron las Conversaciones de Salamanca, donde varias figuras de la industria se reunieron para discutir cuáles eran los problemas del cine español de la época. Es cuando Juan Antonio Bardem dijo aquello, por ejemplo, de que el cine español es “políticamente eficaz, socialmente falso, intelectualmente ínfimo, estéticamente nulo e industrialmente raquítico”, demandando un mayor compromiso con la realidad del momento y una disminución del escapismo puro y ornamental que al poder le venía mejor.
Esa demanda de nuevos tiempos condujo (en sintonía internacional a la Nouvelle Vague francesa, al Free Cinema británico y al Hollywood clásico que se estaba viniendo abajo) al llamado Nuevo Cine Español, donde despuntó el mismo Bardem junto a Berlanga o, sobre todo, Carlos Saura. Gente que hacía un cine muy distinto al de Mur Oti, y a la que la historiografía terminó celebrando en detrimento del responsable de Orgullo.
Y este sería el contexto de la película a grandes rasgos. ¿Qué os ha parecido? ¿Creéis (y aquí ya voy avanzando que no soy especialmente fan de Mur Oti) que Bardem tenía en mente nombres como este cuando lanzó su invectiva contra el cine español?
