Hola, Choquejuerguistas! Vamos con ya el cuarto Slow Cinefórum, nuevamente situado a mediados de los años 50 tras haber conversado sobre Johnny Guitar, Pechos eternos y Té y simpatía (cuyos hilos siguen abiertos para quien quiera ver las pelis cuando le apetezca y seguir nutriendo la conversación).
Ahora nos toca desplazarnos a Francia para hablar de La Pointe-Courte, estrenada en 1955, que viene a ser el debut al cine de una directora tan querida como Angès Varda. Posiblemente sea la figura más popular de la que hayamos hablado hasta ahora en este espacio, sobre todo gracias a unos últimos años (falleció en 2019) donde fue redescubierta para una nueva generación de cinéfilos a partir de Caras y lugares. Fue entonces, creo, cuando se construyó una especie de imagen de abuela adorable, que diría que no tiene mucho que ver con el grueso de su cine, de una variedad y una agresividad política bastante destacada.
Sea como sea, baste decir de Varda que se la considera una figura central de la Nouvelle Vague, al haber estrenado en 1961 la última entrega de esa suerte de “trilogía fundacional” que integrarían Los 400 golpes de Truffaut en 1959 y Al final de la escapada de Godard en 1960 (cuyo legendario rodaje, por cierto, acaba de ser recreado por Richard Linklater en su nueva peli, titulada precisamente Nouvelle Vague).
Aún así Varda siempre fue más a su rollo, alternando la ficción con el documental y brindando títulos clave como La felicidad de 1965 (mi personal favorita suya), Daguerrotipos en 1976, Sin techo ni ley en 1985 (León de Oro en el Festival de Venecia), Kung-Fu Master en 1988 o el díptico de Los espigadores y la espigadora en 2000-2002, muy rompedor por su uso del vídeo.
Esta tensión entre el documental y la ficción ya está presente en La Pointe-Courte, que Varda rodó sin experiencia alguna en el cine y sin estar especialmente interesada en el medio de hecho: por entonces ella era fotógrafa profesional, y sus contactos con la esfera cultural parisina habían facilitado que el montaje corriera a cuenta nada menos que de Alain Resnais (cuando aún su carrera se reducía al documental, La Pointe-Courte precede por un año un título tan indispensable como Noche y niebla, primer gran documental sobre el Holocausto).
La Pointe-Courte se ambienta en el distrito homónimo de la ciudad de Sète, al sur de Francia, y su metraje alterna dos vías narrativas: por un lado una pareja reflexionando sobre si debería divorciarse (interpretada por actores profesionales, Silvia Monfort y el Philipp Noiret que quizá a muchos les suene por ser luego el entrañable proyeccionista de Cinema Paradiso) y por otro el día a día del pueblo, que encabezan actores no profesionales y, de hecho, gente local de Sète. De esta forma se construye una suerte de contraste entre unas experiencias y otras, que de entrada podría recordar (aunque a saber si era una referencia que Varda tuviera en mente) al neorrealismo italiano. A mí en particular me parece que tiene un esquema muy similar a Te querré siempre de Rossellini, estrenada justo un año anterior.
Y estas son por ahora las ideas que os lanzo, ¿qué os ha parecido la peli? ¿Ha sido vuestro primer contacto con Varda? ¿La habíais visto antes?
