Slow Cinefórum #6: Las margaritas (Vera Chytilová, 1966)

Pues vamos con el sexto Slow Cinefórum, Choquejuerguistas, y finalmente cambiamos de década tras haberle dado un buen repaso a los años 50 (y en particular a cómo el clasicismo iba haciendo hueco a algo nuevo), entre Johnny Guitar, Pechos eternos, Té y simpatía, La Pointe-Courte y Orgullo.

La película de la cual hablar ahora no podría suponer una mejor inauguración para los años 60, pues está ya plenamente inscrita en la vanguardia cinematográfica tras los jugueteos más o menos ligeros que veníamos percibiendo antes. Las margaritas es una película dirigida por Vera Chytilová, cineasta checoslovaca, en 1966. Contextualización.

Se trata de una de las piedras de toque de lo que se ha convenido en llamar Nueva Ola Checoslovaca, a la estela de la Nouvelle Vague francesa o el Free Cinema británico que desde finales de los 50/principios de los 60 querían desafiar la hegemonía de unas ciertas formas y discursos cinematográficos. La gran particularidad de la Nueva Ola Checoslovaca, frente a sus homólogas europeas, es que se origina al otro lado del Telón de Acero, en una Checoslovaquia cuya clase intelectual y artística iba mostrando un descontento cada vez mayor con el influjo de la Unión Soviética. En este sentido, el gran “enemigo” de esta Nueva Ola era el llamado realismo socialista, que promulgaba una cultura dócilmente inserta en los valores comunistas emitidos desde el Kremlin (anécdota graciosa: el famoso “realismo capitalista” que más tarde teorizó Mark Fisher, y que definiría el sentido común de Occidente desde el final de la Guerra Fría, surge como una parodia de este concepto).

El realismo socialista, en opinión de los artistas checoslovacos, era una cosa terriblemente aburrida, y se convirtió en la diana de un movimiento cinematográfico muy muy variado. Por ejemplo, a la Nueva Ola Checoslovaca pertenece Frantisek Vlácil, muy preocupado por la influencia religiosa en la cultura de su país (La trampa del diablo, de 1962, es un gran ejemplo y un peliculote asombroso), así como también Jirí Menzel y Milos Forman. Estos quizá sean los cineastas más famosos, Menzel gracias a Trenes rigurosamente vigilados (ganadora del Oscar a Mejor película extranjera) y Forman gracias tanto a las pelis que hizo en su país (también candidatas al Oscar internacional; la Nueva Ola Checoslovaca tuvo un gran calado cultural), como a las que hizo más tarde cuando tuvo que exiliarse en Hollywood: Alguien voló sobre el nido del cuco, Hair, Amadeus.

Forman, al igual que otros compañeros de generación, tuvo que abandonar Checoslovaquia una vez la Primavera de Praga (que en el 68 promovía un alejamiento definitivo de la órbita del Pacto de Varsovia) dio paso a la invasión soviética para sofocar estos vientos reformistas. Esto pilló por medio a Vera Chytilová, que ya se estaba haciendo un nombre gracias a Las margaritas y trabajos previos como Hablemos de otra cosa, y tras la intervención de la URSS tuvo que ver cómo se prohibían sus películas (el nuevo régimen sacó de circulación Las margaritas por las escenas en las que las protagonistas destrozaban la comida, diciendo que atentaban contra “el fruto de trabajo de nuestros agricultores”) y no podía seguir trabajando.

Chytilová sí se quedó en Checoslovaquia sin embargo, y pudo recuperar parte de su vida creativa y académica una vez la Revolución de Terciopelo, en el 89, allanó el camino para la transición al capitalismo (también la división del país entre las actuales República Checa y Eslovaquia). Antes de morir en 2014 siguió haciendo cine, aunque ninguna de sus obras alcanzó la resonancia de Las margaritas: una producción experimental de enorme arrojo técnico que sobre todo se ha leído a posteriori por su ímpetu feminista.

Cabe decir en ese sentido que Chytilová había preferido mantenerse alejada del movimiento (se consideraba sobre todo una individualista), pero desde luego hay una pulsión totalmente punky y reivindicativa en una obra de argumento mínimo aunque intenciones muy claras: romperlo todo. Y hasta aquí la brasa. ¿Qué os ha parecido la película? ¿Cómo leéis su propuesta?

7 Me gusta

¡Vamos allá! Como siempre, gracias por la introducción tan currada, @alcoronag.

Bueno, pues no sé ni por dónde empezar, vaya peli más escurridiza… Quizá lo mejor sea hablar de un par de aspectos y a ver cómo va fluyendo la conversación.

Por un lado, la relación de ‘Las margaritas’ con el feminismo. Me ha gustado leer algo sobre ello en la intro de Alberto, ya que me ayuda a dar un poco de forma a lo que no era más que una intuición: que la peli y el feminismo, sí pero no. Me explico: hay muchos elementos que hablan, diría, sobre la subversión del rol femenino (iconografía como la manzana de la pecadora original, descojone ante lo patéticos que son los viejos que creen estar conquistando a las chicas cuando en realidad estas se parten el culo de ellos), pero no me terminaba de convencer una cuestión. Y no es otra que la representación infantil de las protagonistas, que, en mi opinión, las relega a un estado desintelectualizado y difícil de congeniar con una deconstrucción y toma de conciencia social del género.

Pero claro, si pienso ese asunto desde la voluntad de demolición tan vanguardista en el sentido de antiburguesa, ahí me el análisis creo que funciona mucho mejor. Y es que ese me parece el gran tema de la película: la destrucción de todo orden (y ahí sí viene bien, creo, los rasgos infantiles, pensando en la infancia como un estadio previo a cualquier codificación cultural consolidada).

Una destrucción que se pone de relieve en la ficción (lo que hacen las dos protagonistas), pero también en el propio dispositivo fílmico: el relato salta por los aires (en realidad, ¿qué relato? :thinking: ) y el trabajo con imágenes y sonidos es una experimentación puramente lúdica, alejada de otros planteamientos mucho más ideologizados (hola, Eisenstein).

Me ha encantado verla, pero creo que es una peli que pide comentar la después sin duda, así que quedo atento.

6 Me gusta

Pues efectivamente, había un momento en que la imagen tenía más valor.

Me ha costado entrar, pero cuando he hecho el clic, la he disfrutado mucho. Tal vez el final baja un poco, pero me ha convencido.

Entiendo lo que dice Jose sobre la infantilización, pero yo no lo leía como tal. Seguramente parecerá que me he fumado un porro, pero a mí me llevaban a dos duendes del bosque a los que les gusta hacer fechorías, jugar con los humanos y todo con un fin tan banal como el comer en exceso. Y la imagen de dos duendes/hadas, seres folklóricos viviendo en un apartamento mugroso, me ha encantado.

También supongo que, por mi limitada comprensión o interpretación, me ha llevado a la proyección propia y a ver aquello que ya conozco. Por ejemplo, ese final insistiendo en el “dime que somos felices” me hacía recordar a las palabras de un profesor de la universidad que nos decía lo siguiente: Felicidad viene de falacia. De felación. De tumbarte y que te lo hagan sin hacer tú nada. Otro porro bien fumado.

A lo poco que llego es al feminismo (que sí veo y me gusta), a lo inventivo de la imagen y lo absurdo de la riqueza y el exceso (?).

Se me hace extraño no haber leído de la clara influencia en el cine mudo (y seguramente Chaplin, sobre todo en esa escena de los bailarines y ellas liándola) y la música y sonido del mismo o de la animación (esos sonidos acompañando o mimetizando los movimientos de lo que pasa en pantalla).

PD: Mentalmente tengo una lista donde pongo aquellas películas raras que harían que mis amigos digan “ya está aquí el cinéfilo pedante”, y esta puede estar top 1 o top 2 fácil.

4 Me gusta

Vaya cosa loca. Debo decir que a mí también me dio coraje lo de destrozar tanta comida, así que empatizo un poco con las autoridades soviéticas (aunque esto no justifica prohibir la película y torpedear la carrera de Chytilová).

Visualmente es muy estimulante por lo distinta que es. Está a medio camino entre película y pieza de museo de artista visual. Pero a nivel contenido la peli me desconcierta muchísimo. Me da la sensación de que el hecho de ser tan caótica se presta a mil lecturas. Por ejemplo, trazar un paralelismo entre la comida y la sexualidad, lo que pondría de manifiesto una mirada feminista en el marco de la revolución sexual. O el hecho de que las “bromas” se las hagan a burgueses, pero cuando se encuentran con los obreros ellos no tengan ningún interés en sus movidas.

Pero no sé hasta qué punto estas lecturas pueden responder a la intención de Chytilová o si ella solo (o principalmente) estaba experimentando y explorando el cine como medio. Es decir, que hizo la peli así pensando “esto está guapísimo”. Y no le faltaría razón.

6 Me gusta

A favor de la interpretación de los duendecillos de @NinoCine_akaGenis. No sabía muy bien cómo explicarlo, pero mi sensación fue más o menos parecida.
Una peli bastante loca, sí.
Casi diría que funciona un poco como película de sketches, en el sentido de que la trama es bastante difusa (por decirlo suavemente) y creo que tampoco importa mucho, la verdad. Por eso mismo me parece una obra irregular, con momentos memorables y otros que parecen una función de fin de curso de primaria (que a veces tampoco está mal, ojo).
Como digo, creo que si la cosa acaba funcionando más o menos bien es sobre todo gracias a su inventiva visual y a la entrega total de sus dos protagonistas hasta el punto de jugarse el pellejo (vale, igual exagero, pero me hizo gracia que en la escena en la que van prendiéndole fuego a las tiras que cuelgan del techo de la habitación una de ellas salta al vestido de una de las protas… y sigue adelante como si nada).

4 Me gusta

Pues veamos, la verdad es que esta película me ha flipado lo más grande. No me esperaba nada tan lúdico ni, sobre todo, tan riguroso a nivel discursivo y autoconsciente. Que claro, con películas tan experimentales es fácil que cada cual proyecte en ella lo que tenga dentro y le interese, a lo mejor sin ser en absoluto lo que la cineasta tenía en la cabeza.

Pero claro, en este sentido está el tema feminista. Chytilová no estaba especialmente interesada en el feminismo pero viendo la película me estaba acordando de un caso como el de Virginia Woolf: otra señora que tampoco tenía una gran simpatía por el movimiento, pero simplemente por vivir como vivió, tener las preocupaciones que tuvo e intervenir en el arte de esta forma, lo pone realmente fácil para que nos la “apropiemos”. Y lo mismo sucede con Las margaritas, en mi opinión.

La visión que tiene la película de la mujer (o las mujeres) es como de agente desestabilizador de un orden de las cosas, que en este caso no es tanto social como puramente artístico (por eso veo razonable tenerle reparos al posible ímpetu feminista de la peli).

Este orden de las cosas es, básicamente, la gramática cinematográfica como campo amplísimo en el que hacer travesuras: una patente de corso que Chytilová aprovecha para jugar con los colores, con la velocidad, con el montaje (creo que es ilustrativo de lo que comento la parte en la que se empiezan a cortar entre sí y los propios cuerpos se funden en un collage), con una vocación explícitamente dadaísta. Las margaritas diría que pertenece al mismo campo de pruebas de las vanguardias artísticas de principios de siglo XX; mientras que Godard había querido experimentar con la edición, los tópicos y la memoria cinematográfica para Al final de la escapada (y sin descuidar las recompensas emocionales de una trama o unos personajes), Chytilová tiene una perspectiva más amplia y destructiva.

Se parece más, propiamente, a lo que sucedía en el cine durante los años 20 contemporáneamente a las vanguardias que menciono (estoy pensando en el cine-ojo de Dziga Vertov por ejemplo, no porque se parezca sino porque aquí también hablábamos de un esfuerzo por reconfigurar totalmente el lenguaje cinematográfico y “lo que le pedimos al cine”).

Las margaritas no te da asideros más allá de que puedas percibir como hipnótica su operación de demolición. Que es como me pareció a mí jaja. Lo que pasa que también tiene una gran capacidad reflexiva o así lo he percibido yo. Como que a veces se autocuestiona a sí misma y se pregunta si lo que está haciendo no será una chorrada intrascendente: así es como leo lo de los hombres que pasan olímpicamente de las chavalas. Esto les atormenta porque, si nadie les mira, no existen. Hay otra posible lectura ahí sobre la male gaze (el cuerpo de las mujeres como algo que vemos en el cine solo porque el hombre se excita con él, y todo está expuesto según su mirada), aunque seguramente esta sí sea una lectura más extemporánea.

Aunque tenga este componente autocrítico, creo que la peli tiene mucha fe en lo (irónicamente) productivo de su destrucción. He leído que sobre el final Las margaritas castiga a las protas y se amolda a un espíritu conservador, pero no es mi impresión para nada. Cuando las chavalas tienen este propósito de enmienda y deciden “portarse bien”, lo que hacen es simplemente grotesco. Intentan limpiar el desastre que han montado, y todo queda aún peor. Para mí lo que la peli expresa en este momento es que, por mucho que siga habiendo fuerzas que traten de coartar la disidencia, la disidencia es infecciosa y se va a quedar ahí para siempre. Y, como esa disidencia es femenina y entra en conflicto con poderes patriarcales, inevitablemente sí leería Las margaritas como una peli embrionariamente feminista.

Una grandísima película vaya, me gustaría volver pronto a ella y estudiarla más.

4 Me gusta

Yo lo de los obreros pasando de ellas lo conecté más con los hombres viejos y ricos a los que estafaban. Pensé más en una crítica hacia el amor como algo económico. Pero creo que proyecto yo.

Pf, muy chulo hablar de esta peli por aquí porque cuanto más he pensado en ella, más me ha gustado. Y cuanto más os he leído, más he pensado en ella.

2 Me gusta

La verdad es que la peli se presta al debate porque gracias a su descontrol admite interpretaciones muy distintas.
En mi caso tengo que admitir que me cuesta “intelectualizarla” como hace Alberto, pero es algo que me suele pasar con estas obras abiertamente lúdicas y que seguramente sea algo injusto por mi parte porque me estaré perdiendo varias capas de profundidad.
Aunque en mi defensa tengo que decir que no lo hago con desprecio hacia este tipo de propuestas, sino que las disfruto (y las disfruto mucho) como un divertimento, sin necesidad de buscarles las vueltas. Y muchas veces una película disfrutona puede ser mucho más valiosa que otra que se tome muy en serio.
Sería un poco como la clásica discusión de que a los dramas se les da más valor que a las comedias.

1 me gusta

Yo creo que justamente el que sea tan lúdica ha ayudado a que mi cerebro proyecte tanto jeje. Osea, a nivel personal agradezco que obras tan esforzadamente experimentales se esfuercen en captar el interés. También creo que en este caso concreto ayuda el aire de fiesta que tiene la peli, da la sensación de que todas las personas implicadas se lo pasaron de miedo.

Yo por eso aprecio tanto el cine de Godard sin ir más lejos: por muy espeso que resulte hay una vocación tan de divertirse en la mayor parte de pelis que he visto suyas que siempre las disfruto (y luego ya pues las pienso, o no)

3 Me gusta

Bueno gente llego tarde porque me la empecé a ver y a los 10 minutos la quité porque no estaba en el mood y ahora me ha entrado por fin.

Después de leer lo que habéis escrito y gracias a las contextualizaciones de Alberto he podido darle más forma a lo que podría pensar de la película, pero no fue así mientras la veía.

Ha sido un viaje que me ha recordado en parte al libro del mes pasado del club: Atrapa la liebre. Más que nada por tener a dos protagonistas, mujeres, parcialmente co-dependientes y con una narrativa sensorial y llena de imágenes de destrucción e incluso bélicas (inicio y final).

Me ha han dejado loco los efectos de los viajes, las transiciones que se mete a veces (por ejemplo cuando empuja la morena a la rubia y cortan a que está sentada en una silla) y en general cómo juega con la imagen. Como la escena dadaísta que ha comentado alcoronag.

He reflexionado sobre lo visual de manera muy similar a lo que leo aquí, por eso mismo supongo que me ha sorprendido aún más el final; esperaba un clímax de “os hemos pillado con las manos en la masa” y al final corta bruscamente y pasan al castigo tal cual, con las dos ahogándose. El narrador interrumpe la subjetividad del espectador. Para luego pasar a un castigo que parece menos dramático pero que al final supone una muerte directa y más brutal.

Creo que me quedo con esos últimos minutos para sintetizar el mensaje. Es como: mira, si vas a terminar mal al menos termina mal sin traicionarte porque si es suicidarte igualmente.

Igual estoy leyendo mucho pero el cómo se hablan al final sobre si son felices o si están fingiendo y el hecho de que estén cubiertas de periódicos por primera vez y no vestidos coloridos me hace pensar eso. De alguna forma entiendo que quieren decir que ya que eres iconoclasta hazlo hasta el final y no traiciones a tus principios.

Resumen: No sé. Estoy confuso. Bien pedante como dice NinoCine. Pero me gustó :cigarette: :moai:

Me ha gustado mucho la película, muy divertida con estas dos elfas traviesas troleando a señores burgueses. Poco más que añadir, la he disfrutado mucho sobretodo a nivel visual y me he reído en varios momentos. Me ha hecho especial gracia el señor mayor que cuando ellas se bajan del tren, él se baja también y entonces se vuelven a subir y lo dejan en la estación xD

Me ha gustado mucho la dedicatoria final: para los que solo se indignan cuand alguien pisotea la ensalada. No tengo el contexto cultural para entender exactamente a qué se refieren, pero es una frase muy potente que pese a no tener el bagaje necesario entiendes qué clase de persona se indigna solo cuando pisotean la ensalada. Muy punky como habéis dicho.

3 Me gusta