¡Hola Choquejuerguistas! Doy comienzo por aquí al Slow Cinefórum #2, no sin antes recordar a quien me lea que, si le da curiosidad Johnny Guitar y todavía no la ha visto, puede verla cuando quiera y comentar lo que se le antoje en el hilo correspondiente; la idea de esta iniciativa es no ceñir temporalmente las conversaciones.
Aclarado esto, vamos al lío. Este hilo está dedicado a Pechos eternos, dirigida por Kinuyo Tanaka en 1955, peli que a continuación contextualizo un poco. Es una producción japonesa que podemos enmarcar en la década de gran descubrimiento de la cinematografía de Japón por parte de Occidente, inaugurada en 1952 cuando Rashomon de Akira Kurosawa gana el León de Oro en el Festival de Venecia. Siendo la segunda peli como directora de Tanaka, cabe añadir a este respecto que su debut, Carta de amor, llegó a proyectarse en Cannes en el mismo año, 1953, en que Cuentos de la luna pálida de Kenji Mizoguchi ganaba otro premio en Venecia y se estrenaba una obra capital como Cuentos de Tokio de Yasujiro Ozu. Pechos eternos es inseparable de un momento industrial muy provecto para Japón, cuando las fronteras se abrían y sus pelis podían llegar a cualquier parte mientras hubiera festivales europeos que apostaran por ellas (una situación similar a la de hoy día, claro).
La cuestión es, ¿quién es Kinuyo Tanaka? Pues el suyo es un perfil apasionante, porque antes que directora fue una absoluta estrella de cine de Japón. Debutó como actriz en Me gradué, pero… de Ozu, en 1929, y al año siguiente protagonizó la primera peli japonesa sonora de la historia, Mi esposa y la del vecino. Su talento como actriz ha sido apreciado sobre todo por su colaboración recurrente con otro grande de la época como el citado Mizoguchi: salía en aquella Cuentos de la luna pálida, también en El intendente Sansho. Curiosamente esta relación no llegó al extremo de que Mizoguchi confiara en su talento como directora, porque se negó a recomendarla para conseguir respaldo para su primera peli. Aún así Tanaka salió adelante.
Tanaka dirigió entonces seis pelis: La luna se levanta es la segunda (teniendo guion de Ozu, de donde sale diría yo una influencia clara), luego Pechos eternos, luego se pasa al color en La princesa errante, luego aborda la prostitución en La noche de las mujeres, y finalmente en 1962 dirige Amor bajo el crucifijo, un melodrama de época. Todas tuvieron bastante éxito crítico y económico, aunque eso no impidió que Tanaka quedara olvidada durante las décadas siguientes. De hecho su “recuperación” y el entusiasmo de la cinefilia es bastante reciente, no tiene ni 8 años y se debe a que han salido los primeros estudios europeos sobre su cine (espoleados por el refuerzo del feminismo en la conversación pública) y la restauración de sus pelis.
De Pechos eternos se puede decir en concreto (aparte de que me parece una obra maestra absoluta), que es un biopic: repasa la vida de la poeta Fumiko Nakajo (interpretada por otra actriz asociada a Ozu como es Yumeki Tsukioka, que sale en Primavera tardía- 1949), que había muerto en el 53 por un cáncer de mama. Y a partir de aquí os animo a que comentéis lo que os parezca. ¿Qué opináis de Pechos eternos? ¿Os ha molado?



